Olivia
Solos en la montaƱa: Olivia, su Padre y una casa. A los pies de la montaƱa, un matadero, donde el Padre trabaja. Ella duerme de dĆa y vive de noche; juntos comparten solo auroras antes de que ella se desvanezca en sueƱos al brillar el sol. Cuando de pronto su Padre desaparece, Olivia desciende la montaƱa en su bĆŗsqueda.
Sao Paolo
Sevilla
25FPS Festival
Olivia vive con su padre en una casucha en el campo. De un dĆa para el otro, el padreĀ desaparece y nuestra protagonista emprende un recorrido en función de su bĆŗsqueda. DesdeĀ un primer momento se establece cierta relación con lo fantĆ”stico: por un lado hay imĆ”genes,Ā que bien podrĆan ser sueƱos, de fuego y de agua, de viento. El padre sueƱa que el mataderoĀ donde trabaja se incendia.
La pelĆcula propone unas imĆ”genes bastante peculiares desde un principio. MĆ”s allÔ de la belleza del fĆlmico y la profundidad que esta propone, es inevitable destacar la precisiónĀ con la que se trabaja. A la hora de pensar un plano, se puede hacer una analogĆa con el trabajoĀ de un pintor. Uno puede mirar una pintura como mira un plano. Estos planos queĀ OliviaĀ nosĀ muestra, me remitieron mucho al oficio del pintor. El pintor elige, inventa cada detalle queĀ aparezca en la pintura. No me gusta ponerme formalista pero es muy destacable el controlĀ que tiene la pelĆcula sobre los elementos que tienen el privilegio de aparecer. Toda la primeraĀ parte de la pelĆcula se rige bajo una lógica lumĆnica muy meticulosa, donde lo que se ve y loĀ que no es totalmente deliberado. Nada se concreta, todo elemento se define por la luz de susĀ bordes, o el reflejo de una luz. Lo que se narra es encierro y oscuridad, pero por sobre todasĀ las cosas, la indefinición de tiempo y espacio cual peso recaerĆ” literalmente sobre el cuerpoĀ de la protagonista.
AsĆ como hay una indeterminabilidad en cuanto al espacio y los cuerpos que loĀ habitan,Ā OliviaĀ propone un entendimiento del tiempo diferente. Las cosas van y vuelven. NoĀ sĆ© si es necesario encontrar una respuesta a cuĆ”les son los tiempos que viven porque la graciaĀ es que conviven, justamente. Su padre se va y solo vuelve en forma de fotografĆa, dondeĀ descubrimos que fue tomada en 1917, hace mucho tiempo. Mismo el encuentro con la mujer,Ā Mari, quien parece reconocerla (o reconocerse en ella), son todos indicios de que hay unaĀ temporalidad dispersa, que no deja concretar quiĆ©nes son exactamente estas personas y queĀ estĆ”n haciendo ahĆ. Lo que sĆ es concreto es que dan vueltas, avanzan y vuelven para atrĆ”s.
Son almas flotando en el Ć©ter, encontrĆ”ndose con cuerpos y habitĆ”ndolos. Por eso hay unĀ Ć©nfasis en la relación con los demĆ”s seres vivos, con las vacas, con los bichos y entre ellosĀ mismos. Cada vida fluye en esos hilos de luz. De hecho es una idea que remite a losĀ romĆ”nticos del siglo XVIII la de que todo pasa por un mismo flujo de energĆa, y creo que estaĀ pelĆcula narra eso, la circularidad de la vida, las etapas, el paso del tiempo y el encuentro conĀ uno mismo a travĆ©s de los otros.
Me gusta pensar esta pelĆcula como un fragmento. Al principio la vemos a OliviaĀ llegar como si no supiese de dónde viene, y la vemos desplomarse al final cuando ya no sabe a dónde ir. Pero, no nos olvidemos que estĆ”n quienes la preceden, como Mari y el padre, peroĀ tambiĆ©n quienes la continĆŗan. A quien vemos al final es a una niƱa, casi como un guiƱo a queĀ en realidad, lo que estamos viendo es el principio de todo esto.
Siempre da gusto ver que hay nuevas voces surgiendo, nuevas imĆ”genes que seĀ proponen, y creo que SofĆa Petersen junto al equipo de Animitas Cine son gente a la que hayĀ que prestar atención.