Crítica: Ciclos (2018), de Francisco Pedemonte

Ciclos (2018), de Francisco Pedemonte

“En carrera”

La película del incipiente realizador Francisco Pedemonte, aporta una mirada algo distante, pero por demás respetuosa y en especial agradable, sobre la vida de provincia y el deporte en su función social, como también en el desarrollo subjetivo de una persona. En particular, se vale de la historia del joven Ignacio Semeñuk. Sin un ápice de condescendencia y alejada de cualquier costumbrismo elemental, la cámara de Pedemonte acompaña las diversas competencias y recorridos que realiza Ignacio junto a su familia. Él es un joven ciclista, con muchas condiciones, que, entre triunfos y derrotas se desarrolla su prometedora carrera como ciclista. La virtud de la película es, tomar estas condiciones como un simple punto de partida. La narración parece nunca olvidar la diferencia entre las capacidades de una persona y las condiciones. Ignacio, como ser humano, no tiene la condición de ciclista, sino que es una capacidad que posee. Una capacidad solo supeditada al desarrollo de su propia vida, en términos generales, es decir como persona, y no en términos particulares, es decir como ciclista. Con esta clara intención narrativa, la cámara se desliza por el entorno de Ignacio, eludiendo así, todo tipo de relato épico, algo que es una debilidad usual de los relatos deportivos. Y esto es, justamente, porque la posición liberadora que toma la narración, es la de valorar al deporte, no como algo en sí mismo, sino como una herramienta poderosa en el desarrollo de una persona como sujeto. De ahí esa distancia necesaria, limitando lo máximo posible la información, y en especial aquella que se da por entrevistas. En este sentido, el interés es netamente observacional, en la medida que se centra en el comportamiento, mucho más que en los testimonios o los documentos. Y cuáles serían estos comportamientos que interesan. Pues los que conforman el desarrollo de un determinado ciclo de la vida de un jóven. Un período, tan trivial como imprescindible, donde el aporte sustancial que entrega a la sociedad excede por lejos lo deportivo. En épocas en que, entre planteos de agencias y discusiones sobre presupuestos, Ciclos nos aporta la visión del deporte, desde esta perspectiva nacional, como una herramienta más (muy poderosa, desde ya), para incluir personas en estos procesos de desarrollo del carácter, una herramienta para generar experiencias como individuos inmersos en una sociedad, que en su mayoría suele excluir personas de estos procesos, con el afán y la insaciable adicción por lo productivo, por lo destacable, por la inagotable búsqueda de autosuperación. Una búsqueda tan dañina como falaz, sólo asimilable con una cinta eléctrica para correr sobre el mismo lugar.

Es en este sentido que, la película, nos muestra insistentemente las personas y sus esfuerzos implicados en cada uno de los eventos deportivos en que participa Ignacio. Esfuerzos invaluables y cotidianos, los cuales tal vez se desvanezcan en un pequeño ciclo de la vida de una persona, de un joven. Pero vaya que son ciclos cruciales para todo desarrollo de un individuo, a la vez, inmerso y a la vez incluido en su contexto⚫

Título: Ciclos

Año: 2018

País: Argentina

Directora: Francisco Pedemonte