Pesadillas Contemporáneas: Una charla entre Ari Aster y Laura Casabé
"Hacer una película es algo muy intenso, es una crisis atrás de la otra, y tal vez ahora ya espero que vengan las crisis. Entonces, cuando llegan, entro menos en pánico, aunque eso no significa que me estresen menos" (Ari Aster)
Laura Casabé: Bleak Week te obliga a revisitar tu filmografía, que son ocho años de tu vida. ¿Cómo te sentís al ver esas películas otra vez, al encontrarte de nuevo con el público a través de ellas? ¿Qué distancia estética y emocional sentís con el Ari Aster de hace ocho años?
Ari Aster: Bueno, hace poco estuve en Los Ángeles, donde también estaban haciendo Bleak Week y proyectando las películas, y vi la última hora de cada una, así que no las vi completas. Diría que siento más distancia con las películas más tempranas. No me sorprendió que ver Hereditary fuera como una tortura, porque siento que aprendí mucho y no haría las cosas de la misma manera. Así que fui muy crítico con esa película. Me sorprendió ver la última hora de Midsommar y sentirme más conforme de lo que recordaba. Pero así y todo con esa última hora tuve bastantes problemas.
Laura Casabé: ¿En serio? La primera hora es increíble.
Ari Aster: Bueno, no vi la primera hora. Vi la última hora y media. Los primeros treinta minutos de esa última hora y media me empezaron a poner ansioso. Pero después, en la última hora, pensé: “esto es mejor de lo que recordaba”. Y con respecto a Beau Is Afraid y Eddington siento que… bueno que estoy más cerca de esas películas. Hay muchas cosas que cambiaría de Beau Is Afraid, pero probablemente sea la película de la que estoy más orgulloso. Nunca trabajé tan duro en otra película en mi vida. Y Eddington recién salió, así que todavía no tengo distancia. Pero también estoy orgulloso de ella.
Laura Casabé: Yendo más atrás en el tiempo, aunque tal vez mucha gente ya te lo preguntó, ¿cuál fue el momento en el que tuviste una epifanía y pensaste “quiero dedicarle mi vida a esto”? ¿O cuáles fueron las películas que te hicieron sentir eso?
Ari Aster: No sé si puedo rastrearlo hasta una película específica. Siempre estuve viendo películas… desde chico, y creo que al principio quería ser actor, de muy pequeño, simplemente porque eso es lo que ves en la pantalla. Quería ser parte de eso (risas). Sí recuerdo haber descubierto a algunos cineastas, y haberme vuelto consciente, de repente, de que había un arquitecto detrás de todo eso: gente como Scorsese, los hermanos Coen, Hitchcock. Creo que cuando era muy chico esas fueron grandes revelaciones para mí. Lo mismo con Buñuel.
Laura Casabé: Cuando empezás a escribir tus historias, ¿cuál es la chispa inicial? ¿Es una imagen? ¿Es un diálogo? ¿Es una historia de tu vida? ¿Es un recuerdo? ¿Cómo articulás eso, de dónde sale la primera idea? Pensando en películas como Hereditary, Midsommar, Beau Is Afraid o Eddington: ¿cómo articulás la primera idea? ¿Cuál es la primera imagen?
Ari Aster: Eh… Por ejemplo, con Midsommar hay una escena temprana que es solo un primer plano del rostro de Florence Pugh mientras habla por teléfono con su novio. Esa, creo, fue la primera imagen que tuve. Era una mujer llamando a alguien para pedir ayuda y no consiguiéndola.
Y con Hereditary fue…
Laura Casabé: Una historia de ruptura.
Ari Aster: Sí, pero yo… sí, ese fue el primer impulso. Acababa de pasar por una ruptura y quería hacer una película sobre eso. Con Hereditary quería hacer, en muchos sentidos, una película sobre mi familia. Y no sabía cómo hacerla sin perderlos. Así que encontré formas de disimularlo y de hacerlo pasar por el filtro del género, lo cual me dio la distancia sana suficiente como para, tal vez, fingir que no se trataba de eso.
Laura Casabé: ¿Te resultó más fácil usar el género para hablar de ese drama?
Ari Aster: Sí. Todas mis películas son muy personales, y creo que tengo la suerte de que me gusta el género y de que mi imaginación naturalmente va en esa dirección, porque es algo muy útil para esconderse detrás. Pero también creo que podés ser muy fiel a los sentimientos que estás teniendo. Tal vez no a los detalles, pero… me gustan los extremos. Y… sí. Así que, para resumirlo, diría que generalmente es una imagen y un sentimiento que estoy tratando de procesar. Es una imagen que tengo en la cabeza, que quiero seguir, y otras imágenes empiezan a acumularse alrededor de ella y después aparece…
Laura Casabé: Algo apocalíptico.
Ari Aster: Sí. Pero sí, generalmente estoy tratando de elaborar algo que me fascina, que me persigue o que me angustia.
Laura Casabé: Sí. Sí, eso pasa. Bueno, tus películas son melodramas con comedia que terminan siendo, de alguna manera, terror. ¿Qué creés que aporta el melodrama a ese género, y qué aporta ese género al melodrama?
Ari Aster: Bueno… el melodrama muchas veces se usa de forma peyorativa, ¿no? Para menospreciar algo: “es melodramático”. Pero a mí me encanta la tradición del melodrama. “Melos” es música. Así que, para mí, está ligado a la ópera, está ligado a darle forma a los sentimientos, y eso es algo que encuentro muy excitante; es una tradición que amo. Y, de nuevo, se trata de trabajar en los extremos. Y creo que ahí podés encontrar sutileza: te comprometés con ese lenguaje grande, operístico, y después encontrás la manera de navegarlo de forma sutil y astuta. Con la comedia… yo trato de hacerme reír a mí mismo mientras escribo. Siento que a las películas sin humor les falta algo muy importante… debería responder algo más interesante pero… ¿Cómo digo algo interesante ahora? No sé. ¿El terror? No sé, la vida es… aterradora (Risas)
Laura Casabé: ¿Aterradora?
Ari Aster: Sí… aterradora. Cada día es peor que el anterior.
Laura Casabé: Entonces hacer películas es como un paseo por el parque, en comparación (risas). En tus películas se habla mucho del trabajo de cámara, de la puesta en escena, de la fotografía. Para mí, probablemente una de las cosas más salvajes, viscerales e inolvidables son las actuaciones. Rara vez veo a los actores llegar a esos lugares. Como colega, también quería preguntarte cómo trabajás. ¿Cómo pensás a los actores? Tomemos como ejemplo a Toni Collette y a Florence Pugh, que me parecen increíbles. ¿Cómo pensás quiénes pueden ser los actores? Y una vez que el actor recibe el guion, ¿cómo es el proceso hasta llegar al rodaje? ¿Hablan? ¿Ensayan? ¿Cuál es tu metodología de trabajo con los actores? ¿Y qué buscás en una actriz?
Ari Aster: Bueno, es difícil. No tenemos mucho tiempo en general, y es distinto en cada película. En el caso de Hereditary, Toni Collette era alguien en quien yo ya estaba pensando desde temprano, porque me parecía una actriz buenísima. Y no había tenido un papel destacado en un tiempo. Con Midsommar no tenía idea de a quién iba a elegir. En ese caso, me llegaban muchas cintas de audición. Y justo había visto a Florence Pugh en Lady Macbeth. Ella estaba filmando una serie dirigida por Park Chan-wook y no podía grabar una audición. Pero tenía una intuición sobre ella, así que la animé a grabar igual y nos reunimos. En ese caso, sí tenía una idea de a quién iba a elegir, solo por haberla visto en ese otro trabajo donde interpretaba un personaje casi opuesto: alguien muy rígido y frío. En cuanto a cómo consigo esas actuaciones, creo que está en el guion y en las primeras conversaciones, donde simplemente invitás al actor a ir a esos lugares. No podés forzar algo así en alguien; es como un contrato. Eran guiones en los que los personajes llegaban a lugares muy, muy difíciles. Fue lo mismo con Joaquin Phoenix en mis dos películas siguientes. Nuestras primeras conversaciones eran justamente sobre adónde tenían que llegar esos personajes.
Laura Casabé: Para cerrar esto: ¿ensayaban?
Ari Aster: Sí, iba a decir eso. Sobre el ensayo: a Toni Collette y a Florence Pugh no les entusiasma tanto ensayar, pero además yo, en ese momento, estaba dictando la puesta en escena desde temprano y ya sabía cuáles iban a ser los planos. Probablemente no estaba tan abierto a experimentar con las escenas. Con Joaquin es distinto: él confía mucho en el ensayo, quiere hacerlo. Yo estaba en un momento en el que quería sacudir mi propio proceso. Pasamos mucho tiempo explorando esas escenas antes de definir con qué nos íbamos a quedar.
Laura Casabé: Alguna vez te escuché hablar de las influencias que te marcaron, como Haneke, Polanski, y muchas más. Pero hoy quería hablar de dos autores que pensé que estaba bueno traer a esta charla, aunque tal vez no se los conozca tanto. Estaba pensando en Peter Greenaway y en Roy Andersson, a quienes encuentro que nombrás seguido. Específicamente Canciones del segundo piso y El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, películas que me marcaron mucho. Que se cruzaron en mi camino. Y me gustaría que hablaras un poco de ellos, de esas películas que van más allá del 2000 y hablan de la crueldad del capitalismo tardío, me parece muy interesante que las referencies en tu trabajo. Me gustaría que nos cuentes sobre esas dos películas. ¿Y por qué estaría bueno pensar en estos cineastas hoy?
Ari Aster: Sí, todos esos cineastas son muy importantes para mí, grandes influencias entre muchos otros, pero empezando por los dos primeros que mencionaste, Polanski y Haneke: Haneke fue muy, muy importante para mí cuando era adolescente, y creo que fue mi puerta de entrada a otros cineastas. Creo que descubrí a Haneke más o menos al mismo tiempo que a Bresson, y Bresson es el único cineasta que le importa a Haneke, o uno de los pocos. A Polanski lo considero uno de los grandes maestros de la puesta en escena y de lo que hace la cámara en relación con las personas que tiene delante. Y a Greenaway no lo veo demasiado: encuentro sus películas muy frías y muy alienantes, pero cuando era muy chico me shockeó y me perturbó muchísimo lo que hacía. Es un esteta obsesivo, así que para él todo es forma, pura forma, y trabaja con un montón de cosas anticuadas, como la tragedia jacobea, y es más pintor que cineasta… bueno no…eso no es del todo cierto: es un cineasta enorme (risas). Está obsesionado con la música, trabaja con Michael Nyman, pero diría que se formó como pintor, y eso se nota: persigue las imágenes. Esa obra fue muy importante para mí de chico, justamente porque se me grabó muy hondo en la conciencia. Y después está Roy Andersson, otro cineasta, sueco. Si no lo conocen, vale la pena buscarlo. Sus películas tardan años en hacerse porque cada escena es un solo plano, y todo está construido para la cámara, y se que es un lugar común decir ‘cada imagen de esta película es una pintura’…por lo general es una pavada, pero en el caso de Roy Andersson realmente trabaja como un pintor. Y diría que, hablando de estos cineastas, ya que es lo que me preguntás, lo que más me marcó desde muy temprano, y todavía hoy, es el cuidado obsesivo que le ponen a la imagen, y fue algo muy formativo para mí.
Laura Casabé: Sos un gran lector de Borges, y tus películas tienen mucha música. Quería saber si hay algún libro que sientas que influyó tu forma de filmar, y si hay alguna banda, no necesariamente una banda sonora, sino una banda que hayas escuchado, que sientas que influyó tu cine.
Ari Aster: Me gusta mucho leer. Borges es muy importante para mí. Diría que Borges fue una gran influencia en Beau Is Afraid. Esa película tiene más influencias literarias que, digamos, cinematográficas. Con esa película pensé mucho en Borges, Cervantes, Kafka y los griegos. Creo que la forma de mis películas tiende a sentirse más novelística que cinematográfica. Eso también me trajo problemas, porque mis películas suelen ser muy largas, y esa es la pelea más grande en cada rodaje: cuánto dura la película. Cómo bajar la duración. Midsommar, creo, tenía cuatro horas y media cuando armamos el primer corte, lo cual es una locura para lo que básicamente podrías llamar una slasher. Lo mismo pasó con Beau Is Afraid. El primer corte también tenía cuatro horas. Siempre son mucho más largas de lo que terminan siendo. En cuanto a la música…hay demasiadas bandas y músicos para nombrar, pero sí, la música es algo importante para mí. Muchas veces escribo con música. En el caso de Hereditary, la banda sonora la hizo Colin Stetson, y yo escribía el guion con su música, sabiendo que después iba a trabajar con él como compositor. Lo mismo con Midsommar: escuchaba a The Haxan Cloak, y sabía que iba a trabajar con Bobby, ese es su nombre artístico. Aunque ahora ya no suelo escribir con música. Solo con esas dos primeras películas.
Laura Casabé: ¿Tenés alguna anécdota de tu carrera, de algún rodaje, que recuerdes que te haya cambiado, que te haya hecho pensar distinto, algo que hayas aprendido en un rodaje, algún momento que recuerdes como muy importante, que te haya cambiado de alguna manera? Puede ser también de la posproducción: ¿hay algún recuerdo de un rodaje o de una posproducción que te haya hecho aprender algo sobre tu carrera, que te haya cambiado, que sientas que fue un momento realmente importante para vos?
Ari Aster: Tengo tantas que no sé cuál elegir. Como sos cineasta, sabés que todos los días aprendés algo, seas consciente o no. Así que… estoy tratando de pensar si hay algo específico que pueda nombrar….y la verdad es que no, nada en particular. No hay nada que pondría por encima de todos los otros recuerdos. Lo que sí puedo decir es que… hacer una película es algo muy intenso. Es una crisis atrás de la otra. Y tal vez ahora ya espero que vengan las crisis. Entonces, cuando llegan, entro menos en pánico, aunque…eso no significa que me estresen menos. Pero sí puedo decir algo: noté que cuanto más fragmento una escena de una manera que tal vez se siente más segura, más me confundo y más me estreso. Y cuanto más intento hacer algo ambicioso, quizás en una sola toma, en realidad me resulta mucho más fácil. Y esa fue una gran lección que aprendí, por suerte, en mi primera película, porque me animé a probar cosas ambiciosas. Y me di cuenta de que es mucho más gratificante ver las cosas resueltas en el rodaje que en el montaje. Así que creo que eso fue algo grande: darme cuenta de que no debía tener miedo de ir más lejos. Porque, no importa si estás haciendo algo chico, cómodo y seguro, o algo enorme: el estrés es el mismo. Así que más vale ser ambicioso. Aunque, igual, es menos estresante.
Laura Casabé: Inevitablemente tengo que preguntarte: ¿cómo ves el terror hoy? Si la nueva generaciones están alterando las convenciones del género y creando nuevos tropos. Me gustaría que nos cuentes qué pensás de eso y cuáles son tus pesadillas contemporáneas. ¿Creés que estás nuevas generaciones están influyendo en el género y creando nuevas formas? Estoy pensando en Obsession y Backrooms por ejemplo. ¿Cuáles son tus pesadillas contemporáneas?
Ari Aster: Creo que este es un momento muy emocionante, no solo para el género de terror sino para el cine en general, sobre todo en Estados Unidos, gracias a esas dos películas, Backrooms y Obsession precisamente, que de alguna manera dieron vuelta todo. Tanto Kane Parsons como Curry Barker son cineastas que lo hicieron por su cuenta, sin pasar por el circuito tradicional de festivales. Simplemente subieron sus trabajos a internet y encontraron su propio público. Backrooms me parece fascinante: lo que él pudo hacer en Blender a los dieciséis años es bastante impresionante y sofisticado. En el caso de Curry Barker, que también venía haciendo muchas películas online desde muy joven, Obsession es una película de género increíblemente bien resuelta y muy, muy graciosa, sumamente efectiva. No sé cómo logró eso, ni cómo lo logró esa actriz, Inde Navarrette, es increíble. Es una actuación impresionante. Y, otra vez, muy graciosa. Él le habla directamente a un público que supongo que viene cultivando desde hace tiempo. Es muy emocionante, y creo que en Hollywood todos están corriendo para sacarle provecho a eso. Hasta yo, que tengo treinta y nueve años, me siento un dinosaurio. Es emocionante. Creo que el cine, sobre todo en Estados Unidos, ha estado en problemas, y no es un lugar entusiasmante para tratar de hacer películas. Yo también soy productor además de director, y es muy difícil conseguir financiamiento para películas en las que realmente creo. Ellos se las arreglan al margen y encuentran su propio camino.
Laura Casabé: Eso es interesante: el contacto directo con el público.
Ari Aster: Ojalá esto les esté demostrando a los ejecutivos que no tienen ni idea. Me parece que es algo muy útil para recordarles a quienes terminan diciendo que sí o que no a ciertos proyectos: vale la pena arriesgarse.
Laura Casabé: Ya se reveló en varios lugares, así que puedo mencionarlo: es la precuela de Hereditary. Quería preguntarte por qué escribiste una precuela de esa película. ¿Por qué sentiste ganas de escribirla? ¿Siempre estuvo esa idea, o fue algo nuevo?
Ari Aster: Ya me arrepiento de haber dicho esto (risas). La escribí hace un par de años. Es muy… es demasiado oscura, demasiado cara y difícil de manejar. Así que la guardé por un tiempo. Hay al menos otras tres películas que quiero hacer antes de volver a eso. Ya veremos si alguna vez la hago. Me gusta mucho. Puede que no sea lo que todo el mundo espera de una precuela de esa película. También sería feliz si nunca la hago. Por ahora es demasiado larga y demasiado cara. Probablemente demasiado alienante (risas)