Sound of Falling Autores
Cuatro niñas, Alma, Erika, Angelika y Lenka, pasan su juventud en la misma granja del norte de Alemania. A medida que la casa evoluciona a lo largo de un siglo, los ecos del pasado perduran en sus paredes. Aunque separadas por el tiempo, sus vidas empiezan a reflejarse.
PROYECCIONES:
Sábado 7 y 14 de marzo / 20hs
MALBA CINE / Av. Figueroa Alcorta 3415. CABA
TORONTO
CHICAGO
BUSAN
KARLOVY VARY
MUNICH
SARAJEVO
Sound of Falling se despliega como una experiencia cinematográfica profundamente sensorial, un gesto poético que desafía la linealidad y propone una relación distinta con el tiempo. Más que narrar una historia, la película construye un estado perceptivo donde memoria, infancia y experiencia femenina se entrelazan en capas superpuestas. Cuatro niñas, Alma, Erika, Angelika y Lenk, habitan una misma granja del este alemán en décadas distintas, pero el film evita cualquier marca cronológica explícita: los tiempos se espejan, se repiten, se contaminan. La cámara, inquieta y atenta, circula entre ellas desdibujando fronteras temporales y revelando patrones invisibles que conectan unas vidas con otras. El pasado no aparece como algo clausurado, sino como una materia viva que persiste y reverbera en los cuerpos, los objetos y el paisaje. Muros, campos y ríos parecen cargados de huellas, de afectos acumulados, de presencias que ya no están pero siguen operando en silencio.
La mirada infantil se convierte aquí en el núcleo emocional y ético de la película: una mirada que no explica ni juzga, sino que siente y percibe con intensidad radical. En gestos mínimos, silencios prolongados y juegos aparentemente triviales se inscribe una sabiduría muda, una forma de conocimiento que el film respeta y amplifica. Sound of Falling es también una película de fantasmas sin apariciones, atravesada por herencias invisibles y emociones sin nombre, pero nunca se abandona a la desolación. En la complicidad entre hermanas, en la ternura secreta y en ciertos destellos de belleza cotidiana, emerge una vitalidad frágil pero persistente. Con una apuesta formal libre y rigurosa, la película afirma una voz autoral singular, que confía plenamente en el cine como herramienta para hacer visible lo invisible y para inscribir, en la materia misma de las imágenes, la memoria sensible de las vidas de las mujeres.