Crítica: Wiñaypacha (2017), de Óscar Catacora

Wiñaypacha (2017), de Óscar Catacora

3-Marzo-2019. Por Belén Paladino  – belen.paladino@caligari.com.ar

“Tiempo sagrado”

Wiñaypacha, de Oscar Catacora tiene la virtud de hacer visible lo que no suele tener lugar en la pantalla, lo que queda en los márgenes de la representación: los pueblos originarios y su cosmovisión, la tercera edad, los paisajes alejados de las grandes ciudades, una forma distinta de percibir el tiempo y el espacio, y sobre todo la lengua aimara.

La vida está organizada en torno a las celebraciones y rituales, el tiempo que rige a esa pareja de ancianos es un tiempo sagrado donde también cobra espesor la espera del hijo que ha dejado atrás la casa para ir a la ciudad y olvidar su origen. De este modo la ciudad cobra presencia a pesar de la distancia, sugiriendo también la necesidad de desdibujar el origen para ser aceptado.

Los planos amplios y trabajados en profundidad logran dar cuenta del vinculo estrecho que mantienen los personajes con la naturaleza y el espacio en el que habitan. Se desdibuja la jerarquía del hombre/mujer por sobre la naturaleza a la que estamos tan acostumbrados. Sobrevuela una idea en torno al equilibrio que también se hace presente en los trabajos que realizan los personajes, si bien cada uno de ellos desarrolla tareas específicas necesita del otro para completar esa labor. Así sucede con el ovillo que pasan de mano en mano para formar un tejido. Junto con la trama que comienza a formarse se hace evidente el lazo que une a los personajes y el concepto de comunidad.

Wiñaypacha pone de relieve las dificultades de la vejez principalmente vinculada al trabajo. Los personajes se preguntan qué comerán si no cultivan y es aquí donde se resignifica el trabajo como tarea colectiva y la creatividad para sortear las dificultades. La vejez también parece haber acentuado la distancia que los separa del pueblo, por eso hacerlo implica una verdadera travesía. Pero también puede ser un acto de amor: el hombre yendo al pueblo en busca de fósforos, la mujer dejando la casa en medio de la noche para rescatar al marido que se ha perdido en la tormenta.

La muerte está rondando, anuncia un dios a los personajes en una ceremonia. El sentimiento de pérdida es constante, al igual que la angustia ante la idea de la muerte del otro, enfrentar la soledad será más duro en esa casita entre las montañas donde ya casi no hay animales y poco para sembrar. De alguna manera, los personajes atraviesan una suerte de duelo previo a la inminente separación que tendrán que enfrentar. Por eso es tan precioso y necesario el tiempo que Catacora dedica a las conversaciones entre los personajes, donde sin ser redundantes con las acciones, exponen estos sentimientos y preocupaciones siempre en aimara, un lenguaje que ha tenido poco o ningún espacio en las pantallas.

Wiñaypacha nos invita a preguntarnos damos por sentado que el lenguaje del cine latinoamericano es el castellano o portugués. Un cine que realmente de cuenta de la diversidad de los pueblos de América latina necesariamente deberá incluir otros lenguajes y cosmovisiones. Este gesto sin dudas es político y un gran paso para repensar el cine latinoamericano⚫

Título: Wiñaypacha

Año: 2017

País: Perú

Directora: Óscar Catacora