Siempre soy tu animal materno (2026), de Valentina Maurel
"La película es sensible a la humanidad de la situación, no juzga a sus personajes."
Formas de existir
Soy tu animal materno (2026) de Valentina Maurel narra la historia de una familia disfuncional desde el punto de vista de la hija mayor, Elsa, quien vuelve de sus estudios en Europa a Costa Rica. La película se centra más que nada en las relaciones entre mujeres de familia y las formas de existir en entornos culturales particulares. Elsa y Amalia son hijas de una escritora de poesía, gozan de libertades morales e institucionales. Elsa vuelve de sus estudios en Bélgica mientras que Amalia no estudia y vive en la casa heredada de la familia.
Los personajes están definidos y la construcción que se hace a lo largo de la película es bastante meticulosa. Por un lado tenemos a Elsa, hermana mayor con tendencias de cuidadora, de resolutiva, que a su vez contiene contradicciones constantes sobre cómo se maneja en su vida, lo que hay que hacer y lo que no. Se la pasa diciéndole tanto a su madre como a su hermana menor lo que tienen que hacer pero, en realidad, pareciera ser que la que menos idea tiene sobre cómo seguir con su vida es ella. Amalia por otro lado es un despojo de todos los descuidos y desatenciones de sus padres. Es esotérica, tiene relaciones -no sexuales, porque quiere mantenerse virgen antes del matrimonio- con hombres mayores, se droga, escucha voces, parece lisa y llanamente una loca. La madre, Isabel, está obsesionada con la mirada del otro a tal punto que se somete a intervenciones quirúrgicas. Si bien son precisas, no dejan nunca de ser poco particulares. Lo que me parece valioso es que es un recorte de la existencia de estos personajes y poco más. El conflicto existe pero poco importa, no hay algo que se resuelva. La película se centra en ver a los personajes chocarse y fallar, no mucho más.
Por otro lado, hay un problema recurrente desde hace más de veinte años en la historia del cine que tiene que ver con la falta de voluntad de la forma. Si bien parecen haber decisiones estilísticas, creo que ni la propia película puede explicarlas. Zooms, subjetivas fantasmales, todos recursos llamativos pero que nunca se justifican en un sistema de operaciones. ¿Qué es exactamente lo que se quiere narrar? ¿Para qué se utiliza un teleobjetivo? Las relaciones entre personajes y espacios quedan poco claras porque la misma puesta en escena parece no estar interesada en eso. Las imágenes no son más que lo que está ahí. La cámara en mano para narrar desprolijidad o conflicto, el fílmico o el 4:3 como para volverlo elegante, todos recursos demasiado vistos y que parecen apelar a una estética pura y exclusiva de festival europeo. La historia que se narra tiene que ver con un sector bastante reducido de las sociedades latinoamericanas: clase media alta con acceso a patrimonio intelectual y cultural. No me parece mal que la película quiera narrar estas cotidianidades pero el contenido se expande a la forma y lo que se puede decir de los personajes se puede decir del material: son insulsos con problemas poco interesantes, ya vistos y que no proponen nada nuevo.
Las conversaciones son interesantes, los actores se destacan y no dejan de retratar características muy humanas. La película es sensible a la humanidad de la situación, no juzga a sus personajes. Amalia puede estar loca pero no es necesariamente un problema más que para Elsa. Pueden ser infieles, desear, no saber a dónde ir o cómo seguir pero la vida sigue y nada tiene un peso tan profundo. Es una virtud y un problema para Soy tu animal materno, dado que esa liviandad y cariño que le tiene a los personajes, es a su vez la condena que no le permite concluir en nada. Todo flota en el aire. Hay películas en donde eso funciona, pero no estoy segura de que esta sea una de esas.