Entrevista: Natalia Hernández, directora de Cuando brillan las estrellas

“Siempre quise hacer una película sobre el amor, sabía que mi película tenía que hablar de eso”

Entrevista a Natalia Hernández, directora de Cuando brillan las estrellas

15-Enero-2019. Por Mauro Lukasievicz  – mlukasievicz@caligari.com.ar

¿Cómo surgió la idea para realizar una película de varias historias, cada una en su micromundo, pero a la vez conectadas?

La película surgió primero como una serie: iba a ser una serie de 13 capítulos, todos los capítulos iban a hablar del amor y el desamor. Al final no funcionó como formato de serie y decidimos reescribirla para que sea un largometraje. La idea la tengo desde siempre, siempre quise hacer una película sobre el amor, sabía que mi película tenía que hablar de eso.

¿Cómo fue el proceso de llevar a la pantalla el guión y la dinámica de trabajo, al ser el guionista, Sebastián Rotstein, también tu pareja?

Cuando lo conocí a Sebastián, en el 2010, en una de mis primeras charlas le conté de mis ganas de dirigir, pero que me costaba y me sigue costando mucho escribir. Él me dijo: “Yo te voy a escribir una película para que puedas dirigir”. Fue un acto de amor hermoso. Así fue como durante ocho años fuimos trabajando juntos el guión, íbamos tirando ideas que traíamos y las íbamos juntando. Lo bueno de tener un guionista en casa es que en nuestros momentos de relax charlábamos, y Sebastián siempre anda con un anotador y anotaba todo. Luego lo fuimos volcando al guion y, finalmente, quedó.

 

Hay algo realmente interesante en el juego de luces y colores que utilizás en la fotografía en las distintas situaciones para resaltar las emociones, sobre todo en la historia de la pareja que se está por separar. ¿Por qué decidiste mostrarlas de esta forma, y qué tanto te involucrás en estos aspectos?

Trabajé con Christian Cottet  y le mostré varias referencias de películas que me gustaban, sobre todo en esa escena que mencionas, yo le expliqué que quería que fuera algo que muestre la actualidad de los personajes, muy monocromático, que ellos ya estén gastados, que no tengan brillos. En cambio en los flashbacks todo es más alegre: el vestuario, las luces están más tocadas, todo el ambiente es más cálido y colorido; y el presente es árido y desgastado. Tomamos de referencia para la película mucho cine norteamericano independiente, por ejemplo Blue Valentine, Beginners, Begin Again, etc. De todas quedaron algunas cositas. Mucho de Linklater también, para el uso de cámara. Me involucré muchísimo en esos aspectos porque vengo pensando la película durante años y, por suerte, cuando formamos el equipo fue un momento de por fin poder compartir estas referencias con gente de estética que entendía a la perfección lo que quería.

Con tu ópera prima nos queda claro que no le tenés miedo a nada: incluiste escenas románticas, algo de comedia americana y hasta una gran escena de pelea en clave slapstick. ¿Tuviste que dejar algo afuera del montaje final?

La pensé tanto que ya la tenía en claro y sabía las restricciones que íbamos a tener en el rodaje. Yo, como asistente de dirección, había hecho un plan que me daba cinco semanas y lo tuvimos que hacer en cuatro, hubo que recortar algunas cosas ya desde el rodaje. Pudimos reducirla a lo necesario. Lo único que recuerdo que dejamos afuera fue una escena —y hoy, mirando para atrás, fue una muy buena decisión—, que creo que la dirigí de una manera muy grotesca, tal vez hasta sobreactuada, y no funcionaba. Estuvo en el primer corte, y fue Sebastián quien me sugirió sacarla.

¿Cómo lograste que este grupo de actores que de ser promesas, pasaron a ser talentos reales del cine argentino se mostrara de manera tan natural, y que a todos se los sienta tan cercanos a nosotros cuando transmiten emociones?

Quedé encantada de haber trabajado con estos actores, son unos genios, todos tuvieron la mejor onda para juntarse a ensayar y captaron todo al instante. Tienen una sutileza, unos gestos, unas maneras de contar que me fascinan. Quedé muy feliz con ellos. Creo que ellos hacen a la película.

Tenés una gran trayectoria en el mundo del cine. ¿Cuándo decidiste el traspaso a la dirección, y en qué lugar te sentís más cómoda?

No sé cuándo volveré a dirigir, espero que no tengan que pasar ocho años. El haber probado la silla de la directora es lo más, es espectacular. No decidí un traspaso, sigo siendo asistente de dirección, de hecho en breve empiezo con una película de Gonzalo Calzada que se llama Nocturna. A mí la asistencia de dirección me gusta mucho, me siento muy cómoda en el set. Cuando tuve que dirigir creo que ya tenía algo muy fuerte ganado, que es el saber cómo moverme en el set, cómo tratar a los técnicos, cosa que a veces otro director operaprimista no tiene tan claro, o le genera más temor pararse adelante de veinte personas y decirles cómo quiere que se filmen las cosas. Siento que el ser asistente de dirección fue un gran plus para poder dirigir. No creo que sea un traspaso, espero que puedan convivir las dos Natalias, la asistente de dirección y la directora: ojalá pueda volver a dirigir.

El cine argentino se encuentra en muy momento muy delicado. ¿Qué opinas de la situación actual, y hacia dónde creés que se dirige?

Creo que estamos para atrás, y espero que esto cambie pronto, porque así no vamos a ningún lado. El cine no es ajeno a la situación que está viviendo el país, espero que primero cambiemos las cosas más macro y que desde el INCAA se siga promocionando, produciendo y ayudando al cine. Creo que hay que fortalecer más la pata de la exhibición, que es lo que más flaco tienen. Yo siempre digo que hay que inventar un sistema a través del cual se pueda promover el cine argentino de otra manera: no puede ser que en una gran cadena de salas de cine compita una película argentina con una gran producción de Hollywood y que la entrada cueste lo mismo, porque para muchos la salida al cine es algo de una vez por mes; obviamente van a decidir ir a ver la gran superproducción, y las películas argentinas van a ir quedando relegadas. Hace unos meses hicieron el “mes de cine argentino” con entradas a mitad de precio, creo que eso es un gran incentivo. Y obviamente el tema de las bocas, no puede ser que una película salga solamente en el cine Gaumont durante una semana y luego la levanten, las películas se hacen para ser vistas, necesitamos que lleguen a la gente. Hay una cantidad enorme de películas argentinas que se estrenaron este año y nadie se enteró que existieron, porque no hay promoción ni exhibición adecuada,y  el INCAA como productor debería acompañar la película hasta el final de su proceso, que es la llegada al público.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

Además del proyecto de Gonzalo Calzada, con Sebastián estamos empezando a trabajar en un nuevo guión, que calculo que también va a ir por el lado de la comedia familiar, pero siempre con algo de amor y romance que es lo que a mí más me convoca en el cine. Ojalá terminemos pronto un guión, o aparezca una idea nueva, o un guión ya escrito. Estamos abiertos a que aparezca lo que sea para poder volver a dirigir, porque es una experiencia que quiero repetir pronto

Cuando brillan las estrellas se puede ver todos lo días a las 20:00hs en el cine Gaumont 0Km o en la plataforma CINE.AR 

Título: Cuando brillan las estrellas

Año: 2018

País: Argentina

Directora: Natalia Hernández