“Siempre el cine lejos de la Capital es mucho más complejo”. Entrevista a Luciano Nacci, director de Los Caminos de Cuba

Por Rolando Gallego

En Los Caminos de Cuba, el realizador Luciano Nacci propone una mirada completamente distinta sobre la Isla y su gente. Revista Caligari pudo dialogar con el realizador para conocer detalles de un proyecto que puede verse en la plataforma CINEAR.

¿Partiendo de la premisa sobre una Cuba del imaginario y la real, efectivamente qué encontraste al llegar y rodar la película de ese ideal revolucionario

Muchas de las perspectivas que teníamos fueron cambiando. Nosotros íbamos con una Cuba totalmente revolucionaria en toda su materia y nos encontramos un montón de matices y a la revolución había que buscarla para poder encontrarla. Esa visión la podíamos encontrar en las viejas generaciones, quizás no tanto en las nuevas, pero bueno nos íbamos adaptando a lo que el entorno nos brindaba. Por ejemplo, con respecto a la música a mí me atrae mucho la música, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, creo que fue lo que menos escuché y encontré estando en la isla, el reggaetón ya estaba pegando fuerte, así que era lo que más sonaba y sino música comercial para el turista. También nos sorprendió un montón la calidez de la gente, aunque en un principio quizás la intención es más comercial de venderte un servicio, luego de romper ese molde, la gente era muy cálida y muy personal para contarte cualquier cosa, solía pasar mucho esto de conocer a alguien y al rato estar compartiendo un ron y ser amigos…

¿Cómo fue que decidiste ir al campo en vez de mostrar, también, determinadas cuestiones de la sociedad que tal vez también se podrían dar en la ciudad?

Queríamos mostrar otra Cuba, alejarnos un poco de lo típico de la ciudad y eso nos permitió conocer personajes súper interesantes con deseos de hablar y contar su realidad pero que no había tenido aun la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo seleccionaste a los entrevistados?

Se iban generando, quienes aparecen en las entrevistas se convirtieron en amigos y amigas que extrañamos un montón, con muchos de ellos mantenemos comunicación por mail. Al ser Cuba un país muy musical, la música era una buena forma de acercarse, justo había llevado un ukelele con el que íbamos recorriendo cada pueblo y generaba mucho interés, a partir de ahí se rompía el molde con la persona que conocíamos y nos invitaba a su casa, pasaban los días, compartiendo comidas, tiempo anécdotas y luego surgía una entrevista.

¿Qué se fue modificando de la idea original a medida que pasaban los días y los encuentros con la gente? 

Queríamos hacer una película abarcando la revolución cubana y terminamos haciendo una película con miradas sobre la vida cotidiana dentro de la coyuntura de vivir en Cuba, la revolución obviamente se abordó y esta reflejado en el documental, pero creo que no es lo más importante.

¿Qué fue lo más difícil de rodar? 

Fue bastante difícil encontrar la crítica con respecto a la vida en Cuba y la revolución cubana, mucho de los personajes detrás de cámara quizás criticaban lo que era la revolución, pero en el momento que prendíamos la cámara el tono cambiaba considerablemente. 

¿Cómo fue acompañar durante todo un día a un trabajador del campo, y ver su manera artesanal de labrar la tierra, entre otras cosas? 

Mis abuelos tienen una chacra y cuando era chico trabajé un tiempo haciendo ladrillos y cargándolos para casa, lo cual era bastante complejo, no dure mucho… y siempre me intereso el trabajo de campo, y una de las preguntas que hacíamos a los amigos y amigas que conocíamos, era preguntarles como era el trabajo del campo, y uno de ellos nos dijo… ¿quieren saber? Bueno hay que vivirlo… nos fueron explicando varias partes del proceso y estuvimos vivenciando bastante y bueno pudimos disfrutarlo, mucho más complejo que hacer ladrillos la verdad, porque el sol acecha mucho en Cuba y el trabajo es más duro y analógico.   

¿Cómo te sentís al estrenar online? 

Son tiempos raros los que corren, tiempos donde uno no sabe qué va a pasar. He tenido la oportunidad de estrenar en sala y la sensación es algo increíble, la gran pantalla, la definición, el sonido y el aislamiento en una sala oscura con historias son invaluables, yo en general me desconcentro viendo películas desde mi casa, me cuesta, agarro el celular, voy al baño, cocino, tomo mate. En un cine no. por eso siempre fui mucho al cine, pero bueno hay que adaptarse, lo bueno es que las posibilidades son más grandes, se puede llegar a mucho más público y me parece que es un buen momento para aprovecharlo, uno hace las películas para que se vean, obviamente no se acerca al cine, pero es una forma hasta que vuelva el cine. 

¿Es más difícil hacer cine desde el Sur? 

Siempre el cine lejos de la Capital es mucho más complejo por los costos, la baja producción, la técnica y artística, pero bueno la desconcentración se va a ir dando y si no se da naturalmente haremos que pase, ya filme varias veces en el sur y tengo la intención de seguir haciéndolo por mucho tiempo, hay paisajes hermosos y gente muy deseosa de hacer, lo hermoso de los lugares chicos, esta todo por hacer. 

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? 

Por suerte en varios, estoy terminando dos cortometrajes, uno sobre una elefanta que estaba confinada a un zoológico y consigue una especie de libertad, y otro cortometraje apocalíptico sobre la falta de agua. Después estoy en proceso de dos largometrajes que uno de ellos espero poder filmarlos en Viedma, pero bueno habrá que esperar a que nos dé un respiro el COVID 19.

Titulo: Los caminos de Cuba

Año: 2019

País: Argentin

Directora: Luciano Nacci

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