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CALIGARI

El juicio (2023), de Ulises De la Orden

“Una película de montaje(s)”

Por Juan M. Velis

 

El Juicio es una película estrictamente de montaje. Una película configurada mediante recursos de montaje que aglutinan y explicitan la encarnadura audio-visual del verdadero horror. El juicio a las juntas militares de la última dictadura (1976/83) constituye un hecho trascendental, sin precedentes en la historia de nuestra patria. En su momento, el evento fue enteramente filmado para su conservación en videocasete. El sitio web del film sintetiza: “Durante 90 jornadas se escucharon los relatos del horror y una sentencia final: Nunca Más”.

 

El montaje y la edición cinematográfica no consisten en secuenciar y yuxtaponer efectos de video y audio pirotécnicamente atractivos. Mucho menos en El juicio: aquí, la consolidación del ritmo narrativo-estructural, regulador de la tensión dramática, pasa por otro lado. Como es sabido, el director trabaja con material extraído de las grabaciones del juicio: más de 500 horas de archivo fílmico. Con esa nutrida materia prima, las capas de sentido que de la Orden revitaliza a través de los recursos del montaje son múltiples: la interrelación y el raccord de miradas entre lxs asistentes e involucrados en las ardientes sesiones del juicio, las respiraciones sibilantes, el nerviosismo de los cuerpos, los murmullos solapados, las gestualidades impúdicas, las muecas y reacciones desesperadas, los tics nerviosos delatores, la acusación implícita revelada por la mirada punzante de quien acumula algo más que aversión, la impasibilidad emocional tan cínica de los genocidas reflejada en sus ojos que miran hacia ningún lado, etc. Son micro-gestualidades que se acumulan y van definiendo los contornos emocionales de los actores sociales protagonistas. Ulises de la Orden (re)construye relaciones, tensiones y conflictos entre semblantes acuciantes, abrumados, desencajados; trama y reinventa, sin tergiversar el orden de los acontecimientos históricamente conocidos pero densificando el drama. Toda película documental es, al mismo tiempo, una doliente ficción.

 

Tres procedimientos

 

Unidad temática, variedad, contraste… tres categorías fundamentales para entender la lógica conceptual creativa desde el montaje. En El juicio, todas estas variables se ejecutan con finura y precisión, y podemos identificarlas en varios pasajes:

. La unidad temática que se proyecta desde el montaje como dimensión predilecta es más que evidente, como señala la misma sinopsis en la web de la película: “Los defensores y los posicionamientos políticos e ideológicos de quienes apoyaron la dictadura. En la voz de las víctimas, las historias de tortura y dolor. La vida y la muerte en el mismo salón”.

 

La variedad como desplazamiento de sentido subyace en la heterogeneidad de operaciones efectuadas, acciones que -en una primera aproximación- pueden llegar a pasar desapercibidas debido a que el montaje no se juega por el subrayamiento de marcas de enunciación, opacidades o efectismos. Las transiciones son transparentes e invisibles pero no necesariamente sutiles: del primerísimo plano de uno de los jueces pasamos a un plano general que muestra casi todo el recinto, para así reiterar y recordar(nos) que se trató de un evento público, masivo y crucial. Luego, la puesta en escena ejecuta zoom ins, movimientos de cámara y acercamientos que acentúan el drama (habría que ver cuánto de esto formaba parte del registro original de los camarógrafos de TV, responsables de la grabación en directo para la transmisión en aquél entonces). Las placas de texto y la división por capítulos titulados con fragmentos de sentencias, declaraciones y testimonios del proceso judicial no son un rasgo menor.

 

El efecto de la producción del sentido articulada deliberadamente desde el montaje es lo que se potencia al hallar su lugar en el concepto mismo de contraste: de la Orden juega con el impacto mediante enlaces entre planos que, en una primera impresión, nos podrían resultar caprichosos o arbitrarios. No es así: si después del plano que expone un pasaje crucial de uno de los testimonios de víctimas de tortura (con la cámara ubicada por detrás del declarante, pudiendo ver solo su nuca y la mirada atenta, hacia el fondo de cuadro, del juez), se pasa a la expresión apática y serena del principal abogado defensor de los acusados leyendo cabizbajo las neblinosas páginas del diario Clarín… Allí se define, a través de operaciones de contraste, el impacto atroz que solo la articulación de sentido del montaje puede lograr. Se trata de realzar relieves dramáticos que, en este caso, caracterizan a los actantes protagonistas de esta cruenta narrativa. Se trata de encontrar momentos clave fijando la lupa en gestos, punctums, instantes preñados, en pos de potenciarlos a través de los procedimientos que aquí raudamente mencionamos. En otros términos: se trata de volver gesto estético lo que, en un primer golpe de vista, es gesto corporal, físico y verbal.

 

Un cierre

 

En El Juicio no hay efectismos forzados o declamados, sino pronunciamientos formales de orden ético-estético, a favor del impacto consciente que la concatenación de imágenes sonoras generan. Un contraste compositivo que habilita la postura ideológica y política. De ese modo es que las imágenes (nos) hablan. En todo caso, el efectismo no es el del montaje en sí, sino el de la insoportable realidad que agobia. Y acecha. La herida sangrante, latente, que aún gravita en los imaginarios presuntamente desterrados pero nunca extintos de una sociedad que -a veces, da la impresión en los agitados tiempos que corren- se olvida de las tormentas históricas y sus vestigios en el terreno cultural.

 

El cine, una vez más -como siempre-, reafirma la proeza de la batalla político-poética en contra del olvido, de la universalización de la historia y la naturalización de ciertos idearios; a favor de la memoria y la verdad, mientras procuramos (des)andar el camino del pensamiento y de la acción crítica, en medio de un caótico paisaje compuesto de virtualidades deshistorizadas.

 

La película está disponible para su visionado en https://ulisesdelaorden.com/el-juicio-2023/

Titulo: El juicio

Año: 2023

País: Argentina

Director: Ulises De la Orden