Entrevista a Manuel Ferrari, director de Las credenciales

Por Mauro Lukasievicz

Participaste en varios festivales importantes con tus películas. ¿Cómo surgió la idea para realizar Las credenciales? ¿hay de algo que tenga que ver con experiencias que viste o viviste?

El corto partió de una anécdota que me contó un productor sobre una película que se presentaba en la Berlinale hace unos cuantos años atrás. El protagonista era un no actor y por ciertas cuestiones burocráticas nadie podía viajar con él. Era un pibe joven -adolescente- y no sabía inglés y lo mandaron con un cartel por si se perdía. Esta anécdota me resultó inspiradora para imaginarme este curioso viaje del protagonista de Las credenciales

Hay escenas en aviones, trenes, en las calles de Berlín, etc. ¿Cómo fue el proceso para lograr filmar en tantos lugares y con qué dificultades te encontraste?

Efectivamente es un orgullo haber logrado filmar en tantas locaciones. Diría que el mérito es también de Natalia de la Vega, la productora. En Berlín fue todo más complejo obviamente, sobre todo porque los lugares donde queríamos filmar están muy controlados por las autoridades (aeropuerto, estaciones de tren, subte, etc) pero así y todo con la astucia argentina logramos filmar todo lo que queríamos. Salvo en el aeropuerto que fue imposible.

Hay una idea que parece clara entre los estereotipos y cómo se conforman los festivales de cine ¿lo pensaste de esa forma?

Sí. Efectivamente tuvo que ver con esto que mencionas. Es una buena señal y agradezco la pregunta porque me alegra que esto se pueda detectar. Muchas veces en el esmero de no ser obvio o muy explícito se corre el riesgo de perder en la sutileza las bases del asunto. Definitivamente creo que el corto pretende dar cuenta de ciertos cánones vigentes en el cine que los grandes festivales seleccionan de la región latinoamericana. En general se trata de relatos relacionados con cuestiones de violencia de algún tipo, desigualdades, pobreza o relacionado a comunidades originarias. El corto se propone reproducir ese canon, seleccionando a un actor que desde lo físico hegemónico se podría caracterizar como local. La intención fue agregarle otro prejuicio relacionado con la potencial imagen peligrosa de él, buscando generar sospechas sobre qué va a hacer el personaje y sobre qué derecho tiene a viajar en avión o a poder entrar a Europa. Todo esto para mí está relacionado directamente con el pasaporte festivalero que se llama credencial, que te deja (o no) acceder a esa casta totalmente burocrática que legisla quién puede ir adonde y quien no en los festivales. Y en tal caso la primera credencial es la de los altos fees que muchos festivales pretenden cobrar en nombre de que los cineastas debamos solventar los gastos de un festival. Situación paradójica si las hay. En fin. Mi gran objetivo sería que el corto pueda narrar varias cosas a la vez. Es decir viajes, accesos, conexiones y al mismo tiempo también la precariedad de las profesiones del arte que muchas veces nos obligan a trabajar de otra cosa para solventar nuestra pasión.

¿Cómo lograste financiar Las credenciales

Fue con el apoyo de la Fundación Itaú a través de mecenazgo y también de el Fondo Nacional de las Artes y gracias al apoyo de la Universidad del Cine. Realmente fue un milagro lograrlo y un privilegio que no pensé que podría lograr cuando lo escribía junto con Clara Picasso. A la vez fue un enorme mérito de la productora. Si bien era un equipo ínfimo pudimos financiar todo el viaje (viajamos DF, productora, protagonista y yo) y habiéndole pagado una módica suma a todo el equipo por su labor creo que hoy sería absolutamente imposible con el dinero que otorga mecenazgo y FNA lograrlo porque ninguno de los dos actualizó las sumas que otorgan para apoyar proyectos.

Algo que considero muy positivo en estos tiempos es que cineastas como vos que ya tienen una trayectoria y varios largometrajes apuestan por la realización de cortometrajes ¿porque decidiste pasar al corto?

No estoy seguro que el corto sea una versión degradada o inferior de un largo. Diría que cada relato precisa su duración, sea medio, corto o largo. No creo que deje de hacer cortos porque tienen algo más libre que los largos. Ahora mismo estoy desarrollando dos películas que creo que son largos pero si devienen en un corto o un medio porque esa es la duración que terminan optando estaría perfecto. Muchas de las grandes películas no son largos y hoy nadie les diría que son cortos, son películas. Así rápido me vienen a la mente Noche y niebla o A propósito de Niza. En ese sentido está bueno que en la sección Estados alterados del festival compartan sección cortos, medios y largos por igual.

¿Cómo planeaste la participación de Monica Lairana en la escena de La Berlinale? 

Conozco a Monica hace rato y en el guion del corto ya estaba claro que el protagonista se encontraría con alguien del equipo allá en el festival. En este caso se trata de la directora y aprovechando que ella estaba presentando justamente su película en la Berlinale unimos lo útil con lo agradable y la convoqué. Monica es una gran actriz además, con lo cual fue una gran suerte que estuviera participando en esa edición del festival.

Este año al realizarse de forma online el festival de cine de Mar del Plata deja sensaciones encontradas, entre la ausencia de una sala de cine y la posibilidad de que más gente pueda acceder a las películas. ¿Qué expectativas tenés para el estreno online?

Por supuesto que uno lamenta que no se pueda pasar en la sala y la ventaja de que sea online es que lo puedan ver en todo el país más personas que en las dos o tres funciones en salas. Personalmente lo que más extraño es Mar del Plata, estar ahí en esa ciudad viendo el mar, compartiendo el festival con gente amiga y disfrutando de eso más que todo, las películas son la excusa para poder hacer eso. Si uno tiene el privilegio de ser seleccionado mejor y si no ir para hacer lo mismo como espectador. Esto es lo que más se extraña y es intransferible.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

Si. Como director tengo dos películas: una sobre salas de cine. Sobre las que quedan y las que ya no están más y/o las que tienen otros usos: se llama Luces y sombras. El otro proyecto es una ficción bastante amplia y variopinta basada en La tierra purpúrea de Hudson, a filmarse en Uruguay

Titulo: Las credenciales

Año: 2020

País: Argentina

Director: Manuel Ferrari

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