Entrevista a Agustina Pérez Rial, directora de Danubio

Por Mauro Lukasievicz

 

Al igual que en tu trabajo anterior, Los arcontes, volvés a utilizar al Festival de Cine de Mar del Plata junto a los servicios de inteligencia como epicentro de la historia ¿cómo surgió la idea para realizar Danubio y porque te resultan tan llamativas estas historias?

 

Danubio y Los Arcontes surgen de una serie de archivos desclasificados de la DIPPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) que realizaba persecuciones, sobre todo a la cultura, desde el año 1959 y durante toda la década del 60. Los primeros informes que llegan a mis manos me los da Paulina Bettendorff, que es la guionista de la película. Paulina trabajaba desde un universo más académico con estos informes, en una maestría del análisis del discurso tratando de dilucidar cuál era el modo de enunciación de estos policías burócratas de la inteligencia. Cuando me pasa un legajo sobre una fiesta que una sociedad secreta había organizado en Mar del Plata para invitar a las delegaciones que habían venido de Europa del Este, un poco proponiéndome o planteándome hacer un trabajo académico, las dos nos conocíamos de la maestría Análisis del Discurso y veníamos de escribir juntas un libro que fue de Tránsitos de la mirada mujeres que hacen cine que se publicó en el 2014, cuando me propone escribir un artículo académico que de hecho escribimos y que está en un libro que se llama Tiempo archivado lo que me pasó a mi fue que me pareció que ese legajo y lo que se empezaba a desprender de ese legajo no merecía solo un artículo académico sino también una película. A mí siempre me había fascinado el cine, Paulina había estudiado cine en la ENERC y yo comenzaba a relacionarme con dos personas que fueron muy importantes también en mi biografía artística… supongamos, aunque es horrible esa palabra (risas). Qué son Ivo Aichenbaum, actualmente mi socio en una productora audiovisual que tenemos hace 4 años y que se llama FiorDeEstudio y Natalia Labaké, realizadora y montajista, también montajista de esta película, y ahí de ese encuentro. Digamos que entre nosotros cuatro empezó a surgir la idea de hacer una película y contar con las personas para poder hacerla. También biográficamente yo soy de Mar del Plata, hay algo de esta ciudad que a mi siempre me había interesado narrar y señalar que es esa suerte de personalidad medio bicéfala que tiene, entre el verano y el invierno, lo lleno y lo vacío, lo muy grande para una población que queda chica para cierta parte del año, y que se resiente por la ausencia de esa otra población que económicamente también la sostiene, que también termina deviniendo en la historia general de Mar del Plata en cierta tendencia hacía la derecha, algo que está más manifiesto en los últimos años. Estos informes también lo que me daban era el retrato de un lado B de Mar del Plata no conocido, no solo de la ciudad sino también del festival que es como uno de los lugares que más visibilidad tiene en el año y eso me pareció fascinante.

 

Obviamente resulta muy impactante el increíble trabajo de investigación que tiene Danubio ¿cuánto tiempo te llevó juntar todo el material y decidir qué utilizar luego? 

 

El trabajo de recolección de material de archivo y de investigación de la película duró más de seis años. Lo primero fue ser muy exhaustivos en el trabajo con la Comisión por la memoria qué son quiénes actualmente manejan los archivos de la DIPPBA, de la dirección de inteligencia, y relevar todos los legajos que ellos tenían ligados a las persecuciones en la inteligencia que se habían realizado en los festivales de cine entre 1959 y 1970, en 1970 el festival deja de existir durante 25 años hasta mediados de los 90 que vuelve, durante el menemismo. Pero hay 25 años surcados sobre todo por la dictadura, pero también por las crisis económicas y en los que no se hace el festival. Por un lado estaban esos materiales de archivo de la DIPPBA que eran mas de 300 hojas de persecuciones, descripciones, narraciones de cómo la policía seguía y vigilaba a  las delegaciones de los países del este, en el medio de la Guerra Fría para situarnos, en medio del Onganiato para situarnos localmente, y con una gran paranoia de la policía sobre que cualquier persona o cualquier movimiento que tenía que ver con la URSS y los países satélites era tildable de comunista. A esos materiales después el gran desafío era que visualidad darles, y ese desafío fue teniendo distintas respuestas, y acá me sale de hacer como un pequeño paréntesis político, nosotros somos un país que no tiene una cinemateca entonces las búsquedas de archivo en Argentina son búsquedas que suelen ser bastante descentralizadas, no tenemos cinemateca, pero tenemos Archivo General de la Nación o tenemos Museo del Cine, pero no nuclean mucho del material analógico y fílmico que debiera tener una cinemateca, hay mucho de las voluntades individuales de esos arcontes, de ahí sale el nombre del corto que hicimos con Natalia. Di con tres personas en el proceso de estos seis años de investigación de la película que para mí fueron claves: Pupetto Mastropasqua, fotógrafo el festival de cine entre el año 1959 y el 1970, me dio más de tres mil negativos que yo pude digitalizar. Claudio Figueroa, la persona que trabaja en el Canal 10 de mar del plata, uno de los dos canales junto con Canal 8, qué decidió hace algunos años empezar a digitalizar los materiales en 16 mm que habían sobrevivido a la historia del canal, y esos materiales me devolvieron una visualidad de Mar del Plata que yo desconocía, tremendamente atravesada por la presencia policial en las calles y también una textura de época en términos de cómo hablaba la gente y la sociedad civil cuando se los entrevistaba en los noticieros en vivo que recién empezaban a aparecer en la televisión. Y por último, algo más extraño todavía, un coleccionista privado en Lanús, Provincia de Buenos Aires, fanático de la historia Argentina, y fanático también de los materiales sobre Mar del Plata, en cuya colección encontré como ciertas perlitas que abren y cierran la película, un material de la década del 50 de Mar del Plata filmado en 16 mm en color, y un material de una distribuidora cinematográfica, Lowe, que vendía publicidades para cines hablado en inglés con una verdad del material como muy imponente., hablando de una teoría como la teoría de la Aguja Hipodérmica y de cómo los mensajes penetran en las cabezas de quienes están ahí sentados solos en una butaca de cine.

La voz en off y la forma en que está presentada la historia resulta ser otro de los grandes aciertos ¿porque decidiste contar la historia de esta forma? 

 

Decidí contar la historia desde la voz en off del personaje de ficciónal porque me gusta más pensarlo casi como un personaje de non-ficción, casi como uno de esos personajes de Llinas donde lo verdadero y lo verosímil todo el tiempo están ahí como medio al borde o el límite. Fue un trabajo de decantación de muchos años, en realidad casi de toparme, o toparnos, con la guionista,  con los límites del documental, y los límites del documental tenían que ver con que ese legajo original con el que empezó el proyecto, esas tres hojas sobre la fiesta de la sociedad Danubio, cuando salíamos a hacer entrevistas, cuando salíamos a buscar los lugares que estaban en esos legajos, nos encontrábamos que nadie parecía haber escuchado o saber de qué la sociedad Danubio existiera, entonces siempre estaba la duda de si la sociedad Danubio había existido pero ya no tenía más testigos que pudieran dar cuenta que había existido o en realidad era puro producto de la paranoia del policía que redactó ese legajo, quizás para conformar a un jefe que necesitaba escuchar qué algo estaba pasando en ese festival y con eso justificar su sueldo de policía. Entonces como siempre, jugando con esta idea o pensando está idea de si será la ficción paranoica de este policía o habrá sido real, pero ya no queda nada que lo documente, más allá de algunos indicios porque esto también era genial,  se nombraba en el informe un libro, Canto al albañil, que era un libro de poemas ilustrado por Italo Grassi, que es un viejo comunista marplatense muy conocido, y ese libro lo compré en el medio de la investigación por Mercado Libre (risas), entonces había como situaciones que daban cuenta de que había indicios reales en ese legajo, pero de la sociedad Danubio nadie parecía poder decir nada.

 

Hay algo en el trabajo de montaje y los cortes realizados que empiezan a ser característicos en tus trabajos y en los de Natalia Labaké ¿cómo es esta sociedad y dónde nació?

 

Con Natalia Labaké nos conocimos en el 2016 a través de Ivo, hicimos varios trabajos en relación a estos legajos, en el 2016 participé del programa de la Universidad Di Tella como curadora y en ese momento cuando empezaba a trabajar con estos materiales me interesaba un poco explorar las aperturas artísticas que podrían tener y convoque a nueve artistas, entre ellos Natalia, para abrir este informe se armó una muestra que se llama Sociedad Danubio, y cada uno en base a ese legajo hizo una pieza que conformó de alguna manera un relato espacial conjunto. A partir de este primer encuentro, con Natalia empezamos a trabajar más intensamente en la película, y empezamos a filmar algunas cosas pensando que quizás el formato de la película tenía más que ver con el plantear qué pasaba si esos informes se leían en el presente, hicimos un casting de voces eslavas, que pasaba si se volvía sobre los espacios que figuraban en los informes, entonces fuimos y filmamos hoteles, filmamos cines. En un momento hubo un paréntesis con ella en el proceso y yo me dediqué a buscar archivos durante dos o tres años. Cuándo volvimos a recuperar el proceso conjunto sobre la película, por un lado me surgió la idea de usar el material que habíamos originalmente pensado para dar forma a Danubio en un corto, Los Arcontes que presentamos el año pasado, y trabajar con todos estos materiales de archivo que yo había ido consiguiendo durante esos años en el largometraje en el cual Natalia iba a ser montajista.

 

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

 

Actualmente trabajo en dos proyectos, uno se llama Archivos compartidos, es una serie sobre jóvenes, archivos y política en América Latina, es una serie que vuelve… pero esta vez sobre los archivos del presente y el trabajo sobre historias en primera persona. Y en segundo lugar una serie que estoy dirigiendo yo y que se llama Diario de un golpe, se encuentra en estadio de desarrollo, vuelve sobre los cuatro golpes en Argentina del siglo 20.  Trabaja sobre materiales de archivos de esos golpes, pero recuperados a través de una mirada en primera persona. Así que esos son los próximos proyectos con los cuales estoy profundamente entusiasmada y que también tienen que ver con haber desarrollado durante estos años un oficio,  haber pensado la investigación y producción de archivos no como algo solamente ligado a Danubio sino como también una profesión a desarrollar a futuro.

Titulo: Danubio

Año: 2021

País: Argentina

Director: Agustina Pérez Rial

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