Espíritu sagrado (2021), de Chema García Ibarra

“El kitsch como forma de vida”

Por Sebastián Francisco Maydana.

 

Más que hablar de “la película de” Chema García Ibarra, habría que destacar la colaboración brillante entre la fotografía del talentoso Ion de Sosa y la dirección y el guión divertido e ingenioso de Chema. No es la primera oportunidad que tenemos de ver a esta dupla: En el BAFICI de 2017 se pudo ver “La disco resplandece” y en el de 2019 estrenaron “Leyenda Dorada”, un corto espectral y fascinante que co-dirigieron. Espíritu Sagrado, el primer largometraje de Chema, es una exploración más profunda de algunos temas que ya venía trabajando. Pero no es sólo eso, y acaso haya que pensar a los cortos previos como la exploración de esos temas y la preparación de algunos actores, con los que ahora construye una trama de misterio absurdo realmente bien lograda.

José Manuel atiende un bar en Elche (Comunidad de Valencia) y cuida de su madre, una medium senil que perdió sus poderes, el habla y la motricidad. También es un miembro destacado (nada más ni nada menos que el vicepresidente) de la sociedad ufológica local, OVNI Levante. Aunque nunca ha visto un OVNI, sabe que está cerca de hacerlo: la sociedad se prepara para una fecha cósmica en la que finalmente harán Contacto. Pero entre la misteriosa desaparición de una de sus sobrinas y la muerte repentina de Julio, el fundador de OVNI Levante, una serie de responsabilidades para las cuales no cree estar preparado recaen sobre el pobre José Manuel.

El cine español está lleno de ejemplos del mismo nivel de absurdo que muestra Espíritu Sagrado. Pero la puesta en escena, el uso de actores no profesionales y de otros que sí lo son pero que simulan no serlo, recuerda mucho más al cine de Aki Kaurismäki. Pero lo que hermana sobre todo a estos dos autores y los separa de los demás es su exploración de la naturaleza humana. Ambos usan el lenguaje audiovisual para buscar la dignidad de los olvidados y la sensatez del ridículo. Los personajes pueden parecer decadentes e ingenuos, pero tienen una fortaleza interior que los eleva sobre el resto.

Volviendo a la fotografía, que es una parte fundamental de esta obra, se puede decir que es mucho más refinada que la de aquella Sueñan los Androides (2014), la inventiva remake de Blade Runner que hizo Ion de Sosa exclusivamente con planos fijos y que resultaban demasiado estáticos (quizás apropiadamente para una película sobre robots). Aquí, la fotografía es más plástica, se permite independizarse por momentos del trípode y trabajar el espacio creativamente. 

Mención aparte merece el arte, que al principio parece un obstáculo para seguir el desarrollo de los acontecimientos, pero que poco a poco nos va convenciendo de que es lo central. Los escenarios son una parte constitutiva del mundo que se construye en la película. Se ofrece así una ventana al mundo interior de los personajes, que llevan el kitsch como forma de vida. Aun así, son personajes posibles, y es casi seguro que podemos identificarlos e identificarnos.

Titulo: Espíritu sagrado

Año: 2021

País: España

Director: Chema García Ibarra

 
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