La conquista de las ruinas (2020), de Eduardo Gomez

“Un claroscuro auspicioso y actual”

Por Sebastián Francisco Maydana.

Un albañil observa la ciudad, apoyado en la baranda de una terraza. Quince pisos debajo de él, ínfimos automóviles y personas se apuran para llegar a algún lado, ignorando lo que los rodea, dándolo por hecho. No sabemos bien qué es lo que está pensando, pero hay dos posibilidades que no son excluyentes: Que todo lo que ve fue contruido por gente como él, y que fue construido para otros. La Conquista de las Ruinas es un ensayo documental en blanco y negro que tiene como protagonistas a paleontólogos, constructores, extractores de piedra e indígenas desplazados, pero no es sobre ellos, sino sobre lo que los une: el ser testigos de la destrucción de algo, requisito para la construcción de algo nuevo.

Antonio Gramsci decía que las sociedades entran en crisis cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, y que en ese ínterin se produce un claroscuro. De un claroscuro auspicioso y actual nace este documental, lo cual explica en parte su decisión estética más visible. El blanco y negro no se percibe aquí como “falta” de algo, sino que se revela como una elección inteligente. Implica dejar de lado el color para darle primacía a las texturas, a los contrastes.

Y esta es una película de contrastes, de oposiciones. Lo hecho por el hombre se enfrenta a lo que llamamos “natural”, la vida a la muerte, los que tienen a los que no, los originarios a los recién llegados… algunos desplazados, indígenas unidos ancestralmente a los humedales del delta del Paraná, construyeron un pequeño museo para preservar sus objetos. Para recordar, pero también para recordarle a otros que las tierras cercadas para construir countries no les pertenecen a los cercadores. “Acá hay una foto de cuando el lugar era cien por ciento rural”, dice nuestro guía en el museo, pero no advierte que desde que hay una persona interponiendo medios mecánicos y químicos entre ella y el lugar, ya ha comenzado su irremediable destrucción. 

De la misma manera que un fósil se estudia quitándolo de su entorno, destruyéndolo, no está claro si la preservación es deseable o siquiera posible. En su primer largometraje, Eduardo Gómez no intenta explicar esta alquimia de la vida en sociedad, algo prácticamente imposible. Se esfuerza, eso sí, por hacer las preguntas correctas a los testigos adecuados, que nos comparten su conocimiento y filosofía. Todo lo que está construido es una ruina en potencia, y producto de una conquista sobre lo que había anteriormente y que en nuestra antropocéntrica fanfarronería solemos llamar la nada. Este documental abre una ventana al mundo de los conquistadores de ruinas que, sabiéndolo o no, tienen la llave para entender un poco más la crisis de nuestro tiempo.

Titulo: La conquista de las ruinas

Año: 2020

País: Bolivia

Director: Eduardo Gomez

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