Leto (2018), de Kirill Serebrennikov

Kirill Serebrennikov

Leto (2018)
Director: Kirill Serebrennikov. 
128minutos.

¿Quién no ha soñado con ser un rock star? ¿Quién no ha tenido una banda favorita de adolescente? ¿Quién no ha copiado looks, modismos, estilos de vida de lxs artistas que nos acompañaron en la transición entre la niñez y la adultez? De esa nostalgia del descubrimiento de lo novedoso, de la vanguardia, de la vida fuera de nuestras casas y de una época en la que el contacto cuerpo a cuerpo, la comunión en un mismo lugar y el placer de la experiencia estética como la cotidianidad de nuestras vidas, se trata Leto, film ruso que muestra el despertar y desarrollo de la escena musical underground en Leningrado a principios de 1980. Filmada en un hermoso blanco y negro, que explota al máximo la escala de grises, y con un soundtrack destacable y entrañable, se basa en los indicios de la banda Kinó, emblemático grupo de esta época musical rusa, pero sobre todo, en su figurita cantante, Víktor Tsoi, quien falleció al mejor estilo rock star all inclusive: a los 28 años, dejando el mito para siempre. La influencia de lxs grandes íconos musicales que cambiaron la escena en los 70´s (Bowie, Led Zeppeling, T-Rex, Blondie etc.) son homenajeadxs por este grupo de jóvenes que intentan hacerse un lugar en un escenario artístico dominado por la revisión y supervisión estatal, al mismo tiempo que sobrellevan la crisis económica y el triángulo amoroso que vuelve a lxs protagonistas.

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Punk Flamingos (2017), de Mario Córdoba

Mario Córdoba

Punk Flamingos (2017)
Director: Mario Córdoba. 
8minutos.

Arte, militancia, disidencia y cinefilia. Todo eso traen los 8 minutos que duran este cortometraje, proyecto para la ENERC, institución pública de estudios cinematográficos dependiente del INCAA. Y la educación pública produce. Produce y habla de disidencia. Punk Flamingos presenta la figura y un día en la vida de Diego Trerotola. ¿Y cómo se nos presenta este personaje? Desde un pastiche que él mismo plantea de su existencia, desde su propia enunciación en primera persona plantea su idea de la identidad como algo no totalizador, sino como un ente abierto y múltiple, tal como son las diversas facetas que para Trerotola lo componen: periodismo, cinefilia, militancia disidente, conurbano, pogo y punk. Una figura atravesada por lo colectivo, la mezcla, lo queer, el aprendizaje y la deconstrucción constante que lo llevan a la reivindicación de la película que brinda la inspiración del título: la emblemática Pink Flamingos (John Waters, 1969), película de culto que ha rozado los límites de lo socialmente aceptado para ser representado y que se ha vuelto de culto en el devenir de los años.  Y así es como, habiendo comenzado siendo un perteneciente a la clase trabajadora en el inicio del cortometraje, luego de hacer un recorrido por las películas que lo marcaron – incluso aseverando el lado queer de ET (Steven Spielberg, 1982) concluye con la constitución del mismo Trerotola en la “Divine made in Lanús”, nacional y popular, argentine y cinéfilx. Los límites de la deconstrucción de nuestro protagonista hasta nos invita a ir más allá, planteando el cuestionamiento de las categorías identitarias, arribando a una autopercepción de “multipersona o algo así”. ¿Y no somos todxs, acaso, un poco eso?

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