A pocas horas del comienzo de la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, el colectivo Venice4Palestine volvió a dirigir sus reclamos a la Biennale di Venezia y a la industria cinematográfica internacional. Bajo el título And Yet Gaza Keeps Burning (Y, sin embargo, Gaza sigue ardiendo), la nueva carta abierta sostiene que, un año después de las movilizaciones realizadas durante el festival, la situación en Gaza continúa sin encontrar una respuesta suficiente por parte de las instituciones culturales.
La carta recuerda la movilización impulsada por el colectivo durante la edición de 2025 y señala el impacto que tuvo entonces la presentación de The Voice of Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania. Según Venice4Palestine, aquella película generó una reacción internacional que llevó a miles de personas a manifestarse en solidaridad con Palestina, pero no produjo el cambio institucional que el colectivo reclamaba.
Entre sus principales demandas, Venice4Palestine pide a las instituciones culturales identificar y cuestionar los vínculos de complicidad con organismos israelíes, incluyendo acuerdos de financiación, coproducción, distribución, ventas, festivales y otras relaciones institucionales. El colectivo también reclama la adopción de medidas de boicot cultural a Israel, en línea con las demandas del movimiento BDS.
Una de las solicitudes dirigidas específicamente al Festival de Venecia es que la bandera palestina sea izada junto a las banderas correspondientes a las demás películas de la selección oficial durante toda la Mostra. El pedido se produce en un año en el que el festival incluye varias obras vinculadas con Palestina y Gaza.
Entre ellas se encuentra NAZA, documental dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, dos de los codirectores de No Other Land. Producida por The Guardian y con Jonathan Glazer como productor ejecutivo, la película fue incorporada a la Competencia y tendrá su estreno en Venecia el 10 de septiembre. La Biennale describe el film como una investigación sobre los sistemas detrás de la muerte masiva de civiles palestinos en Gaza.
También forman parte de la programación Al Mowaten Osama (Citizen Osama), de Ahmed Hassouna, y Hiwar ma’ albahr (Conversation With The Sea), de Muayad Alayan. Esta última, una coproducción entre Palestina, Países Bajos, Arabia Saudita y Qatar, se presenta en Venice Spotlight y aborda la historia de un hombre palestino que intenta reconstruir qué ocurrió con su hijo, desaparecido décadas atrás.
Venice4Palestine reclama además que durante las ceremonias de apertura y clausura se vuelva a dar espacio a voces palestinas. En particular, el colectivo solicita que se renueve el testimonio del cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien había intervenido durante la edición anterior para hablar sobre la situación en Palestina.
La carta también anuncia una actividad pública durante el festival. El martes 8 de septiembre a las 17:30, en la Casa degli Autori del Lido, Venice4Palestine organizará el encuentro And Yet Gaza Keeps Burning: a multi-voice discussion on tools and practices against complicity with genocide. El panel reunirá a representantes de organizaciones vinculadas al derecho internacional, activistas y trabajadores de la cultura para discutir posibles formas de acción frente a lo que el colectivo define como complicidad con el genocidio.
La nueva intervención de Venice4Palestine vuelve a colocar la cuestión palestina en el centro del debate político de una Mostra que este año incorpora varias películas relacionadas con Gaza y Palestina. La carta llega además en un contexto en el que la Biennale di Venezia enfrenta otras discusiones políticas en torno a la representación de Israel y Rusia en sus distintas actividades.
La 83ª Mostra se desarrolla del 2 al 12 de septiembre de 2026 en el Lido de Venecia y está dirigida por Alberto Barbera.