Por Mauro Lukasievicz

¿En qué momento descubriste que en todo ese material filmado tenías un cortometraje para armar?

Cuando cumplí 14 años mis padres me regalaron mi primera cámara, un Ipod. Soy la mayor de cuatro hermanos, la única mujer. En el momento en que mi madre se quedó embarazada de mi hermano menor mi padre acababa de comprar un auto nuevo, y durante un tiempo no se quiso resignar a que no entrábamos los cuatro en el asiento de atrás. Mis hermanos tenían un código propio en donde juego y lucha eran la misma cosa, por lo que rápidamente el asiento de atrás se convirtió en un campo de batalla. Las peleas eran tomadas con la seriedad de una guerra campal de boxeadores y superhéroes. El llanto y la risa, el amor y el odio, eran su forma de relacionarse. Yo me quedé afuera de ese código. Fue ahí creo, antes de siquiera decidir que quería estudiar cine, que los empecé a filmar. Tal vez fue la forma que encontré de participar en su juego, de sentirme parte, aunque sea desde la observación de esa hermandad que no entendía; un intento de pertenecer a ese mundo hermético que solo ellos comprendían. Unos años mas tarde, yo estaba cursando Dirección en la Universidad del Cine y me dieron como ejercicio la consigna de filmar una escena. Yo me encontraba en ese momento de viaje con mi familia en el sur y decidí aprovechar el viaje en auto de vuelta, 1700 km en donde iba a tener a los tres encerrados en un poco más de un metro cuadrado. Era muy simple la idea: la consigna era que jugaran a “ni sí ni no, ni blanco ni negro”, haciéndose preguntas de la vida cotidiana, para no caer en el clásico diálogo en un negocio en donde solo quedan remeras blancas y negras. Eso tenía que desatar una pelea que se iba a ver interrumpida cuando los frena la policía. El disparador funcionó para que ellos se hicieran preguntas de cualquier tipo, y surgieron diálogos que nunca se me hubiesen ocurrido. Lo hicimos un par de veces. La pelea de la consigna rápidamente se volvía real cuando una piña mal calculada llegaba con más fuerza de la esperada a la cara de uno de ellos. Que no dudaba en responder con la misma o mayor intensidad y así se desataba una pelea violenta que terminaba en el inminente llanto de ambos. Y en el pedido a los padres de justicia y castigo al otro hermano. Un tiempo más tarde, revisando el material, encontré que en los últimos años había estado registrando distintos viajes, y descubrí que era siempre la misma pelea, la misma dinámica, el mismo juego. Ahí fue cuando empecé a editar el material y a buscarle una forma.

En 7 años de filmación puede haber una cantidad gigantesca de material ¿cómo fue el proceso de montaje y que tanto material dejaste afuera del corte final?

Al principio me costó encontrar una estructura para el material, de que forma se relacionaban los distintos registros. Un hilo, más allá de la excusa del juego. Conté con el apoyo y la ayuda de Marina Califano que en ese momento era mi docente en una materia de dirección que funcionaba como una clínica, aportando críticas y comentarios a lo largo de la edición. Yo había leído un cuento de Pedro Mairal, Hoy temprano, con el que me volví a encontrar en el proceso de montaje y vi las similitudes con el proyecto en el que estaba trabajando. El cuento, escrito en primera persona, narra un viaje en auto desde la ciudad hasta una quinta en las afueras. Empieza con el niño chiquito que entra acostado en la luneta trasera del auto y a medida que el viaje va avanzando, el tiempo va pasando, y el niño crece, ya no cabe en la luneta, le empiezan a interesan otras cosas, los hermanos dejan de ir a la quinta, van cambiando los autos, los gobiernos, la quinta se vende, etc. Ahí apareció la idea de una cronología lineal. Plantear una línea de tiempo para después romperla. Plantear una estructura de viaje para poder conformar un único gran viaje. En el proceso de montaje salí a filmar unas pocas imágenes. Estas escenas terminaron de darle una estructura al corto. El material principal es el registro que tenía de los años anteriores. Sin embargo no había tanto material, ni el registro había sido demasiado constante. Una parte filmada con un Ipod y otra con una cámara DSLR, un tiempo más tarde.

¿Cómo fue la reacción de los protagonistas ante la propuesta de convertir en película lo filmado?

Hubo, por momentos, resistencia a que los filme. Elina no respetas nuestra intimidad me decía Iñaki, el menor, que fue al que más le molestó que convirtiera en película lo filmado. Si bien le causaban gracia los registros más viejos, se sentía expuesto con los más actuales. Con el llanto, o cuando le dice repetilo al hermano mas grande, desafiándolo a que se atreva a repetir la amenaza. Cuando lo veía se seguía enojando y reviviendo momentos de la pelea.

Captar la intimidad de esa forma resulta realmente maravilloso y nos permite inmiscuirnos en un mundo ajeno ¿te quedaste con ganas de haber filmado algún otro momento?

Me hubiese gustado tener un registro más constante del material. Hay saltos de tiempo, que se notan sobre todo en el hermano menor. Pero al mismo tiempo eso aporta una ambigüedad al material, y no deja claro quien es quien. Lo que habilita a no anclar a un número preciso de hermanos, sino a una masa de hermanos en un asiento trasero infinito. En un momento tuve que tomar la decisión de ponerle un cierre ya que seguía habiendo viajes y el proceso podía ser interminable. Decidí dejar de sumar material y trabajar con lo que había, y las limitaciones que eso implicaba. Faltaban algunos años entre medio de unas imágenes y otras, y no existía la posibilidad de volver a filmar ese intermedio ya que habían crecido. Hubo que resignarse a esos vacíos y hacerlos parte de la película.

Después de más de un año volvemos a tener la posibilidad de ver películas en pantalla grande ¿qué expectativas tenés para las proyecciones de Ni si ni no. en el BAFICI?

Estar en el BAFICI, en Competencia Argentina, implica un enorme reconocimiento para mi trabajo. Creo que el cine se termina de realizar con el espectador, con la mirada del otro. Después de esperar todo un año para que esto sea posible, ya que esta película fue seleccionada para el BAFICI del año pasado, que se tuvo que suspender; es una oportunidad poder llegar a toda la Argentina gracias a la virtualidad y al mismo tiempo tener la posibilidad de la pantalla grande, que hace unas semanas parecía imposible.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

En el día de hoy sigo filmando a mi familia y actualmente estoy trabajando en un largometraje con todo el material registrado en los últimos 10 años. Todavía estoy buscando cuál será el hilo, el eje, la historia dentro de ese material. Y por otro lado estoy trabajando en un guión de ficción sobre un tema distinto: una convivencia de tres mujeres dentro de una casa. Otra vez un lugar reducido, pero en este caso habitado por mujeres.

Titulo: Ni sí, ni no

Año: 2021

País: Argentina

Director: Elina Firpo

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