Gauchito Gil (2020), de Fernando del Castillo

“Un santo mundano”

Por Ian Quitana.

Gauchito Gil, ópera prima de Fernando del Castillo, nos presenta un intenso recorrido por la historia del famoso y enigmático gaucho Antonio Plutarco Mamerto Gil Núñez, oriundo de la ciudad de Mercedes, en Corrientes. En esta película no se busca hacer un resumen biográfico de la vida del Gauchito ni conocer su faceta mística, sino más bien contemplar su carácter humano y espiritual para entender al hombre que hoy en día se ha convertido en un santo de gran importancia para la cultura argentina.

Numerosas versiones de su vida se han transmitido en el tiempo, pero fue luego de ser asesinado que el Gauchito Gil comenzó a generar devoción y culto en miles de personas. Su historia sigue vigente al día de hoy y sus seguidores se encuentran a lo largo de todo el país. No es raro cruzarse con un altar de él en varios rincones de las ciudades o en las rutas provinciales. En su altar predominan siempre las cruces, las vestimentas gauchescas, velas derretidas y un fuerte y profundo color rojo. Un poco de todo eso tiene la película de Fernando del Castillo.

Tomando una de las versiones que han perdurado sobre la vida del Gauchito, la película nos ubica en el período de la Guerra de la Triple Alianza, hacia el año 1870. Nos presenta a un Gauchito Gil, (Roberto Vallejos), luchando en la guerra, logrando salvar a un amigo para enmarcar así su figura heroica y valiente. El conflicto de la historia llegará cuando el Gauchito vuelva de la guerra y sea convocado para luchar en contra de su propia gente. Debido a esto deberá huir para mantenerse fiel a sus ideas y su pueblo, pero pronto será catalogado como desertor, generando la urgente persecución por parte del odioso Coronel Salazar (Claudio da Passano) quien no descansará hasta encontrarlo, siendo capaz de tender trampas o asesinar a quien esté en su camino. Entre el Coronel y el Guachito se tejerá una oposición muy fuerte y entre ellos aparecerá una viuda adinerada y solitaria (Paula Brasca) quien será el eje de la discordia y aumentará la tensión entre ambos personajes.

La película presenta una estructura clásica en la que vamos conociendo los deseos del Gauchito para defender a su pueblo, sus amistades y amoríos, así como la devoción que comienza a aflorar en los pueblerinos que lo conocen. El relato no hace tanto énfasis en el carácter histórico de su vida, y reduce los hechos dramáticos para concentrarse en los aspectos humanos y espirituales de este famoso personaje, devenido en símbolo de fuerza y valentía. Así, conocemos los traumas y heridas que han quedado en el Gauchito, en su espíritu, luego de la guerra, los cuales no le permiten vivir en paz y le generan mayores conflictos para lograr justica, o la confusión que aparece en su persona al convertirse en una figura de devoción en el pueblo. El Gauchito es un héroe perseguido, un mártir inocente que se defiende de un poder corrupto y autoritario representado por el Coronel Salazar, y la película se encarga de mostrar sus dudas y temores tan humanos como reales.

La película presenta muy bellos momentos y divertidas secuencias de baile o de tradiciones gauchescas. Se destaca una cuidada reconstrucción de época con una ambientación que busca generar una atmósfera poética. Los hechos que atraviesa el Gauchito en su vida permiten construir ese universo, mientras se profundiza en su personaje. Aunque algunas escenas por momentos parecen demasiado estereotipadas o los diálogos y las actuaciones se tornan algo esquemáticas el relato no pierde el poder poético y contemplativo que busca construir desde el inicio y nos permite conocer así un poco más de la vida y alma de una de las figuras más importantes de la cultura religiosa argentina.

Titulo: Gauchito Gil

Año: 2020

País: Argentina

Director: Fernando del Castillo

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