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CALIGARI

La noche manchada (2023), de Andrés Medina

Brilla tu luz para mí

Por Candelaria Carreño

 

Dos círculos de luz verde, pequeños, pendulan y titilan, entre alienados y alienígenas, sobre un fondo completamente negro. Se mueven, intermitentes,  en el espacio. Texturas azules y rojas irrumpen en la pantalla. Parecen tejidos orgánicos. ¿Es un rostro, un conjunto de caras? En sus primeros minutos, La Noche Manchada (Andrés Medina, 2023) juega con los límites de la referencialidad en las imágenes; o más bien, decide no seguir el camino de la literalidad y por ende, no entendemos qué estamos viendo. Como si, por medio de un zoom extremo, la imagen se rompiera adrede, y el dispositivo técnico utilizado fuera llevado al límite en su capacidad de representar. Imaginamos sonidos de interferencias, algo que tampoco puede ser parte de ningún lenguaje reconocible. Quizás ese tipo de ruidos encajaría con las rupturas que estamos viendo en imágenes, porque no hay música ni sonido, sino que son acompañadas por el silencio.

Pequeñas luces como insectos luminicos, se reproducen sobre un fondo negro hasta el infinito. Y de repente manos, que se elevan hacia el cielo. Vamos enmarcando un lugar de referencia: personas, reflectores, muchedumbre. Manos que sostienen celulares, apuntan a un lugar indefinido, y confirmamos lo que intuíamos: un show en vivo, un evento multitudinario. Entonces reconocemos personas, algunas se abrazan, otras se mueven acompasadas, miran al cielo, seguramente cantan. Alguien está jugando con el registro fílmico de una noche. Descompone lo que se filma para provocarnos un efecto de extrañamiento y fascinación.

Luces, reflectores, celulares que se elevan, cuerpos que bailan, nos remiten a un evento en particular que, por el tratamiento de la imagen, parecen registros inconexos, casi absurdos, aunque se establezcan ciertos códigos de relación entre las personas filmadas, como también entre ellas y el supuesto escenario, logrando que sucedan puntos de encuentro, especialmente identificables hacia el final del relato. La noche manchada nos lleva a ser cómplices y observadores distantes de una noche extraña.  El efecto de extrañeza está causado por vía doble: el trabajo en postproducción del registro y la elección de no incluir ningún tipo de sonido, en un lugar en donde la música pareciera ser el objetivo fundamental del encuentro nocturno. Por unos diez minutos, nos invita a meternos en una cápsula atemporal  donde observamos a un grupo de humanos moverse al ritmo de imágenes rotas y silencio, que logran vincularse a pesar de la tecnología y de luces refractarias que las exceden.

Titulo: La noche manchada

Año: 2023

País: Argentina

Director: Andrés Medina