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CALIGARI

Ciclo: Film Noir, Lado A

Ciclo: Film Noir, Lado A

Del martes 29 de agosto al lunes 12 de septiembre. En Sala Lugones

El Ministerio de Cultura, a través del Complejo Teatral de Buenos Aires, y Fundación Cinemateca Argentina han organizado un ciclo denominado Film noir, lado A, que se llevará a cabo del martes 29 de agosto al lunes 12 de septiembre en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530). La muestra está integrada por once largometrajes realizados en Hollywood entre 1941 y 1958, todos ellos enmarcados dentro de lo que la crítica y la historiografía cinematográfica bautizó como film noir.

 

“El del film noir fue un período inmensamente creativo (quizás el más creativo en la historia de Hollywood), al menos si esa creatividad se mide no por sus puntos álgidos sino por su nivel artístico medio. Elegido al azar, es probable que un film noir sea una mejor película que una comedia del cine silente, un musical o un western seleccionados de forma arbitraria. (Por ejemplo, un film noir clase B de Joseph H. Lewis es mejor que un western clase B de Lewis). Si tomamos el período en su conjunto, el film noir alcanzó unas cotas artísticas extraordinariamente elevadas.

El film noir parece haber sacado lo mejor de cada uno: realizadores, directores de fotografía, guionistas, actores. Una y otra vez, un film noir constituirá el punto culminante en el gráfico de la carrera de un artista. Algunos directores, por ejemplo, hicieron sus mejores trabajos en ese terreno (Stuart Heisler, Robert Siodmak, Gordon Douglas, Edward Dmytryk, John Brahm, John Cromwell, Raoul Walsh, Henry Hathaway); otros dieron sus primeros pasos en el film noir, y en mi opinión, nunca llegaron a alcanzar su altura inicial (Otto Preminger, Rudolph Maté, Nicholas Ray, Robert Wise, Jules Dassin, Richard Fleischer, John Huston, Andre de Toth y Robert Aldrich); y otros cineastas, que hicieron grandes películas en otros campos, también realizaron grandes film noirs (Orson Welles, Max Ophüls, Fritz Lang, Elia Kazan, Howard Hawks, Robert Rossen, Anthony Mann, Joseph Losey, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick). Tanto si se está de acuerdo como si no con este esquema, su mensaje es irrefutable: el film noir fue bueno para la carrera de prácticamente todos los directores”. (Paul Schrader, Notes on Film Noir).

Martes 29       

A las 15 y 21 horas 

La dama fantasma

(Phantom Lady; EE.UU; 1944)

Dirección: Robert Siodmak.

Con Franchot Tone, Ella Raines, Alan Curtis.

Una noche en que regresa tarde a su casa, Scott Henderson se encuentra con que su mujer ha sido asesinada. Dado que su coartada resulta incomprobable, la policía lo detiene como presunto culpable. Su secretaria, una joven secretamente enamorada de él, le ayudará a encontrar al verdadero asesino.

“En las antípodas de las sagas hard boiled y de las obras de detección científica, Cornell Woolrich inventa un mundo turbio en el que el alcoholismo, la droga, la confusión y la angustia avivan las sensibilidades, deforman las percepciones de la realidad y desestabilizan todos los comportamientos. Marcado por el romanticismo alemán (amor, locura y muerte) y la orgía poética de Edgar Allan Poe, Woolrich crea un universo en el que lo fantástico desemboca en lo racional, para inquietar más eficazmente a su lector. A lo largo del ciclo noir se harán muchas adaptaciones de su obra. Dirigida por Robert Siodmak, La dama fantasma plasma este universo respetando sus características (…)”. (Noël Simsolo, El cine negro).

“El cineasta alemán, gran técnico, planifica de modo meticuloso La dama fantasma, tratando de recuperar el estilo realista de sus primeras películas. Siodmak tiene la particularidad de mostrarse extremadamente atento a ciertos detalles como el sonido, en busca de efectos sonoros similares a los de M, de Fritz Lang. Para conseguir las iluminaciones típicas de la UFA, Siodmak hace construir decorados angostos, que además de costar poco, aumentan la sensación de encierro de los personajes. (…) Es probable que, de todos los films noirs, La dama fantasma sea el que más deja traslucir la herencia de la UFA”. (Jean-Pierre Esquenazi, El film noir).

(87’; DM).

 

A las 18 horas 

Un alma torturada

(This Gun for Hire; EE.UU; 1942)

Dirección: Frank Tuttle.

Con Alan Ladd, Veronica Lake, Robert Preston.

En esta adaptación de la novela de Graham Greene Una pistola en venta, el joven matón Philip Raven es contratado para que cometa un asesinato. Sin embargo, Raven pronto se da cuenta de que su vida está en peligro, ya que alguien pretende tenderle una trampa.

“Esta película marca una ruptura y muchos la consideran como una matriz del cine negro. Jean-Pierre Melville cita varias de sus escenas en El samurái (1967). Un alma torturada es perturbadora porque es el retrato de un robot humano cuyo trabajo consiste en suprimir personas (la razón del contrato no le interesa, es un profesional del crimen), pero también porque recurre a los temas y estilos que abundan en el thriller de la época: egoísmo desencantado, propaganda antinazi, estudio psicoanalítico. (…) La película apela también al psicoanálisis, así como a la ideología y al romanticismo desesperado. A veces se asienta en un realismo frío, a veces en un onirismo de violencia ardiente y en iconografías que combinan el serial con un universo de ciencia ficción, casi fantástico. Se aleja así de las biografías de gánsteres solitarios o de los films de suspenso comunes, abriendo camino a las estéticas de pesadilla del ciclo noir”. (Noël Simsolo, El cine negro).

(81’; DM).

 

Miércoles 30   

A las 15 y 21 horas 

Gilda

(EE.UU; 1946)

Dirección: Charles Vidor.

Con Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready.

Johnny Farrell, un aventurero que vive de hacer trampas en el juego, recala en Buenos Aires. Allí lo saca de un apuro el enigmático propietario de un casino, que acaba haciendo de él su hombre de confianza. Pronto Johnny caerá bajo el hechizo de la bellísima esposa de su jefe, Gilda.

“Película condenada por la crítica e incomprendida por el público, que hizo de ella un éxito por razones ajenas a sus verdaderas cualidades, Gilda sigue siendo, quizá junto a Que el cielo la juzgue (1945) de John M. Stahl, la más magistral lección de psicoanálisis aplicado en la pantalla. (…) El realizador Charles Vidor ha sabido detallar las múltiples perplejidades de un Johnny Farrell atraído a la vez por Gilda y por el marido, que visiblemente es para él un sustituto paterno. En esta impresionante ilustración del complejo de Edipo, el director ha desnudado los oscuros lazos que ligan a los dos hombres (…) Una secuencia grandemente simbólica tiene por telón de fondo el carnaval que sumerge las calles nocturnas de Buenos Aires, y donde se adivina, bajo las máscaras que se enfrentan y confunden, todo el paroxismo de las pasiones largo tiempo contenidas. Gilda es una película aparte en la serie noir, casi inclasificable, porque su erotismo carga el acento sobre la violencia y lo insólito”. (Raymond Borde, Etienne Chaumeton. Panorama del cine negro).

(110’; DM)

 

A las 18 horas 

Los sobornados

(The Big Heat; EE.UU; 1953)

Dirección: Fritz Lang.

Con Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin.

El sargento de policía Bannion investiga el aparente suicidio de un compañero corrupto, cuando de repente le ordenan detener la investigación. Decidido a descubrir el misterio, Bannion pronto descubre que detrás del asunto se esconde el poderoso gánster Mike Lagana y su escalofriante secuaz, Vince (Lee Marvin en uno de los roles inolvidables de su carrera).

Los sobornados es una película policial; pero por su tenso clima, por ciertos detalles insólitos y la inestabilidad de las relaciones entre los personajes, o la violencia de ciertas escenas, la película retoma los componentes del film noir de la gran época. Fritz Lang ha logrado aquí desarrollar su tema favorito: la soledad humana en un mundo férreo”. (Raymond Borde, Etienne Chaumeton. Panorama del cine negro).

(89’; DM).

 

Jueves 31  

A las 15 y 18 horas 

Traidora y mortal

(Out of the Past; EE.UU; 1947)

Dirección: Jacques Tourneur.

Con Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas.

Jeff Bailey posee una gasolinera en un pequeño pueblo, donde lleva una vida tranquila y sencilla. Sus amores son la pesca y una joven con la que quiere casarse. Inesperadamente, recibe la visita de un viejo conocido. Bailey se ve entonces obligado a contarle a su novia su turbio pasado.

“Lejos de las metáforas existenciales y las fatalidades infaustas, Jacques Tourneur filma una novela de detectives privados, Eleven mi horca, adaptada por su autor Geoffrey Homes (…). Encontramos una estructura concebida parcialmente como un flashback y todos los ingredientes del ciclo noir: manipulaciones criminales, traición, autodestrucción, mujer fatal, amor loco, lucha por la vida. La película los trabaja todos como accesorios indispensables, sin dar prioridad a ninguno de ellos. El resultado es una sucesión de escenas soñadas a plena luz o en una niebla crepuscular. Lo insólito de esta opción formal no impide a Jacques Tourneur mostrar en acción, y después en contradicción, al detective privado, que resulta ser a fin de cuentas un hábil manipulador. No tiene nada en común con Sam Spade o Philip Marlowe. Es un tipo corriente, lanzado a situaciones extraordinarias, que pierde sus escrúpulos y sus ilusiones al cabo de sus idas y venidas por una historia en la que es una víctima desde el principio al fin. Obra maestra obsesiva, Traidora y mortal no sintetiza el cine negro, ni tampoco lo critica. En cuanto al guion, es un repertorio de conceptos de la novela negra (…) Sin embargo, la puesta en escena de Tourneur lo convierte en algo diferente. Tourneur capta el contenido invisible de las imágenes para delimitar la esencia de lo que el cine negro acarrea siempre en un plano oculto: el trabajo implacable de la muerte”. (Noël Simsolo, El cine negro).

(97’; DM)

   

Viernes 1°septiembre    

A las 15 y 18 horas 

El halcón maltés

(The Maltese Falcon; EE.UU; 1941)

Dirección: John Huston.

Con Humphrey Bogart, Mary Astor, Peter Lorre, Sydney Greenstreet.

Luego del misterioso asesinato de su socio Archer, el detective privado Sam Spade se une a una serie de personajes inescrupulosos que no se detendrán ante nada en su lucha por echarle el guante a una valiosa joya histórica: el halcón maltés.

“Sam Spade –esa ambigua mezcla de avaricia y honor, miedo y sexualidad que dio nuevas dimensiones al género policial—fue el personaje más excitante de la carrera de Humphrey Bogart. (…) El halcón maltés es un equivalente visual casi perfecto de la novela de Dashiell Hammett: el guionista y director John Huston utilizó la línea argumental y el diálogo escueto de Hammett con un estilo duro y preciso que pone de manifiesto toda la malignidad de los personajes (…) Huston tuvo el talento de no suavizar el personaje de Sam Spade. Bogart representó el papel tal como lo concibió Hammett y éste no era nada sentimental con los detectives: los muestra como policías que actúan solos, que se pasan de listos, y se convierten en los individuos más abiertamente mercenarios y deshonestos”. (Pauline Kael, Kiss Kiss Bang Bang).

(99’; DM).

 

Sábado 2  

A las 15 y 18 horas

Al borde del abismo

(The Big Sleep; EE.UU; 1946)

Dirección: Howard Hawks.

Con Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Dorothy Malone.

Un general millonario y excéntrico tiene dos hijas que están involucradas en situaciones más bien turbias. Decide entonces llamar al detective privado Philip Marlowe para que resuelva sus problemas familiares. Cuando Marlowe empieza a investigar, descubre que el asunto es mucho más complicado de lo que aparenta. Esta adaptación de la novela El sueño eterno estuvo a cargo de los guionistas Leigh Brackett y Jules Furthman (habituales colaboradores de Howard Hawks) junto al gran escritor William Faulkner, por aquel entonces también guionista. Bajo la mano maestra de Hawks, el resultado fue Al borde del abismo, posiblemente la mejor trasposición cinematográfica del universo literario de Raymond Chandler.

“Howard Hawks es el director de cine por excelencia. Poseedor de un estilo invisible, aéreo, representa el grado cero de la escritura a que se refería Barthes aplicado al cine. Pese a ser la encarnación del profesional por excelencia, ha hecho tantas obras maestras como el que más. Su cine es eficaz por encima de todo, quizá por eso el tema del profesional, o el del trabajo en equipo, aparezcan tanto en su obra, casi como metáforas de su propio cine. Pero contrariamente al tópico que define la obra de Hawks como un cine viril, cuyo tema más recurrente sería la amistad entre hombres, resulta paradójico que Hawks haya rodado algunas de las escenas de amor menos convencionales y más inteligentemente románticas de la historia del cine. Sus personajes femeninos, que se adelantaron varias décadas a su tiempo, constituyen una galería de mujeres activas, dinámicas, inteligentes, y –¿por qué no?—bellísimas”. (Fernando Trueba, Diccionario de cine).

(114’; DM).

 

Domingo 3  

A las 15 y 18 horas 

Sombras del mal

(Touch of Evil; EE.UU; 1958)

Dirección: Orson Welles.

Con Charlton Heston, Janet Leigh, Orson Welles.

Mike Vargas, un agente de la policía de narcóticos, llega a la frontera mexicana con su esposa justo en el momento en que explota una bomba. Inmediatamente Vargas se hace cargo de la investigación, contando con la colaboración de Quinlan, el jefe de la policía local, muy conocido en la zona por sus métodos expeditivos y poco ortodoxos. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro.

“Al final del ciclo noir, Orson Welles aporta su genio barroco a estas exposiciones de la negrura del alma humana con Sombras del mal, film que marca por otra parte su regreso al studio system de Hollywood. (…) Caleidoscopio furioso en el que la mentira y la simulación resultarán ser la verdad, Sombras del mal es una obra tan política como onírica. Las relaciones de fuerza y de poder nunca se imponen a la manipulación de las personas o la puesta en escena de violaciones falsas y asesinatos verdaderos. Algunos momentos de un grotesco morboso parecen indicar hasta qué punto Orson Welles es consciente de estar procediendo a un espectáculo de marionetas, como para reducir los códigos del cine policíaco a una representación en el límite de la caricatura, no con una frivolidad perezosa, sino para destacar las verdades profundas que siempre le han obsesionado: la tentación atroz de poder absoluto y la patética torpeza del ser humano”. (Noël Simsolo, El cine negro).

Se exhibirá la versión restaurada en 1998, usualmente conocida como el “Corte del Director”.

(111’; DM).

 

Martes 5  

A las 15 y 21 horas

El otro rostro del crimen

(Angel Face; EE.UU; 1952)

Dirección: Otto Preminger.

Con Robert Mitchum, Jean Simmons, Herbert Marshall.

Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a una mujer que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. En la mansión también se encuentra una misteriosa joven, delicada y de expresión angelical: Diane Tremayne. “Al igual que los anteriores noirs de Otto Preminger (Laura, 1944; ¿Ángel o demonio?, 1945; Cuando termina el camino, 1950), El otro rostro del crimen es una obra cínica y perversa, de una sordidez envuelta en glamour. Los actores principales están extraordinarios: el amoral Frank Jessup fue el más estremecedoramente apático de todos los fatalistas perdedores noir interpretados por Mitchum, mientras que la actuación de Jean Simmons como Diane, latente como un gato siamés, constituye una de las cimas de su carrera (…) La glacial imagen final de la película –un taxi esperando frente a la fantasmagórica mansión– transmite un obsesionante vacío como ninguna otra imagen en la historia del cine norteamericano. El otro rostro del crimen fue uno de los films favoritos de los cinéfilos parisinos en los años 50. Jean-Luc Godard llegó incluso a ubicarla entre sus diez películas norteamericanas preferidas”. (Lee Server, Robert Mitchum: Baby, I Don`t Care).

 (91’; DM).

 

Miércoles 6  

A las 15 y 21 horas

Vivir para matar

(Gun Crazy; EE.UU; 1950)

Dirección: Joseph H. Lewis.

Con John Dall, Peggy Cummins, Berry Kroeger.

Bart Tare es un hombre obsesionado desde niño con las armas. Cuando conoce a Annie, una experta tiradora, el joven siente que ha encontrado el amor de su vida. Unidos por su afición a las armas, Bart y Annie comenzarán a dedicarse a una serie de robos cada vez más peligrosos.

“El film trata de un maniático de las armas de fuego; de sus desesperados esfuerzos por conseguir su virilidad, por otros caminos que los del asesinato. Su compañera, que desempeña un papel determinante en esta carrera fuera de la ley, (…) siente fascinación por el pantalón o el atuendo de cowboy y polariza la agresividad de la pareja. Nunca se vio tanta belleza, insolente y solitaria, como en estos émulos de Monsieur Verdoux. Pasión, violencia, erotismo, se desencadenan y se subliman de alguna manera por su mismo exceso, transformando a los protagonistas en insólitos héroes de los tiempos modernos, víctimas de la maldad humana y la fatalidad”. (Raymond Borde, Etienne Chaumeton. Panorama del cine negro).

Vivir para matar es sin duda el film más personal de Joseph H. Lewis. (…) Por su originalidad y la manera al mismo tiempo intensa y opaca con que describe a sus dos personajes, esta película anticipa ya no tanto Bonnie and Clyde (1967) como la admirable Badlands (1973) de Terrence Malick. Lejos de ser ese canto de amor soñado por Ado Kyrou y los surrealistas, Vivir para matar es una aventura suicida, un descenso a los infiernos provocado, más que por una rebelión contra la sociedad, por una negativa a reconocer su existencia. Con lo que Lewis elude todas las trampas propias de la misoginia del film noir. A semejanza de sus personajes, que subvierten todas las normas, el realizador transgrede también gran número de ellas. De todas esas transgresiones, la más llamativa e innovadora es la larga secuencia del atraco, filmada en un único plano. Lejos de ser un alarde gratuito, ese plano secuencia nos hace vivir al mismo ritmo que los personajes, nos hace fundirnos con su aprensión, sentir sus angustias”. (Bertrand Tavernier, Jean-Pierre Coursodon, 50 años de cine norteamericano).

 (87’; DM).

 

Jueves 7  

A las 15 y 21 horas 

Un alma torturada

(This Gun for Hire; EE.UU; 1942)

Dirección: Frank Tuttle.

Con Alan Ladd, Veronica Lake, Robert Preston.

(81’; DM).

 

Viernes 8  

A las 15 y 21 horas 

Pacto de sangre

(Double Indemnity; EE.UU; 1944)

Dirección: Billy Wilder.

Con Fred MacMurray, Barbara Stanwyck, Edward G. Robinson.

En la ciudad de Los Ángeles, un agente de una compañía de seguros y su amante traman asesinar al marido de esta última para así cobrar un cuantioso y falso seguro de accidentes. Pero llevar a cabo el crimen perfecto no será fácil.

“Y por fin llegamos a 1944 y Barbara Stanwyck encara el papel que la hará inmortal. De la mano de Billy Wilder, con un guion de Raymond Chandler basado en una novela perfecta de James M. Cain y con un Fred MacMurray asombroso, Barbara plasma –antes que nadie– a la mujer-perdición del film noir. Rubia, con los movimientos precisos, sexy, prometedora y asesina. El esquema es el de las dos novelas clásicas de Cain: pareja de amantes ardientes que deciden matar al marido de ella. En la escena del crimen, Wilder pone la cámara en la cara de Barbara y es por su expresividad que adivinamos lo que sucede. Su mínima expresividad. La suficiente”. (José Pablo Feinmann, Página/12).

“La influencia de la iluminación expresionista estuvo siempre presente bajo la superficie de las películas de Hollywood, y no es sorprendente que eclosionase repentina y plenamente en el film noir. Tampoco es extraño encontrar un importante número de alemanes y europeos trabajando en el noir: Fritz Lang, Robert Siodmak, Billy Wilder (…) Al igual que los cineastas exiliados alemanes, los escritores hard-boiled tenían un estilo hecho a medida para el cine negro. Sucesivamente influyeron sobre los guiones del noir tanto como los alemanes influyeron sobre la fotografía noir. El más hard-boiled de los escritores de Hollywood fue Raymond Chandler, cuyo guion, en colaboración con Billy Wilder, para Pacto de sangre fue el mejor escrito y más característicamente noir de esa época”. (Paul Schrader, Notes on Film Noir).

(107’; DM).

 

A las 18 horas 

Gilda 

(EE.UU; 1946)

Dirección: Charles Vidor.

Con Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready.

(110’; DM).

 

Sábado 9  

A las 15 horas

El otro rostro del crimen

(Angel Face; EE.UU; 1952)

Dirección: Otto Preminger.

Con Robert Mitchum, Jean Simmons, Herbert Marshall.

 (91’; DM).

 

A las 18 horas 

Sombras del mal

(Touch of Evil; EE.UU; 1958)

Dirección: Orson Welles.

Con Charlton Heston, Janet Leigh, Orson Welles.

Se exhibirá la versión restaurada en 1998, usualmente conocida como el “Corte del Director”.

(111’; DM).

 

A las 21 horas 

El halcón maltés

(The Maltese Falcon; EE.UU; 1941)

Dirección: John Huston.

Con Humphrey Bogart, Mary Astor, Peter Lorre, Sydney Greenstreet.

(99’; DM).

 

Domingo 10  

A las 15 horas 

La dama fantasma

(Phantom Lady; EE.UU; 1944)

Dirección: Robert Siodmak.

Con Franchot Tone, Ella Raines, Alan Curtis.

(87’; DM).

 

A las 18 horas

Vivir para matar

(Gun Crazy; EE.UU; 1950)

Dirección: Joseph H. Lewis.

Con John Dall, Peggy Cummins, Berry Kroeger.

 (87’; DM).

 

A las 21 horas 

Traidora y mortal 

(Out of the Past; EE.UU; 1947)

Dirección: Jacques Tourneur.

Con Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas.

(97’; DM).

 

Martes 12  

A las 15 horas 

Los sobornados

(The Big Heat; EE.UU; 1953)

Dirección: Fritz Lang.

Con Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin.

(89’; DM).

 

A las 18 horas 

Pacto de sangre

(Double Indemnity; EE.UU; 1944)

Dirección: Billy Wilder.

Con Fred MacMurray, Barbara Stanwyck, Edward G. Robinson.

(107’; DM).

 

A las 21 horas 

Al borde del abismo

(The Big Sleep; EE.UU; 1946)

Dirección: Howard Hawks.

Con Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Dorothy Malone.

(114’; DM).