Crítica: Lazzaro felice (2018), de Alice Rohrwacher

Lazzaro felice (2018), de Alice Rohrwacher

26-Enero-2019. Por Ian Quintana  – ianquintana@caligari.com.ar

“Jauría de lobos”

Un aullido. Lazzaro mira al vacío. Su figura es pequeña y débil. Está quieto y mira al vacío. Lo llaman, lo necesitan. Siempre lo llaman y lo necesitan. Lo usan. Usan su bondad y su inocencia y él es pura bondad e inocencia. Acude, presuroso y ayuda. Produce, no descansa y siempre con una felicidad plena acepta lo que el destino le acerca. Sonríe y observa lo que sucede en el pueblo de La Inviolata, en Italia, en donde sólo hay tres casas para sesenta y dos personas. Él las asiste y observa, ni siquiera come o bebe, sólo trabaja. Como un animal extraño, de modos y miradas singulares, se pasea por el pueblo y trabaja. No tiene familia ni casa, sólo una vieja y alejada cueva, en donde está en paz, alejado de los lobos. Solo, allí descansa, sin rencor ni pena, mirando a la luna con una sonrisa.

Todo el pueblo, en donde vive Lazzaro, trabaja el tabaco para la Marquesa Alfonsina de Luna. Como un viejo lobo hambriento, que devora la vida del poblado, su alma está plagada de ambición y codicia. La ambición y codicia propia del corazón humano. Junto con su hijo y algunos asistentes edificará un reino en La Inviolata como sólo se vieron en la Italia del siglo XX. Y reina será, puesto que el pueblo que se rebaja ante ella ha quedado detenido en el tiempo. Es ignorante de una realidad cercana que ignora su estado de esclavitud. Están escondidos del mundo moderno, de una humanidad evolucionada que los ha abandonado, de un desarrollo humano alimentado con los mismos vicios de antaño. Vicios que la Marquesa, orgullosa, posee. Y en sus actos dañará y engañará al pueblo y se aprovechará de su situación, de su ignorancia, de su inocencia y bondad.

Pero nadie es tan bueno como Lazzaro. En el alma inocente y bondadosa del poblado también hay un lobo feroz acechando. Hombres y mujeres de La Inviolata demostrarán su ambición y codicia aprovechando su cuota de poder con Lazzaro. Utilizarán al más débil, como lo hace la Marquesa; como, seguramente, hace alguien también con ella. Aquí todos desean ser lobo menos uno. Sólo uno es verdaderamente inocente, sólo uno tiene pureza angelical. Por eso es en Lazzaro en donde esa cadena de opresión finaliza, donde se acaba ese despotismo innato adherido al alma humana. Sólo en Lazzaro reina la libertad y la paz. Él será, rodeado de lobos, lo opuesto de un lobo: un hombre bueno.

Cuando conozca a Tancredi, el trepidante hijo de la Marquesa, Lazzaro tomará contacto con un mundo alejado y desconocido para él. Tancredi será el acceso al nuevo mundo, a una nueva forma de vida. Con él, Lazzaro intentará aullar, intentará formar parte de la jauría de lobos. Pero su corazón es demasiado bueno para eso. Porque Lazzaro tiene corazón de santo y no puede entender el mal.

La fortuna hará que Lazzaro muera y resucite, que se levante y camine para transformarse lentamente, a cada paso, en una idea, en una metáfora sobre la humanidad. A través de su mirada, de su cuerpo y de su trato con el mundo, a través de su relación con las demás personas y el entorno, a través del contacto con el pasado y el presente comenzaremos a entender algo: que, en cualquier tiempo y lugar, el hombre ha sido el lobo del hombre.

En el tercer largometraje de la directora italiana Alice Rohrwacher, premiado en el Festival de Cannes, se entremezclan la realidad y la magia para relatar una historia encantadora que recuerda a los mejores años del neorrealismo italiano.  Como un cuento atemporal que varía entre la fantasía y la crítica social, Lazzaro Felice se erige como una de las más radicales y potentes propuestas del cine actual⚫

Título: Lazzaro felice

Año: 2018

País: Italia

Directora: Alice Rohrwacher