The Naked Kiss (1964), de Samuel Fuller

Samuel Fuller

Street of No Return (1989)

Les voleurs de la nuit (1984

White Dog (1981)

The Big Red One (1980)

The Deadly Trackers (1973)

Shark! (1969)

The Naked Kiss (1964)

Shock Corridor (1963)

Merrill’s Marauders (1962)

Underworld U.S.A (1961)

The Crimson Kimono (1959)

Verboten! (Forbidden!) (1959)

Forty Guns (1957)

Run of the Arrow (1957)

China Gate (1957)

House of Bamboo (1955)

Hell and High Water (1954)

Pickup on South Street (1953)

Park Row (1952)

The Steel Helmet (1951)

Fixed Bayonets! (1951)

The Baron of Arizona (1950)

I Shot Jesse James (1949)

 

The Naked Kiss
Director: Samuel Fuller. 
90minutos.

The Naked Kiss podría valer la pena sólo por sus primeros tres minutos, una de las mayores erupciones volcánicas en comenzar cualquier film, en cualquier época. Kelly golpea a un borracho sanguijuela con su pequeña cartera de conquistas eróticas (mientras la imagen tiembla, chilla, se desmorona con cada sacudón de catarsis heróica) hasta que termina triunfando. Se maquilla las cejas y mira incisivamente a la cámara-espejo, como si nos desafiara o nos sedujera (o quizás ambas, al mismo tiempo).

Para entonces ya seremos prisioneros de Samuel Fuller. Pero lo que parece apenas un truco cautivante (el misterio, el ritmo y los rostros) se devela pronto como un gesto perseverante. Fuller está obsesionado con los rostros: los infla con primeros planos deslumbrantes, hunde la cámara en ellos como si buscara habitar los secretos que se deslizan entre sus cejas y el brillo intermitente de sus ojos. Fuller está obsesionado con los rostros porque esta película es sobre las apariencias, las superficies y las máscaras. Una obra pulp de corazón negro y roto. Un melodrama carbónico que escupe, con la dulzura punzante de sus planos, la manera en que las personas se presentan ante la mirada de las señoras bien, de los policías correctos, de los ricos benefactores que erigen la moral de un pueblo.

En cierto sentido, el film puede considerarse un llamado a estremecer las cataratas de los ojos. Kelly, la heroína, es una puta que ama la poesía y que se pasea como un gato curioso por las aceras de un pueblo pacato. Y en un giro extraño, esa paria que nace de las sombras de mundos prohibidos se convierte en la guía luminosa de un grupo de niños inválidos. Y eso es apenas el comienzo, donde nada o nadie es lo que parece.

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