Entrevista a José Permar, director de Off the road

Por Mauro Lukasievicz

Off the road puede ser un documental musical, con toques de comedia, o incluso podemos buscar encasillarlo en muchos lugares más pero la mayor sensación es que todos esos son solo medios para hablar de la desigualdad y la forma de vida en la Baja California. ¿Pensaste la película de esta forma? ¿cómo surgió la idea?

Mi primer acercamiento fue estético. Retratar un evento tan monstruoso que viene desde la frontera con Estados Unidos, llenando todo de acción y adrenalina, pero al mismo tiempo destruyéndolo todo en el lado del desierto Mexicano en tan sólo un par de días para regresar de nuevo y no volver por un año, me parecía una imagen que además de llamativa tenía mucho potencial para otras metáforas. Casi al mismo tiempo pensé que esta imagen por sí sola era una representación de la relación de esta región del Norte de México con nuestro país vecino. Una relación de intercambio e invasión llena de contradicciones. Fueron esas contradicciones las que me motivaron a hacer una película que no fuera una crítica hacia la carrera. Pienso que decir que la carrera es destructiva y mostrar el impacto ambiental que produce sería más simple, decirle a la gente cómo pensar y no escuchar lo que el lugar tenía para decir. Baja California Sur es uno de los lugares menos poblados de México. Para darte una referencia, es un enorme desierto en una península casi del tamaño de Italia donde puedes conducir por cuatro o cinco horas entre cada poblado que la componen, algunos de ellos incluso de no más de quinientas o mil personas. Las personas que viven en estos lugares sin duda son afectadas por el paso de la carrera, pero es tal su aislamiento que la gran mayoría de los entrevistados, con todo y los destrozos que les dejaba, deseaban que pasara de nuevo. Esto no es necesariamente algo positivo, habla incluso del fuerte abandono en el que están. Aún así no quería construir una película solemne y que se tomara demasiado en serio a sí misma. Quería una película que las personas de la región pudieran disfrutar, y el carácter del Sudcaliforniano rara vez muestra flaquezas o tristezas a pesar de las derrotas. Así fue que traté de estar abierto y sin prejuicios a cualquier género o tono que ayudara a despegar la película de una realidad tan cruda pero sin ignorarla por completo, y fue así que apareció el Western y el musical. El Western ya estaba ahí en el ambiente, porque esta tierra es de vaqueros de verdad, y el género musical llegó al incorporar la música que tradicionalmente narra las historias que suceden en la región: Los corridos.

Son zonas en las que la actividad económica se reactiva fuertemente cuando sucede el gran evento. ¿Ya conocías el lugar? ¿Podés contarnos un poco más sobre la realidad en otras épocas del año?

Ya conocía la región porque nací en ella, en La Paz, que es la ciudad Capital, una ciudad mediana que no sufre de los mismos problemas que los poblados más pequeños, pero desde muy chico tuve la fortuna de viajar por carretera y conocer muchas de sus rancherías y ejidos. La vida en casi todos los aspectos de Baja California Sur está conectada con una sensación de falta de representación o invasión. Hay ciudades medianas como La Paz o Cabo San Lucas que sobreviven principalmente de turismo, en el caso de Cabo San Lucas un turismo bastante depredador que se siente mal agradecido con sus habitantes y la tierra. Hay algunos pueblos que en algún punto fueron ciudades, pero ahora son casi como pueblos fantasmas que se vinieron abajo por las crisis económicas o por que eran mineros y se terminó el negocio. Y la vasta mayoría son pequeñísimos ranchos escondidos en la Sierra, ejidos de pesca o de siembra donde se vive casi en el anonimato. Creo que por eso eventos como La Baja 1000 tienen tanto éxito, porque representan una oportunidad de sentir que el lugar es tomado en cuenta.

¿Cómo fue el proceso de investigación previa y cómo fuiste recibido por la gente de la zona?

Fue un proceso de reconexión, porque también crecí y ahora vivo en Guadalajara, una ciudad enorme. Eso me ayudó mucho a tomar distancia y poder ver cosas que aunque conozco muy bien, un pequeño aire de fuereño me dejó interpretarlas diferente. Los pueblos y ciudades medianas están llenos de pilotos de carreras locales que suceden durante todo el año, muy parecidas a La Baja 1000 pero mucho más cortas de recursos. La gente en este ambiente pensaba que hacía un documental deportivo, era muy difícil explicarles el tipo de película que quería hacer, así que me dejé llevar porque igual siempre estaban felices de aparecer en ella. En los poblados más pequeños igual siempre estaban abiertos a hablar conmigo y el crew, y sobre todo de escucharnos hablar sobre lo que hacíamos en nuestras ciudades, puesto que ahí casi todos se dedican a lo mismo y siempre les emociona conocer a alguien nuevo.

La película cuenta con grandes aciertos y sin duda uno de ellos es la decisión de incorporar los momentos musicales. ¿Cómo llegaste al trío y porque decidiste incorporarlos?

Los corridos es un tipo de música regional Mexicana que en tiempos de la revolución se utilizó como una forma de transmitir las noticias a falta de otros medios y que también fue usado por los migrantes que trabajaban en los campos de Estados Unidos para mandar saludos a sus familias o darse recomendaciones de cómo cruzar la frontera o tener cuidado con las autoridades. Estas canciones siempre hablan de héroes, si tú te conviertes en un héroe para un pueblo del Norte de México lo más probable es que te compongan un corrido. Así hay corridos dedicados a militares, pistoleros, luchadores sociales, y actualmente, un amplio repertorio dedicado a narcotraficantes, que con todo y su ilegalidad son héroes para muchos. Conocí a un grupo de jóvenes músicos que componían corridos para los pilotos de La Baja 1000 que atravesaban sus pueblos. Quería convertir la historia de los protagonistas en una hazaña heroica, así que decidí convertir al trío en los narradores de de la película.

¿Cómo fue filmar en un lugar tan alejado?

Como casi todo el crew de filmación vive en Guadalajara, había que ser muy cauteloso para planear cada rodaje. A veces sentía que estábamos grabando una ficción con muy pocas piezas abiertas a la improvisación del documental. Como también es una película de bajo presupuesto era casi imposible darnos el lujo que como documentalistas podemos darnos, de estar a veces por días con un protagonista sin ningún plan, sólo para estar abierto a lo que la realidad pudiera brindarnos. Me preocupó mucho durante el proceso no poder hacer esto, pero creo que como director y como productores fue un gran aprendizaje sobre planeación y optimización de nuestros recursos.

A pesar de que las condiciones no son las ideales, al haberse convertido en un festival online, ¿qué sensaciones te deja el estreno de Off the road en un festival tan importante como lo es el Visions Du Réel? 

Estamos muy felices de ser parte de un festival tan prestigioso como Visions Du Réel. Es un halago estar dentro de la selección porque los productores y yo sabemos que es un festival que muestra muy pocas películas y que tiene una excelente curaduría. En lo personal lo que más aprecio de ser tomado en cuenta por festivales de esta talla, es que abre puertas para poder llevar la película a más personas y además aplana el terreno a nuevos proyectos para todo el equipo. Sobre que esta edición tenga que ser online, lo que más extraño es poder estar en la sala de cine viendo las reacciones del público, creo que es una parte muy importante del aprendizaje como cineasta. Estoy muy ansioso por hacer la primera proyección en un cine. Aún así el tema de COVID-19 nos afecta a todos, y en el caso de los festivales de cine es también una oportunidad para repensarlos, así que si bien tenemos mucha incertidumbre y miedo, también hay una cierta inspiración en el hecho que nos obliga a ser parte de algo que tal vez pueda traer un cambio. Las películas tienen que llegar al público de una forma u otra y no nos queremos detener.

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Off the Road es mi primer largometraje como director, aprendí mucho en el proceso y estoy muy ansioso de aplicarlo en un nuevo proyecto. Actualmente estoy estudiando una maestría en cine documental que implica realizar cortometrajes en distintos países, así que por unos días estaré concentrado sólo en eso. Sin embargo ya estoy trabajando en dos argumentos para proyectos de largometraje, una docuficción en Baja California Sur y una ficción en Guadalajara. Si la incertidumbre de estos tiempos me lo permite, quiero comenzar con la etapa de desarrollo de alguno de ellos

Titulo: Off the road

Año: 2020

País: México

Directores: José Permar

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