Crítica: No te preocupes, no llegará lejos a pie (Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot) (2018), de Gus Van Sant

No te preocupes, no llegará lejos a pie (Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot) (2018), de Gus Van Sant

Incorrección política suavizada.

Resulta difícil escribir sobre películas de directorxs reconocidxs ya que nos enfrentamos, no solo a la película en sí y  a la trayectoria del creador, sino también a todxs aquellxs seguidorxs o detractorxs de su cine. Porque eso es lo que muchas veces generan directorxs como Gus Van Sant: amores, odios, contradicciones… por suerte. Y digo por suerte ya que lo mejor que puede pasar en estos tiempos de películas fabricadas por manual y con el solo fin de generar suficientes secuelas que habiliten una nueva cajita feliz por semana, es generar “algo” en lxs espectadorxs. Algo que nos enoje, algo que nos enamore, algo que incomode o nos deje con ganas de más porque sabemos que hay.

Es imposible ver a este Director sin su bagaje (y el nuestro propio), lo que nos lleva inevitablemente a pedirle más, cuando sabemos que puede ir a extremos como en Todo por un sueño / To die for (1995), en especial en lo que a humor negro se refiere. 

En su última creación, No te preocupes, no llegará lejos a pie / Don’t worry he won’t get far on foot, Van Sant nos cuenta la historia del dibujante cómico John Callahan (Joaquin Phoenix), un norteamericano alcohólico  y cuadripléjico que transita su vida a toda velocidad en una silla de ruedas automatizada, casi como si quisiera volver a estrellarse contra el poste que lo dejó así, o como si buscara una forma de incomodar a los transeúntes al igual que lo hacía en sus historietas políticamente incorrectas. 

De cero a doce

La película abre con el protagonista brindando un discurso en el que comparte cómo fue el último día en el que pudo caminar. Desde ahí, la historia va y viene en el tiempo, con ese día como punto cero.

En esa reconstrucción realizada a partir de las distintas biografías que escribió el propio Callahan, veremos su vida en una mezcla de los 12 pasos de recuperación y viñetas de comedia ácida. Por momentos, asistimos a sesiones de charlas grupales de alcohólicos anónimos, en las que Callahan solo es un personaje más dentro de un rejunte de caricaturas poco creíbles pero queribles. Por otros, la historia nos lleva a momentos más oscuros en los que se hunde y otros más luminosos en los que resurge con ingenio y algo de ternura siempre ayudado por algunx otrx que le tiende una mano.

Allí entran a jugar las figuras de su novia Annu, interpretada por la siempre atractiva Rooney Mara que nos conquista ya sea haciendo de hacker desquiciada o una angelical masajista/terapista ocupacional; así como su espónsor Donny (Jonah Hill). Este último quizás sea el más caricaturesco de todxs lxs personajxs, siendo uno de los que genera esa incomodidad de no saber si tenemos que creerle o no del todo, lo cual funciona a veces  y otras solo molesta (algo parecido a lo que ocurre con su asistente Tim).

En el marco de los 12 pasos de la recuperación, el rol de ese poder superior que debe reconocerse y al quien se le confía la voluntad y la vida, está presente en diferenes formas a lo largo de la película y según el entendimiento de lxs diferentes personajes. En ciertas ocasiones puede ser el ánima de una madre desconocida o un ser invisible e intangible llamado chistosamente Chuck, hasta incluso una figura angelical como la de Annu puede hacer las veces de aquel poder superior al cual Callahan le confía todo pero que también tiene algo de intangible. El mismo Donny jugará las veces de querubín con su pelo rubio largo, que sobrevuela la vida de manera despreocupada, como si nada le afectara, en un juego de espónsor y ángel guardián del protagonista.

Si bien en reiteradas ocasiones quienes rodean al protagonista le recuerdan que no debe caer en el lugar de víctima en el que se quiere colocar, siendo eso un alivio, la película no logra impedir un desgaste en ese ir y venir entre los lamentos del protagonista y los retos de sus compañerxs. Esa dinámica se torna cansadora al pendular entre un drama y una comedia sin que lleguen a convivir ambas a la vez, en especial hacia el comienzo de la segunda mitad de la película.

Sumado a esto, lamentablemente, el tránsito por los últimos pasos de la recuperación, son demasiado literales y mostrados en un cientoporciento de claridad, sin ninguno de los puntos oscuros del protagonista que nos habían conquistado al principio.

No more Mr. Nice Gimp

Callahan está presente en cada una de las escenas de la película, lo que permite que Phoenix se explaye en su amplio registro sin saturar e invitándonos a querer y padecer a este personaje con todos sus matices. Sin embargo, nuevamente la historia nos deja con ganas de algunas capas más en el descubrimiento del protagonista.

A pesar de tomarse tiempo para desarrollar su momento de despertar y reencuentro con la vida, nos quedamos con la sospecha de que debe haber habido algo más que miseria y un buen programa de rehabilitación en la mente de alguien tan creativo. Las historietas están ahí como refugio del propio Callahan y de lxs espectadorxs entre los momentos de agobio y de descubrimiento íntimo, pero no se las explora lo suficiente como para contarnos algo más que lo que Callahan cuenta abiertamente en sus discursos de aceptación o en los grupos de AA. Esto tampoco sucede con otrxs personajes alrededor suyo.

Con una vida aparentemente menos interesante, American Splendor (2005) nos metía en el mundo y cabeza de Harvey Pekar para enamorarnos de sus cómics y su forma de entender el universo.

Van Sant no se centra en John Callahan como cómico sino como en esa persona con problemas de alcoholismo y con discapacidad que sufre, putea a la vida y se ríe un poco de ella a la vez.

No te preocupes… nos acerca a la biografía de una persona interesante que eligió la incorrección política como estilo de vida y salvación, para no caer en la auto compasión y victimización, pero lo hace de una forma demasiado prolija o suave para el calibre que aparentemente manejaba el propio Callahan⚫

Título: Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot

Año: 2018

País: Estados unidos

Directora: Gus Van Sant