Crítica: Cold war (2018), de Pawel Pawlikowski

Cold war (2018), de Pawel Pawlikowski

Universo poético.

La primera aclaración que se debe hacer sobre esta película es que, si bien la trama se centra en la historia de un hombre y una joven mujer, no se trata del típico drama romántico con el telón de fondo de la Guerra Fría, sino que va más alla: es un relato sensorial del exilio y la pérdida de identidad posterior a la Segunda Guerra Mundial, sus repercusiones emocionales, el desarraigo y las estrategias a seguir para meramente sobrevivir después de tanto dolor.

Cada plano es una obra de arte perfectamente lograda. El blanco y negro, marca estilística del director, nos adentra en la Polonia de 1949. Un director de música, Wiktor (Tomasz Kot) y su colega viajan en la búsqueda de un grupo de jóvenes bailarines y cantantes para enaltecer las raíces folklóricas del país en la posguerra. Zula (Joanna Kulig), deslumbra a Wiktor, quien decide incluirla en el programa de Artes, entrenando con el grupo en un paraje gélido para luego aventurarse en una gira por varias localidades.

Wiktor (Tomasz Kot) y Zula (Joanna Kulig) se atraen pero las circunstancias no dan lugar a una relación de pareja normal. A medida que avanza la gira, se le exige al grupo cantar para Stalin. En un momento de crisis, Wiktor quiere huir a París con Zula pero ella no está segura de la relación y decidirá quedarse con quien le asegura un porvenir en la compañía artística. Las carreras de ambos avanzan y el contacto se pierde.

Durante 14 años ambos tienen idas y venidas. Ella se casa con un italiano para huir del horror de la posguerra, él tiene cierto éxito tocando en diferentes clubes de jazz. Cuando se encuentran en París, explotan las chispas no sólo de la creatividad, sino del carácter de ambos: se aman, pero no se llevan bien.

Varios años después, se encuentran en Polonia, donde ella sostiene a duras penas su carrera artística y él es encarcelado por traición a la Patria. Gracias a los contactos de Zula puede salir para finalmente poder estar juntos pues tienen una conexión incomprensible para el mundo exterior. Crean un poético universo en el que nadie maś puede ingresar, uniéndose en un trance tan desgarrador como etéreo.

Pawlikowski, Licenciado en Filosofía y Literatura por Oxford, prestigioso documentalista de la BBC, posee una mirada antropológica combinada con la más pura y obsesiva belleza estilística, tanto de imagen como de sonido. Es músico de jazz y su trabajo como cineasta es adorado tanto en Cannes como en Hollywood.

Pawlikowski demuestra aquí una vez más su maestría en la creación de atmósferas en las que, más que los diálogos, son las miradas y los gestos las que nos transmiten sensaciones y nos sumergen en relatos crudos a la par que bellos. Nos recuerda a Tarkovski, Pasolini y Bergman. El recurso del silencio es clave para darle identidad a su obra, marcada a fuego por sus raíces. Pawlikowski pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra pero hace menos de una década decidió volver a Polonia. Allí fue donde encontró la inspiración para esta historia, basada en la tormentosa relación de sus padres.

El cine de Pawlikowski centra a sus personajes en la búsqueda incesante de respuestas sobre su identidad, deambulando por el existencialismo e interpelando a su espectador sobre el pasado y las cicatrices que éste deja en los exiliados, personas errantes a quien en muchos casos se les arranca la posibilidad de comprender cuál es su misión en este mundo, vagando en un limbo de regiones sin nombre hasta encontrar esa conexión que los hace sentir vivos nuevamente⚫

Título: Cold war

Año: 2018

País: Polonia

Directora: Pawel Pawlikowski