Vino a ser belleza , (2019), de Sol Janik

“La eterna búsqueda de un lugar de origen”

Por Belén Paladino 

«Dicen que mi sangre es europea. Yo siento que cada glóbulo procede de un punto distinto. De cada nación, de cada provincia, de cada isla, golfo, accidente, archipiélago, oasis. De cada trozo de tierra o de mar han usurpado algo y así me formaron, condenándome a la eterna búsqueda de un lugar de origen».
Alejandra Pizarnik. Diarios.

Una joven con tapado rojo avanza junto al mar por la noche. Los contornos de su figura comienzan a confundirse y mezclarse con el espacio que la rodea. Esa misma joven más tarde recorrerá bosques y cementerios de una tierra lejana. La imagen podría remitirnos a caperucita roja, pero en Vino a ser belleza documental de Sol Janik, el horror que persigue a la protagonista no es un lobo feroz, o mejor dicho, ese lobo es el siglo XX. Las consecuencias de la persecución y exterminio perpetrados por el nazismo aún continúan presenten en los espacios que recorrerá Cinthia en su viaje a la tierra natal de su familia: Polonia.

Cinthia ha heredado de su abuelo materno el fino arte de la marquetería. El oficio aparece como marca identitaria y herencia, como lazo con el pasado y resistencia. El relato se detiene para observar con atención el trabajo delicado que realiza la protagonista. Janik no interviene, no pretende alterar el vínculo entre Cinthia y la madera únicamente registra, pero hay algo en el modo de observar que delata su presencia: la fuerte conexión con lo que retrata. El oficio no solo aparecerá como un espacio de encuentro entre Cinthia y su abuelo, logrará traspasará la cámara para establecer un encuentro entre protagonista y directora. Una alianza entre quienes saben que tienen una historia y un pasado común.

El pasado familiar comienza a irrumpir en el taller. Cinthia observa fotografías y medallas de su abuelo paterno al que prácticamente no conoció. Ya desde las fotografías su figura aparece difusa, el juego con el enfoque y desenfoque corporiza el carácter fantasmagórico de ese abuelo que nunca ha querido hablar de su pasado. Cinthia recibe un nuevo legado, ahora es su turno investigar la historia de su abuelo. Al emprender su viaje desandará el camino del exilio que debió emprender su abuelo para sobrevivir.

En la búsqueda de ese pasado también hay lugar para que se manifiesten ensoñaciones, temores e interrogantes: ¿cómo eran las manos de mi abuelo?. El viaje y la búsqueda transforman a Cithia y la cámara acompaña ese cambio dejando atrás un registro más objetivo para volverse más expresiva. Esta decisión formal logra dar cuenta de la subjetividad de Cinthia y la acompaña en el proceso. El vínculo con el espacio y sobre todo con la naturaleza se vuelve más sensorial y refleja el modo en el que Cinthia se relaciona con su oficio y el mundo, a través del tacto. Se establece un vínculo afectivo con la tierra de sus antepasados a la que visita por primera vez. El espacio que recorre mantiene huellas visibles e invisibles de un pasado doloroso, un espacio atravesado por la historia. Janik lleva adelante una exploración poco habitual del espacio en el cine documental. El espacio se vuelve protagonista, testigo de masacres y horrores, territorio que al ser recorrido parece recordar que se camina sobre los muertos que ha dejado una de las grandes tragedias del siglo pasado. El espacio, por la conmoción se vuelve movedizo y difuso.  La forma en la que Cinthia transita el paisaje parece coincidir con la forma en que lo hace Janik a través de su cámara.

En Vino a ser belleza  la vocación de Janik por el retrato fotográfico es llevada a la pantalla. Los habitantes de Varsovia miran de frente a la cámara. Janik fotografía desde la sinceridad, sin necesidad de recurrir a artificios. Lo hace para acercarse a las personas y mirarlas a los ojos. Este gesto inunda la pantalla de una profunda melancolía. La calidez y cercanía que logra Janik probablemente sea el mayor acierto de su película, su compromiso absoluto con lo que representa, su presencia en cada fotograma aunque ella no esté delante de cámara.  En cada mirada que fotografía también están sus ojos⚫

Titulo: Vino a ser belleza

Año: 2019

País: Argentina

Director: Sol Janik

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