Crítica: Arábia (2017), de João Dumans y Affonso Uchoa

Arábia (2017), de João Dumans y Affonso Uchoa

13-Febrero-2019. Por Antonella Defranza  – antodefranza@gmail.com

“De como Cristiano y André son reflejos sociales”

La soledad es la compañera de aquellos que viven errantes, de los que no tienen un rumbo fijo ni hogar. La soledad es quizás el mejor remedio, es la muralla que permite ser útiles al sistema, no ser de ninguna parte ni de nadie. Porque si nos encuentra el amor, el amor nos distrae, nos habla de nosotros, nos hace conscientes, se mete en nuestra sangre, nos enferma y nos mata.

Una leyenda cuenta que unos árabes decidieron viajar a Brasil para conseguir mano de obra barata y se llevaron a cinco obreros al Sahara. Casi una misma fábula y de igual manera se repite en Arabia, la película de João Dumans y Affonso Uchoa, dos directores que se potencian en un film con tintes documentales pero que en realidad es una road movie de relatos entrelazados que termina en un mismo destino: Ouro Preto, en Minas Gerais, Brasil. 

La historia de Cristiano es narrada en primera persona en base a los textos que deja escritos antes de descompensarse en la fábrica donde trabaja, a la que llega luego de haber tenido un largo recorrido de nómades amigos y oportunidades. Cristiano consigue al fin cierta felicidad e identidad en el grupo de teatro de su trabajo, para el cual escribe la historia de su vida y sobre el gran (y trunco) amor que vivió por primera vez junto a Ana. Esta historia es recuperada por André, un adolescente solitario que cuida de su hermanito enfermo y que parece predestinado a la misma suerte que Cristiano.

Los directores se acercan a la teoría que crea el Cinema Novo brasileño en los 60s denominada Estética del Hambre*, donde se decide empezar a ficcionalizar la verdad de nuestras sociedades desde un lugar comprometido, alejándose de la mirada meramente contemplativa y efectista de la pobreza que solían (y suelen) ofrecer muchas películas que hablan de ella. En este film, se cambia la idea de héroe trágico por un héroe anónimo y pobre, pero que llega a la conciencia de sí mismo y de su contexto. Es esto lo que solemos llamar conciencia de clase y surge, en su caso, ni más ni menos que a raíz del amor y el posterior alejamiento, socialmente injusto, de la persona amada. El film describe el drama del pobre, del que no tiene libertad, pero desde un lugar para nada estéril.

“Feliz es quien tiene alguien para amar y poder decir: ustedes son mi familia”.

(Texto de Cristiano en un cuaderno encontrado).

El aire contaminado del cielo de Ouro Preto tiene a Cristiano enfermo, aunque éste no reconoce sus síntomas como una enfermedad, sino como una revelación. Quizás la lectura de su historia ayude a André a saber por qué su hermanito tose, a escuchar lo que este hermanito le dice sobre la desconfianza en un dios sin milagros, a saber que ese aire cíclico y enviciado no se renueva y es él quien debe moverse; quizás lo ayude a poder demostrar sus sentimientos, a poder elegir otro camino. Pero ante la falta de romanticismo de las posibilidades reales que nos ofrecen nuestros sistemas económicos, seguramente el tiempo le determine la obligación impuesta por su clase y deba luchar contra ello. Pero no será una lucha sin conciencia, sino con una identidad previamente revelada.

Parece que lo cíclico es inherente a nuestras sociedades. Eso lo demuestra la historia económica, política y social de nuestro continente. Los líderes de nuestros gobiernos se encargan de ser efectistas con ello, del mismo modo que los viejos y clasistas films que hablaban de nosotros. La clase a la que pertenecemos nos aborda hasta en los sentimientos: nos aleja de lo culturalmente distinto e incluso nos obliga a defender ese rol truncando historias de amor que sólo pueden vivirse de forma platónica.

Arabia es una historia de horas mal dormidas, de horas trabajadas, de tiempo perdido, de amores no correspondidos, de cuerpos contaminados, de un agotamiento que parece replicarse. Es una fábula más grande que la de los árabes y el reclutamiento de brasileños para una gran construcción. Arabia es un reflejo de la explotación y el desamor de la producción en serie⚫

*Mientras América Latina lamenta sus miserias generales, el extranjero cultiva el sabor de esa miseria, no como síntoma trágico sino como dato formal de su campo de interés. Ni el latino comunica su verdadera miseria al hombre civilizado, ni el hombre civilizado comprende verdaderamente la miseria del latino. Hasta hoy sólo mentiras elaboradas de la verdad (exotismos formales que vulgarizan problemas formales) consiguieron comunicarse en términos cuantitativos, provocando una serie de equívocos que no terminan en los límites del arte sino que contaminan el terreno político en general.

 

Glauber Rocha, La Estética del Hambre.

Tesis presentada durante las discusiones en torno al Cinema Novo, en ocasión de la retrospectiva realizada en la Reseña del Cine Latinoamericano, en Génova, enero de 1965.

Título: Arábia

Año: 2017

País: Brasil

Directora: João Dumans y Affonso Uchoa