We Have One Heart (2020), de Katarzyna Warzecha

“La imaginación como herramienta”

Por Julieta Lande

En la presentación de We have one heart, la directora Katarzyna Warzecha cuenta que en la etapa de desarrollo del proyecto se hizo una pregunta: ¿Cómo contar una historia documental si la mayor parte de esa historia sucedió hace cuarenta años? En medio de su proceso creativo, al asistir a un festival, Warzecha encontró una respuesta: la animación. 

En el cortometraje, los diferentes recursos que utiliza la directora dialogan casi de manera inexorable, como si no hubiera otra posibilidad para contar esta historia. Animación, fotos, archivos de video y cartas es la materia que dará forma a un relato construido en base a las ruinas del pasado. Qué nos llega al presente es una combinación entre lo que nuestros antepasados guardaron, lo que llegó a nuestras manos de eso, nuestra búsqueda y algo de suerte. Pero lo interesante es que aquello que no necesariamente se encuentra materializado en un objeto – los recuerdos, los relatos transmitidos de una generación a la otra – acá se vuelve casi corporeo gracias a la animación, creando imágenes sensibles y poderosas. 

Este relato surge a partir de las cartas entre Halina y Farouk, ella polaca, él iraquí. Incluso la frase que da título al film la escribió Farouk en una de sus cartas. Pese a la distancia, we have one heart. El narrador de la historia de ese intercambio epistolar es su nieto, que a través de una voz en off cálida y precisa, nos introduce de manera efectiva en su universo. Es interesante la decisión de que sea la voz del nieto la que cuenta la historia de sus antepasados y no la del hijo. Como si fuera necesaria esa tercera generación para poder reelaborar un relato que se empezó a escribir en aquellas cartas y se continúa escribiendo con esta película. 

Esta reescritura de la historia comienza cuando Adam, después de la muerte de su madre, encuentra la correspondencia entre sus padres. Farouk, al que nunca conoció, había abandonado Polonia durante el embarazo de Halina, su visa estaba expirada y necesitaba tramitar una nueva. Pero al regresar a Irak estalla la guerra y no puede volver. Después de un tiempo, la mujer recibe un telegrama: Farouk ha muerto. Sin embargo, al reencontrarse con las cartas años más tarde, el hijo descubre que hay algo que le ocultaron de esa historia.  

En sólo once minutos, Warzecha logra elaborar un relato sólido y atrapante, que permite al espectador reflexionar sobre la recuperación del pasado, la construcción de la historia y los relatos familiares. Pese a enfocarse en una historia particular, We have one heart moviliza por su resonancia universal. Y al elegir la animación como uno de sus recursos fundamentales para contar esta historia, pareciera también sugerir que frente a los vacíos del pasado, la imaginación es una de las herramientas para acercarnos a él⚫

Titulo: We Have One Heart

Año: 2020

País: Polonia

Director: Katarzyna Warzecha

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