Davos (2020), de Daniel Hoesl y Julia Niemann

“Davos o el caldero donde se cuece el capitalismo mundial”

Por Paulo Pécora

En el paisaje apacible y nevado de los Alpes suizos, más precisamente entre las montañas y los bosques de pinos y abetos que rodean al cantón de los Grisones, se erige la pequeña y pintoresca ciudad de Davos, un espacio de ensueño donde turistas y esquiadores del mundo conviven con cazadores y pescadores deportivos, pastores, granjeros y vacas lecheras. La vida se desarrolla rutinaria y con parsimonia, sin sobresaltos, y algunas viejas tradiciones que todavía persisten se combinan con nuevas costumbres y formas de comportamiento propias de un mundo cada vez más globalizado. 

Sin embargo, una vez al año, y durante algunas semanas, la vida en la aldea se agita, la actividad se intensifica y la cotidianidad se transforma sensiblemente. El lugar entero, sus calles, sus edificios, sus locales, pasan a formar parte de una especie de decorado teatral cuidadosamente diseñado para que se desarrolle allí la espectacular puesta en escena del Foro Económico Mundial, una de las reuniones anuales en la que líderes económicos, políticos y propagandísticos delinean los nuevos caminos del capitalismo en el mundo. 

Ese es básicamente el tema y el espacio que transita el film austríaco “Davos”, un documental de Daniel Hoesl y Julia Niemann que se presenta como candidato al premio mayor en la Competencia Internacional del Festival Visions Du Réel, que concluye mañana en la ciudad de Nyon, Suiza. 

La película traspasa la mera visión anecdótica y periodística de los entretelones del “Foro de Davos” para adentrarse en la observación aguda de ciertas peculiaridades humanas. En su aparente nimiedad, la vida diaria de los granjeros, los operarios y los inmigrantes que trabajan en bares o restaurantes en Davos revelan algunas de las contradicciones más actuales de un sistema que sólo se sostiene gracias al poder de sus ideólogos y propagadores, a pesar de su evidente decadencia y del profundo daño social y ambiental que está provocando a nivel planetario. 

Se trata, como se sabe, de una forma de dominación donde reinan la explotación laboral, las desigualdades, las injusticias y la falta de respeto a ciertos derechos humanos básicos, la migración obligada, la desintegración social y una contaminación ambiental cada vez más acuciante. 

En lugar de centrarse en los líderes mundiales que visitan el foro (desde Trump y Macrón hasta los primeros ministros de Canadá o la India), Hoesl y Niemann deciden poner el foco en los otros “protagonistas” de esas jornadas de reuniones y negocios en Davos. Filman a aquellos que están detrás de escena y sostienen con su trabajo, desde un anonimato absoluto, toda una fachada de frivolidad, lujos, fiestas y otras formas de exhibicionismo del poder mundial. 

En esa decisión es donde este documental cobra una dimensión más política que cinematográfica, ya que sin destacarse en sus recursos estilísticos se propone darle voz e imagen a quienes generalmente no la tienen: pobladores de la ciudad y sus alrededores, miembros de un club de pesca, parroquianos de un bar de inmigrantes, cocineros y mozos de un restaurante, productores lecheros, cazadores, operarios, esquiadores, turistas, periodistas complacientes, jóvenes punks y miembros de grupos políticos antisistema. El eje del film está en sus conversaciones esporádicas, en sus anhelos y reflexiones, en sus pequeñas vivencias comunitarias y en las problemáticas que los aquejan. 

El Foro se despliega en medio de grandes medidas de seguridad y casi al estilo de un festival cine como Cannes o Venecia, con la llegada en helicóptero de sus principales “estrellas”, miles de carteles y publicidades desplegados por toda la ciudad, con sus personajes glamorosos, con toda una fauna de lobbistas, comunicadores y pescadores de oportunidades, con sus encuentros y conferencias, con espacios de recreación y placer exclusivos para una especie de grupo privilegiado dentro de lo que ya de por sí se considera una casta. 

Entonces, ¿qué es lo que está en juego en el Foro Económico Mundial? Quizás sin proponérselo, Niemann y Hoesl logran esbozar una respuesta posible a esa pregunta, y lo hacen observando simplemente el transcurrir de los días en ese valle alpino con forma de caldero. Una olla donde se cuece anualmente la forma de supervivencia de un sistema –y las ventajas de un pequeño clan económico, intelectual y político- que intenta esconder su pretensión de dominio en los dudosos oropeles de un evento internacional⚫

Titulo: Davos

Año: 2020

País: Austria

Directores: Daniel Hoesl y Julia Niemann

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *