9 (2021), de Martín Barrenechea y Nicolás Branca

“Las estrellas que no brillan”

Por Lucía Roitbarg.

 

 

El título de la película de Martín Berrenechea y Nicolás Branca denota con bastante claridad el lugar que ocupa el protagonista, Christian Arias, para su entorno más cercano: es un número. Podría decirse que sí, que dado el deporte que juega, eso es una obviedad, pero no sólo por su posición en el fútbol es que Christian es un número, sino porque es para muchos la famosa “gallina de los huevos de oro”. Basta escuchar el breve diálogo del inicio de la película que mantiene el papá de Christian con el manager para entender que más que abogar por el bienestar de su hijo, su único interés es el codiciado y vil metal. Y justamente con su padre es con quien no lleva la delantera, pero tampoco la defensa. Los directores intentan reflejar principalmente el dolor de Christian por no poder llevar una vida como la de cualquier otro mortal: comiendo lo que quiere, divirtiéndose, emborrachándose, enamorándose. La película no hace más que evidenciar la tortura que significa para este as del fútbol  uruguayo vivir esa vida, que no es la suya sino la que quiere su padre, a quien le es extremadamente difícil decirle que no.

La película brilla en las ocasiones en que los directores eligen mostrar el conflicto en  planos abiertos y duraderos, donde en general no importa qué pasa delante, sino detrás. En esa lujosa casa que sólo en apariencia es hermosa, pero sí opresiva, al menos para Crhistian.  En este sentido, los planos del diálogo en el auto apenas iniciada la película ya nos pone en contexto evidenciando la infelicidad de Christian y lo invisible que esa infelicidad es para su padre: mientras hablan sobre la posibilidad de perder  dinero en el pase de Christian consecuencia del arrebato violento  en un partido con Colombia, el protagonista permanece en silencio y apagado en el asiento de atrás como si no fuese  de él de quien están hablando. Eso será desarrollado con mayor profundidad a lo largo del film pero sin necesidad de ir a situaciones límite o giros dramáticos que corran el eje del conflicto. Sin esas pretensiones dramáticas o narrativas, 9 se sostiene en sus casi dos horas desde la tensión de ese clima por momentos insoportable. Lo que corta un poco esta elección narrativa son escenas un tanto  cliché que bien podrían acortarse sin necesidad de sumar tiempos de más al relato. La inescrupulosidad y oscuridad del personaje del padre, por ejemplo, se cuenta en varias oportunidades y ya se deja más que entendida en los primeros diez minutos del film. En algunos momentos, parecería excesivo que lo veamos realzando su carácter, más cuando no hay estrategia narrativa alguna que amerite tanta saña con su mal genio. La noche de fiesta que le organiza al hijo  con mujeres y alcohol para mostrar al espectador que esa no es esa la vida que desea Christian es un tanto obvia y se hace bastante larga. Frente a algunos momentos de mayor debilidad dramática,  la película adquiere mayor acción e interés cuando Crhistian conoce a Belén, una vecina con la que comienza a salir y que funciona como el espejo que a Christian le hace falta para poder elegir un camino que lo haga feliz. 

La película aborda con éxito un tema algo trillado (historias de padres abusivos que explotan a sus hijos en el mundo del deporte o la música), principalmente desde el riesgo de no ir al recurso fácil, sino más bien buscándole un tono íntimo y con  planos que acompañan dicha decisión. Y claramente sale  airosa al momento de  retratar con crudeza ese otro costado del mundo del deporte que para muchos es preferible que permanezca oculto y silenciado.

Titulo: 9

Año: 2021

País: Uruguay

Director: Martín Barrenechea y Nicolás Branca

 
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