Todo lo que se olvida en un instante (2020), de Richard Shpuntoff

“Norte y sur, blanco y negro”

Por Lucila Da Col.

Como antónimos estables que se estrechan en la conciencia, el ayer y el mañana son parte de un todo. Un todo vital que nos atraviesa, define y significa. Una lucha de fuerzas que sólo ganan al involucrarse una con otra y que quedando solas pierden su intensidad. Esa mezcla de opuestos se refleja cinematográficamente en Todo lo que se olvida en un instante de Richard Shpuntoff, un compendio de imágenes, sonidos y subtítulos que en la coyuntura de interpretación encuentra la riqueza y potencia del audiovisual. 

Para las matemáticas dos rectas son paralelas si sus vectores directores son paralelos, es decir, si éstos nunca se unen o cruzan. Para la vida, las paralelas tienen finales más felices cuando se cruzan y por suerte o infortunio se reconocen no tan distintas sino más bien parecidas. Así lo refleja Shpuntoff en su film, trazando paralelas entre su lugar de origen y su lugar de destino, sus dos ciudades queridas de las cuales él se reconoce como hijo y que determinaron “el lenguaje de su visión”. Entre Nueva York y Buenos Aires se divide este viaje autobiográfico que libera a su propia historia de la rigurosidad documental para crear una suerte de ejercicio fílmico que nos recuerda a la particularísima obra de Jonás Mekas. 

Es constitutiva su indefinición genérica por la cual se filtran el néctar de los fotogramas, la habilidad lingüística y el montaje elaborado. Y en ese juego de traducción y cambio es que Todo lo que se olvida en un instante se presenta como un desafío y un espacio lúdico de repensar de dónde venimos y cómo nos identificamos. La identidad, gran tema del film, se elabora una y otra vez desde latitudes distintas pero encontrando lo que las hace similares. Generaciones de hijos de inmigrantes encuentran en la nueva tierra de sus padres su refugio y esa historia es común a todo el continente americano poblado por migraciones forzosas de toda Europa. 

¿Cómo es que una autopista habla de su ciudad? Desentrañando su historia. Y desde ese y otros recortes, se va reconstruyendo el pasado para reflotarlo y conservarlo en la memoria. Desde Roque Sáenz Peña a Mauricio Macri, la Primera Conferencia Panamericana de 1889 hasta el plan Cóndor de los 70s y desde una simple autopista hasta un cuento para niñxs, todo parte de una misma orquestación que se sustrae del olvido para encarnarse en el presente. 

“La pasión es el mejor momento de un sentimiento” dijo alguna vez un DT de fútbol y en esa síntesis muy coloquial se representa todo aquello que realmente conmueve y moviliza. Las pasiones que se combinan entre el ojo del fotógrafo, la curiosidad del periodista y la sensibilidad del cineasta en un caleidoscopio audiovisual de cinco capítulos, hacen del film de Shpuntoff una obra singular pero sobre todo una manifestación de las formas expresivas ilimitadas que no muchos films arriesgan a exponer.

El sur y el norte y viceversa son opuestos y complementarios. Así ocurre con la memoria y el olvido que conviven pero en distintos planos de la conciencia y de manera menos dirigida de lo que se piensa. Esas líneas paralelas se cruzan y descruzan en Todo lo que se olvida en un instante, imágenes en blanco y negro que retratan un sentir particular dentro de una historia universal.

Titulo: Todo lo que se olvida en un instante

Año: 2020

País: Argentina

Director: Richard Shpuntoff

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