El viaje de Monalisa (2019), de Nicole Costa

“Un cine de la amistad”

Por Belén Paladino.

 

“Camino hacia el Bronx por el puente gélido, me acompaña la fuerza de tantas otras que saben lo que es cruzar de un lado a otro y llegar enteras, llenas de recuerdos y sin un dejo de rencor” 

Monalisa

Largas noches recorriendo calles heladas, discotecas, espacios secretos y oscuros. Días de poesía, de escritura, de encuentros con amigues. Días en los que hay que solucionar cuestiones prácticas como llenar planillas, alquilar una nueva habitación o alejarse de las drogas. En El viaje de Monalisa conviven la noche y el día; la poesía con el trabajo sexual; lo femenino con lo masculino; las geografías- la ciudad natal y la adoptiva-. Hay una convivencia armónica, un ir y venir fluido entre categorías que se pretenden opuestas, una exploración del espacio “entre” borrando los límites de lo binario, que forma parte del proceso de identidad y de búsqueda de libertad.

El reencuentro entre la realizadora Nicole Costa e Iván Monalisa Ojeda en Nueva York luego de 18 años de distancias geográficas reanuda el intercambio creativo que mantenían en Chile a fines de la década del ochenta. La realizadora acompaña a Monalisa en el proceso de tramitación de la ciudadanía estadounidense mientras que recuerdan un pasado común vinculado al teatro. La evocación del pasado no cae en la melancolía, más bien es un punto de partida necesario y recordado con afecto que ha conducido al presente. La decisión de Iván de quedarse de forma ilegal en Estados Unidos luego de ser premiado con una beca por sus textos teatrales para estudiar una temporada en Nueva York es el acto fundacional de la propia identidad, el nacimiento de Monalisa. Allí es donde comienza su vida, donde encuentra la libertad que no existía ni sería posible en el Chile de Pinochet. Pero Estados Unidos también resulta hostil. El territorio vinculado a la promesa de libertad es puesta en duda y la importancia de los lazos se vuelve vital para afrontar la marginalidad. El propio territorio es entonces el cuerpo, espacio de lucha y resistencia. Como afirma Monalisa “Mi identidad es mi verdadero territorio, soy mi descubrimiento y mi propia conquista”. 

El viaje de Monalisa, al igual que su protagonista, se transforma escena a escena, experimenta con diversidad de soportes y técnicas, se escapa de las ataduras propias del género. Es la continuidad del mismo gesto de libertad de Monalisa. Es una lucha colectiva: el derecho a transformarse, de ejercer una identidad libre de ataduras tanto en la vida como en el cine y la poesía. Es una lucha política, estética y celebratoria. Como aquella máxima de Romain Goupil en su película Morir a los treinta años que decía “utilizar el film para filmar a los amigos” Costa realiza un registro amoroso de Monalisa y nos invita a pensar un cine de la amistad, un cine donde podamos expresar la admiración que sentimos por nuestros amigues y una manera de acompañarles en sus luchas, que en definitiva también son las nuestras.

Titulo: El viaje de Monalisa

Año: 2019

País: Chile

Director: Nicole Costa

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