Titane (2021), de Julia Ducournau

“Experimentada y sentida”

Por Ivan Garcia.

 

Luego del relativo éxito de su primer largometraje Raw Julia Ducournau vuelve al cine de género, y retoma el camino del body horror. Esta vez se trata de una propuesta mucho más ambiciosa y controvertida, que le ha valido reconocimiento internacional y nada menos que la Palma de Oro en Cannes. 

Las mejores obras de terror, y en particular del subgénero del body horror, entienden el valor simbólico del uso de esos cuerpos, sus mutaciones, deformaciones e incluso mutilaciones y su importancia en oposición al de una trama convencional. En este caso Ducournau lleva esta idea hasta los límites, despojando de una causalidad clara los hechos que se suceden en el filme, pero también llevando a los extremos al cuerpo de su protagonista, reconstruyendo su identidad y su sentido de pertenencia. Basta decir que el quedar embarazada de un automóvil y llevar adelante esa gestación monstruosa es solo el principio.

Titane es sin dudas una película que pide ser experimentada y sentida antes que racionalizada o explicada. La dolorosa transformación de Alexia es puesta en un primer plano y busca generar a través de esa morbosidad una respuesta del expectador, pero también, y sobre todo, una empatía que desde lo fáctico sería más difícil lograr, por las acciones que ella realiza. Y es que metiéndose en estos territorios de lo monstruoso, de lo cambiante y lo repulsivo, Titane habla en definitiva sobre la construcción de la identidad y la importancia de un entorno de apoyo.

Ducournau no está interesada sin embargo en dar respuestas o salidas fáciles. Más importante parece ser despertar algo en el espectador, revolver hasta encontrar esa identificación con alguien con quien en primera instancia no querría o podría identificarse. Cuando Alexia encuentra a esa figura paterna en Vincent y pasa a ser Adrien comienza una relación de simbiosis, de dos personas heridas que necesitan el apoyo del otro, independientemente de quien sea padre, quien sea hijo/hija, o qué haya sucedido en el pasado.

Quizás en su gran ambición, en su sed incendiaria, Titane se tome ciertas concesiones, o se permita evitar responder a cuestiones lógicas al punto en que uno tiene que dejarse llevar y aceptar los hechos como vienen en pos de algo más pulsional e instintivo. En tan solo su segundo largometraje, Julia Ducournau cumple en narrar una historia que le rehúye a lo argumental, nos presenta conflictos identitarios complejos a través del dolor y el morbo, y aún así logra darle un tono humanista, encontrar esa identificación y comunidad entre sus personajes y no bajar línea o traer respuestas fáciles ni servidas.

Titulo: Titane

Año: 2021

País: Francia

Director: Julia Ducournau

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