Entrevista a Cabri Lynch, Sol Zurita e Iñaki-Bux- Molaguero, directorxs de Violencia Love

Por Mauro Lukasievicz

Pensando y buscando similitudes me cuesta encontrar otro proyecto que utilice la violencia de forma tan poética y pensada ¿cómo surgió la idea de realizar un díptico tan poco convencional?

Cabri Lynch: Yo hacía un tiempo tenía ganas de explorar desde lo audiovisual el videopoesía, de ponerle imágenes desde lo ficcional a un texto poético. Le comenté a Sol la idea, le re gustó y luego sumamos a Iñaki. Sol en ese momento estaba escribiendo sobre esta temática, y a lxs tres nos parecía interesante poder explorarla, hablar de la violencia como acto de defensa, de placer a veces. Todas las personas tenemos violencia internalizada y creo que la gran pregunta de estos tiempos es cómo exteriorizarla sin lastimar a otrxs.  Creo que eso es lo que intentamos establecer.

Sol Zurita: Como cuenta Cabri, me invitaron a hacer algo juntxs y dije sí porque ya conocía el trabajo de ellxs en otros proyectos (como el gran Baile de los Cadáveres de su banda Les Puñales, es uno de los videoclips más hermosos que vi y la forma en la que se filmó también fue reveladora para mí, esto de juntarse todxs en una casa durante dos días y hacerlo). En cuanto a la invitación que hacemos en pensar la violencia, hay un abanico de posibilidades. En primera instancia la violencia como forma de autodefensa y jamás como un acto brutal en sí o un deseo de tortura, como las enseñanzas que me quedaron de haber practicado Karate-do. Una invitación al afecto desde otro lado, por ejemplo desde juntarse a entrenar con amigxs o incluso con cualquiera. (También es interesante ver qué pasa en los gimnasios llenos de chongos cis, también convivir con el deseo de ocupar esos espacio y proponerse ir siempre un paso más allá de todo círculo). En otra solapa de la violencia entra el goce y un mundo infatigable de deseos pervertidos y morbosos que tienen lugar en las practicas bdsm, de ahí una de las poesías de Violencia Love “Te regalo moretones de siete días…”  acompañada de sonidos oníricos (condimento que agregó Nina Righi) ¿no es hermoso mirarse al otro día de un encuentro y ver las huellas violáceas de la amante como besos fugaces hechos con la violencia del fuego de la desesperación por tocar lo deseado? Como si algo quisiera permanecer (un rato) en el cuerpo de quien se quiere o desea.

¿Cómo se conocieron y en qué momento decidieron trabajar juntxs?

Cabri Lynch: Nos conocimos de formas un poco aleatorias, por amigxs en común, por el barrio de Ituzaingó que durante un tiempo habitamos lxs tres. La decisión de trabajar juntxs fue tan aleatoria como nuestra forma de conocernos. No habíamos hecho cosas juntxs, pero teníamos inquietudes cinematográficas con distintos bagajes y creo que fue sobre todo por las ganas de hacer cine desde nuestra marginalidad.  

Sol Zurita: En primera instancia nos unió el amor por el anti-cine, la anti-poesía y un deseo de andar caminos poco convencionales. Creo que incluso nuestras vidas lo son, o eso trato (risas). También nos unió el mundo de los fanzines, la fotografía, los viajes al sur, y los recitales. Enseguida que Cabri me dijo de hacer algo, las imágenes empezaron a deslizarse en el cuarto “cuerpo” que fue creado por nosotrxs tres. Y cuando vimos que ese “cuerpo” hablaba y empezó a tomar cierta forma monstruosa que nos seducía dijimos ¡vamos a hacerlo! y pusimos fecha y hora, sino no pasaba nada.

Además del trabajo de la historia pensada en sí, hay un increíble trabajo de edición que nos lleva un poco a los últimos trabajos de Raúl Perrone ¿cómo fue esa etapa y que tanto material tuvieron que dejar fuera del corte final?

Cabri Lynch: Sol y yo tomamos taller de cine con el Perro en momentos distintos. En cierto punto fue un activador de nuestras ganas, del hacer sin nada, sin subsidios, sin sponsors, sin ninguna institución que nos banque. Pero él nunca hubiese realizado un trabajo con tres directorxs, jaja. El montaje fue un trabajo conjunto también, la idea de desarmar o fragmentar un poco el tiempo de las imágenes surgió superponiendo dos tomas de una misma escena: no podíamos elegir cuál de las dos nos gustaba más, y en la línea de tiempo teníamos una sobre la otra, y al reproducirlo sin querer, nos gustó mucho el efecto que generaba, entonces decidimos replicarlo. Además, después de ver una película de Jonas Mekas en el Festival de Cine de Mar del Plata, yo entendí que el recurso era viable y generaba muchas emociones como espectador.

Este año al realizarse de forma online el festival Asterisco deja sensaciones encontradas, entre la ausencia de una sala de cine y la posibilidad de que más gente pueda acceder a las películas. ¿Qué sensaciones les deja este estreno online?

Cabri Lynch:En un principio no sentí tanta diferencia. Es la primera vez que una material que produzco es seleccionado en un festival al que podría asistir si fuera presencial, así que la opción online no me pareció tan mala. Pero ayer, cuando vi la presentación del festival desde mi casa pensé que me hubiera encantado estar ahí, con el cuerpo activo, el corazón acelerado, en una butaca del cine, ese lugar que muchas veces fue refugio, agarradxs de la mano con mis compañerxs, viendo en pantalla grande nuestra pequeña obra conurbana.

Sol Zurita: Me parece muy afectuoso que se haga de esta manera, teniendo en cuenta que el estado actual del mundo es medio que se está acabando, y que si hubiese sido de otra manera muchas de mis amigas no hubiesen podido asistir y yo misma no hubiese ido. Lo importante es que el cine pueda seguir girando como sea. Eventualmente ya habrá tiempo de juntarse y brindar, no? (que siempre se extraña, el tomar algo con alguien, invitar al cine al amigo, eso que se genera afuera de las salas, intercambiar miradas, terminar ebrixs en un bar o andando en la calle hasta cualquier hora como si no hubiera un mañana y quizá en esa caminata surja  lo próximo a filmar) 

Más allá de las imágenes resulta fundamental la narración en off. ¿Cómo fue el proceso de escritura de esta narración?

Cabri Lynch: La escritura fue completamente un proceso de Sol. De hecho, en base a los textos construimos las imágenes. Luego ella y Nina Ruido se encargaron de hacer el sonido y terminaron de darle a las palabras una cadencia, un sentido y un ritmo que junto a la música acompañan a las imágenes de forma espectacular.

Sol Zurita: Los poemas eran parte de un proyecto de fanzine que sigue pensándose. De una ética que yo estoy escribiendo. Seleccionamos algunos y a partir de ahí empezamos a plantear las escenas. Grabar el sonido fue un experimento con Nina Righi (Nina Ruido). Nos juntamos en mi casa en Ballester, pusimos los celulares a grabar y empezamos a romper botellas de vidrio contra la pared del patio y a golpear metales con palos. También Nina grabó en su patio de Boedo un pelotazo a una gran chapa. Y por último fuimos a la estación de tren por una fascinación mía de golpear esos tachos de basura de metal que tienen un sonido precioso. Luego fueron largas horas de juntarse a mezclar y laburar. Gracias a la habilidosa Nina y a esta unión-Dinamita de sonidos pudimos sacar alto material. Quiero destacar las fantásticas ideas de Nina de usar el sonido de vidrio roto como base de la música. Ella fue la que le dio el último toque y nos dejó a todxs boquiabiertxs, poniendo en peligro el teclado con la saliva que íbamos despidiendo por semejante fulgor. Y finalmente Matías Parisi se ocupó de mastering, otra joya del sonido y un viejo profesor mío. Por otro lado invitamos a Modo Silencioso a grabar la música del video más corto, el estando en Chile nos envió el material, queríamos sí o sí que esté porque adoramos su puesta en escena, sus canciones, sus letras. Así que lo grabó por su cuenta y después lo laburamos un poco.

Aún hoy la gran mayoría de las películas que se estrenan son filmadas o en la Ciudad de Buenos Aires o en lugares alejados del interior, ustedes filmaron en el conurbano y por breves momentos podría considerarse parte fundamental del díptico ¿porque decidieron filmar en el conurbano?

Cabri Lynch: Somos del conurbano y creemos profundamente en la producción de contenido desde nuestro lugar. Yo defiendo el cine de guerrilla, amateur, pobre y de barrio. No podría crear un contenido que no tenga la mugre y los rituales del conurbano.

Sol Zurita: Así es, del otro lado de la General Paz, que es una autopista que divide política y físicamente lo que es Capital Federal del Conurbano Bonaerense. Es también una elección estética, de alguna manera un homenaje a lo que vivimos en la niñez. Mucha vía del tren, fogatas, vino, peleas, besos. Una manera de amar esa diferencia entre barrio y capital. Y aparte por que podíamos ir en bicicleta a filmar, lo cual no exigía un presupuesto.

¿Se encuentran trabajando en otros proyectos?

Cabri Lynch: Actualmente, tengo un cortometraje en postproducción, que trata desde una estética surrealista, el poder de la soledad y la búsqueda del refugio de la Amistad ante ciertas adversidades. Y estoy empezando a escribir un guión para un largometraje documental sobre la contracultura y el activismo en Ituzaingó.

Sol Zurita: Colaboré escribiendo este año en tres cortos realizados por Emmanuel Echevarría. También colaboré con poemas para 4TR0 V3INT3, película de Raúl Perrone. Actualmente laburando un personaje para una nueva película del Perro. Por otro lado filmé todo el año pequeñas escenas dentro de lo que se pudo y estoy en proceso de edición del material. Grabando voces y sonidos. Y siempre laburando con Editorial Mutanta, publicando libros y fanzines escritos por lesbianas, bisexuales, putas, travestis y maricones del conurbano bonaerense⚫

Titulo: Violencia Love

Año: 2020

País: Argentina

Director: Cabri Lynch, Sol Zurita e Iñaki-Bux- Molaguero

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