Entrevista: Fernando Krapp, director de El Volcán Adorado

“La película propone una experiencia audiovisual de un viaje”

Entrevista a Fernando Krapp, director de El volcán adorado

17-Enero-2019. Por Mauro Lukasievicz  – mlukasievicz@caligari.com.ar

¿De qué manera surgió la idea para realizar un documental sobre Christian Vitry y una nueva expedición al volcán Llullaillaco?

Quería hacer una película que fuese una aventura: salir a la ruta, a un lugar desconocido, subir a un equipo y llevarlo a un paisaje que no fuese el nuestro. Entré en contacto con Christian Vitry por medio de una amiga andinista, y viajé a Salta para conocerlo. Leí sus libros sobre montañismo en la zona y, por todas sus historia en relación a los niños y su viaje por el Himalaya, me pareció que era un personaje idóneo, con una mirada similar a la mía: alguien de la ciudad que viaja a la montaña. Cuando nos contó que subiría al volcán con su equipo de Qhapaq Ñam (un equipo que se propone reconstruir la red vial incaica de toda Sudamérica, en un convenio que va desde Perú hasta México, declarado de interés por la UNESCO), nos acoplamos y registramos, hasta donde pudimos, su ascenso.

¿Cómo fue el proceso para filmar en un lugar tan poco accesible, y cómo fue el trabajo con el equipo técnico?

Difícil, muy difícil. Las condiciones para filmar en altura son duras, complejas. El agua se congela, los sentidos no te funcionan, las probabilidades de apunamiento son más altas. Nosotros no éramos andinistas (ni lo somos) y si bien intentamos entrenar con los recursos que te da la ciudad, nunca son los ideales. Pasamos las peores noches de nuestras vidas, el frío descendía a los 8 grados bajo cero, las baterías duraban poco. Trabajé con un equipo chico —un DF, un sonidista, una productora y un asistente que rotó en el último mes. La logística también fue complicada porque no contábamos con todos los recursos. Digamos que fuimos un poco inconscientes, pero esa también era la naturaleza del proyecto: ser inconscientes a la hora de salir a filmar. Y lo fuimos.

¿Cómo fue la relación con Christian Vitry, y cómo lograste que se muestre de forma natural frente a la cámara?

Muy buena. Aprendí mucho con él. Nos costó un poco establecer fechas de rodaje porque él tiene una vida allá: hijos, trabajo, etc. Y de pronto nosotros le caímos con esta idea. No pude hacerme “amigo” por las distancias: yo viviendo en Buenos Aires, y él en Salta. Las oportunidades para vernos fueron pocas y ya estábamos filmando. Logramos un acercamiento cuando estábamos allá. Quizás con más tiempo (es decir, más plata) hubiera logrado un mejor clima, una mejor relación, pero mi interés tampoco era hacer una película biográfica. A mí me interesaban el paisaje y el volcán.

El volcán adorado tuvo su premiere en la 32ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. ¿Cómo fue la recepción del público?

Bastante buena, inesperada te diría. Como toda premiere, uno tiene miedos y ansiedades. No sabía cómo iba a reaccionar la gente a la propuesta de la película, ya que no es una película de contenido, sino que propone más bien una experiencia audiovisual de un viaje, con todo lo que este implica: momentos de pausas, distensiones, gente que aparece y desaparece, notas aisladas, “colgaduras” con un paisaje. El espectador que entra en ese código engancha con la película. Los que no, siempre piden por más. Para más, tenemos siempre internet y Wikipedia.

¿Cómo se financió la película?

Se financió con plata del INCAA, y con plata personal de una indemnización laboral. Fue por una segunda vía del instituto, lo que ahora se conoce como “Audiencia Media”. La ciudad de Salta facilitó anuncios, pero no pagó ni un solo hospedaje. Tampoco nos dio de comer ni nos puso al menos una camioneta para viajar allá. No hubo interés en la película por parte de la provincia, lo cual es una pena, porque se rodó íntegramente allá. Yo puse los anuncios en el afiche porque no me gusta la mezquindad. Entiendo que ahora hay una ley de cine allá, una pena haber llegado tarde a eso también.

El cine argentino se encuentra en muy momento muy delicado. ¿Qué opinas de la situación actual, y hacia dónde creés que se dirige?

Hoy no podría filmar esta película, con los presupuestos y las dinámicas que hay el INCAA. La situación está mal, precaria. No hay partidas de créditos (dicen que este año habrá), los concursos se congelan, y cuando se anuncia uno, las resoluciones tarda un año o más en aprobarse. Se actualizan los costos medios, pero no se aprueban proyectos, que es casi lo mismo que nada. Se apuesta al “chiquitaje”, a ganar tiempo con la burocracia. Se está preparando el caldo para que, en caso de que gane el Pro en las próximas elecciones, solo se financien películas grandes, de productoras como Patagonik, etc. Esto no es menor. Tampoco es un problema presupuestario porque la plata sigue entrando, como todos los años, al INCAA (y se sabe que fue subejecutada en la bicicleta financiera). Se trata de un plan político de normalización. Tiene mucha relación con el cierre de escuelas y la falta de presupuesto en cultura (degradada al estatuto de Secretaría). Tiene que ver con recortar la cantidad de miradas distintas sobre un mismo país; con homogeneizar la cultura hacia una mirada pasteurizada y serena; con construir una identidad maleable a los intereses del poder.

Sabemos que te encontrás trabajando en un nuevo largometraje llamado El amo del jardín. ¿Podés contarnos más al respecto?

Hace dos años y medio que estoy investigando sobre la colectividad japonesa en Argentina. Escribí un libro para la colección de crónicas que edita Leila Guerriero en la editorial Tusquet. El libro contiene catorce textos y saldrá este año. Tres de esos textos forman parte del núcleo central de El amo del jardín. La historia gira en torno a Yasuo Inomata, un personaje fascinante y entrañable que encontré en la investigación, aunque no es un personaje desconocido dentro de la colectividad. Es paisajista, y el tema me interesa mucho, porque la pregunta que me hice fue: ¿por qué en un país con un enorme territorio no existe una larga tradición de paisajistas? La relación que establecemos con la naturaleza dice mucho de quiénes somos y de cómo somos, como país. Preguntas que también nos hicimos cuando filmamos El volcán adorado⚫

El volcán adorado se puede ver todos los días a las 13:30hs. y 20:00hs. en el cine Gaumont 0Km.

Título: El volcán adorado

Año: 2017

País: Argentina

Directora: Fernando Krapp