Entrevista a Luis Sampieri, director de Señales de humo

Por Mauro Lukasievicz

Para los que vivimos en la ciudad la historia que cuenta Señales de humo nos resulta muy alejada ¿Cómo te surgió la idea de convertirla en película?

Es una película en donde el paisaje, imponente, inhóspito y agreste, envuelve a los protagonistas con silencios y miradas. Tal vez, para los habitantes de las grandes ciudades les resulte distante por el referente cotidiano del día a día propio de una gran ciudad. Pero uno de los misterios del cine es que nos transporta a realidades diferentes a las que estamos acostumbrados a convivir. Ese es uno de los anclajes del film, mostrar una realidad, que aunque para el mundo citadino le resulte alejada, lo acerque y lo involucre en otra forma de ver y sentir el mundo. Una forma pausada y contemplativa, en donde los gestos de la naturaleza marcan el devenir del ser humano.  La idea se me ocurrió a partir del hecho puntual de quedarme sin internet en mi casa donde vivía en ese momento, en la localidad de el Cerrito, cerca de Santa María de Catamarca, en el valle calchaquí. Esto fue hace unos siete años, yo me había mudado de una gran ciudad (Barcelona) a vivir en un pequeño y alejado pueblito en la montaña. Permanentemente se nos cortaba el internet, por lo que acudí un día a la compañía proveedora del servicio y me comentaron que a causa de los fuertes vientos y temporales en la alta montaña, tenían que esperar al arriero para llevar una nueva antena e instalarla. Yo pregunte quien era el arriero…Mario Reyes me dijeron….Me quede sorprendido, era el mismo Mario Reyes que yo había conocido hace treinta años siendo yo estudiante de fotografía. En ese momento, él nos llevó a mí y un grupo de amigos a tomar una imágenes en la alta montaña. Era el mismo protagonista, pero habían pasado los años. Cuando lo conocí, apenas existían celulares, e internet era una palabra casi desconocida. El personaje era el mismo, la realidad había cambiado notablemente, fue ahí que decidí plasmar una historia, que incorpore a Mario y así mostrar la dependencia de la tecnología en los tiempos que corren, aun para una realidad tan alejada e inhóspita como la que muestra Señales de humo.

¿Cómo decidiste que testimonios incluir? 

Fue un proceso muy largo, de meses de visionado y desgrabado de todos los audios extra diegéticos. Y en la selección sostuve la idea original del guión de Marta de que haya cuatro protagonistas, hilos conductores, es decir que los casos que fueron filmados sean llevados adelante por ellxs. Tenia mas casos filmados pero no todos eran llevados adelante por mis protagonistas. Por otro lado también quise que se vean casos  que atraviesan todas las clases sociales, edades, y regiones diferentes del país. Por eso filmé en Caba y Resistencia, Chaco. 

¿Desde cuando conoces a Mario Reyes? ¿Cómo fue adentrarte en su mundo?  

Como comenté anteriormente, a Mario lo conocí por primera vez hace treinta años cuando me llevó al cerro el negrito, a más de cuatro mil metros de altura para hacer unas fotos.  En aquella vez, dos situaciones me quedaron grabadas. Una, era verlo a Mario a caballo arriando y cuidando unos guanacos en la alta montaña. Y la otra, fue cuando me trajo atado en el lomo de un caballo porqué me había afectado la altura. Cuando bajábamos por las cornisas, recuerdo haber entrado en una cueva. Allí vivía una anciana que me curo con yuyos. Nunca olvide la luz provisoria de ese sitio en medio de la nada. Pensé que un día filmaría allí…yo era un joven estudiante de fotografía y empezaba a estudiar cine con Jose Martínez Suarez…tenía dieciocho años. Adentrarse en su mundo fue de manera paulatina…la gente de la alta montaña no es de mostrar o abrir fácilmente su intimidad cotidiana. Lo que más me impresiono fue como viven el día a día en esos lugares tan alejados e inhóspitos. Prácticamente no hay nada de interferencia tecnológica en sitios tan altos, como pueden ser la televisión, telefonía o internet. La forma de vida es austera, casi monacal debido a los pocos elementos que tiene pero también es muy salvaje y agreste. El haber podido compartir el mundo de Mario es algo que llevaré conmigo para siempre, sobre todo la capacidad innata de adaptarse permanentemente a lo que la naturaleza provee.

Hay una mezcla muy interesante entre la tecnología actual y el trasladar esta tecnología de la misma forma que se trasladaban las cosas hace 100 años, por ejemplo a caballo, ¿cómo viviste esto?

Es curioso, la tecnología necesita del animal para subsistir. En cierta medida también fue uno de los detonantes de la película, ya que una vez vi una mula que llevaba en su lomo la antena parabólica para una escuela en la alta montaña. Me parecía sugerente la imagen y la incorpore en el film. En cierta medida es una contradicción permanente porque para nuestra sociedad, en gran medida, su principal sostén para el desarrollo parece que fuera la tecnología dejando de lados muchos otros aspectos que podríamos llamar arcaicos. Dispensamos demasiada energía y expectativas en esa palabra llamada conectividad. Creemos que al tener teléfonos celulares estamos conectados y en gran medida no es así. Ahora estamos más desconectados que antes de la realidad que nos rodea y más dependientes del aparato todo el día. De alguna manera la película muestra esa dicotomía. La presencia del caballo es una forma de reafirmar la necesidad que tiene el hombre de la montaña aún de él. Para muchos habitantes de esa zona la persona que tiene un caballo es afortunada, porqué tenerlo significa que uno tiene el sostén económico para poder alimentarlo.

En tiempos de supuesta hiperconectividad la historia de Mario Reyes nos demuestra que esto no es así para todos, ¿que crees que tiene que cambiar para mejorar la vida de los habitantes de estas zonas?

Es muy difícil desde fuera pensar que beneficiaría a una pequeña comunidad o sociedad alejada del canon de confort que conocemos. Tenemos que vivir allí bastante tiempo para emitir una opinión certera. En todo caso los que tenemos que cambiar somos nosotros como sociedad y no dispensar demasiado tiempo y esfuerzo en algo que llamamos modernidad. Las ciudades están colapsadas de gente y se llenan cada día más dejando pueblos desolados en todas partes del mundo. La naturaleza, sabia, nos intenta enseñar pero nosotros como sociedad hemos decidido darle la espalda hace tiempo.

¿Cómo fue el proceso para filmar en lugares tan difíciles?

En el rodaje fueron casi tres semanas de corrido, filmando casi todos los días intentando ganar tiempo antes a las duras condiciones meteorológicas. Teníamos una fecha precisa en la cual subir ya que tiene que ser antes de las lluvias del verano, así que se armó el rodaje en base al pronostico del tiempo de la alta montaña, que siempre es muy variable. El rodaje se dividió en tres partes, Primero los momentos más intimistas y personales de Mario en su puesto a tres mil metros de altura. Luego la parte del pueblo en donde él va a la comunidad y visita la compañía de internet y luego la parte más dura que fue la subida a la alta montaña a cinco mil metros. Esta parte fue la más determinante ya que teníamos que esperar la fecha exacta a subir. Para ello fuimos con un equipo de apoyo de experimentados choferes en altura, con camionetas y soporte técnico, sumado a un grupo de arrieros y caballos. Así y todo al llegar a la cima todo el mundo estaba afectado, no solo por la altura, sino por el cansancio, los fuertes vientos y las altas temperaturas. Pero de alguna manera las condiciones extremas lo impulsan a uno a filmar y ocurren situaciones inesperadas y condicionadas por la propia naturaleza, que si uno las planea de antemano no suceden. Como es el caso de la niebla, que se dio de repente y Mario y el Ingeniero tienen esa charla en medio de las nubes. Allí dialogan que están pisando suelo sagrado, ya que en el lugar en donde está apostada ahora la antena, antes los ancestros iban a morir alejados de la comunidad.

¿Cómo se financió Señales de humo?

La financiamos entre Rodolfo Durán, de Soy Cine y yo con mi productora CineHuasi. Ambos pusimos el dinero inicial para el rodaje y la postproducción ya que en el momento del rodaje en el INCAA no funcionaban los créditos. Teníamos que filmar en una época muy precisa y ambos aportamos los fondos iniciales para poder realizar las primeras partes del proceso del film, aunque luego recurrimos al INCAA y nos ayudó con el proyecto. Si bien en un documental se gasta menos que en la ficción, este rodaje por sus características, fue costoso sobre todo por la logística para subir a la alta montaña.

¿Te encontras trabajando en otros proyectos? 

Estábamos preparando para filmar Piel, un largo de ficción, cuando la pandemia nos detuvo. Habíamos comenzado los castings y las locaciones. La película es una historia intimista de tres personas que coinciden en un espacio puntual con la intención de generar una vida humana. Se filmará en Córdoba y es una producción de Cine Huasi, Soy Cine y El Maltés, una productora cordobesa. Nos asociamos tres productoras ya que sin créditos oficiales para producir se hace difícil emprender un rodaje⚫

Titulo: Señales de humo

Año: 2020

País: Argentina

Directora: Luis Sampieri

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