Fuck the Polis
Hace veinte años, creyéndose condenada, Irma emprendió un viaje a Grecia. Hoy vuelve sobre sus pasos, acompañada por tres jóvenes. De isla en isla, entre el cielo y el mar, los viajeros leen, escuchan y viven, llevados por un anhelo de belleza y claridad.
Sao Paolo
FICValdivia
Zinebi
Un collage de experiencias, un viaje poético por las islas griegas de la mano de un grupo heterogéneo de viajeros atentos, que suman sus puntos de vista para construir un mosaico lleno de sentimiento y agudeza. Pero no están solos en esa empresa. La lectura performática de obras de Kavafis, Keats, Camus y Lord Byron, el héroe de la independencia griega, tienden puentes con el pasado, pero por sobre todas las cosas les recuerda que no han sido ni los primeros ni los últimos en hacer esa peregrinación. No están descubriendo nada, y de hecho parecen haber llegado tarde a más de una isla, donde ya sólo quedan ruinas.
Hay que decir que el título engaña. No da ni con el tema ni con el tono de la película, que tiene poco de político y nada de vulgar. En cambio, la música es perfecta para cada imagen, cada escena. Es, más que un acompañamiento, una guía para disfrutar de los paisajes y de los viajes, siempre demasiado cortos, entre isla e isla. De hecho, el paisaje sonoro está en general muy bien construido, lo cual acerca al espectador al Dodecaneso aunque no se muestre demasiado.
La imagen no siempre es buena ni original, lo cual revela que no fue pensada con un guion concreto en vista, sino que éste se estructuró a posteriori con lo que tenían. Los planos generales, desde el mar o desde un lugar alto de las islas, contribuyen a preservar el misterio de aquellos pueblos isleños, misterios que los cineastas prefieren no perturbar. Hay una sola incógnita que la directora procuró resolver, siguiendo el rastro de la voz mágica de Maria Farantouri que había escuchado por casualidad en 2007, en su primera visita a Atenas. La entrevista con la cantante suma una voz más al tapiz de esta película, que se nutre de experiencias ajenas para dar una idea acerca del lugar del mundo donde nació la democracia.
Voces, poemas, el mar y los inefables ferries que unen las distintas islas como Teseo con el hilo de Ariadna son los verdaderos protagonistas de este documental poético, que no busca convencer, sino que abre el juego permanentemente. Cada espectador deberá poner lo que corresponda de sí mismo para completar un patchwork que está en construcción desde hace cuatro mil años.