Araña (2019), de Andrés Wood

“La juventud conservadora”

Por Mateo Matarasso. 

No es fácil articular líneas históricas que nos permitan comprender, sin que esto implique “aceptar”, los actos de violencia fascista y la solidificación de figuras conservadoras en el poder. Andrés Wood, en Araña, arriesga a representar cómo fue la lucha armada fascista de un chile anterior al golpe pinochetista y qué posibles destinos encontraron sus protagonistas. 

No necesita sostenerse en el formato de cine basado en hechos reales, tan popular en los últimos años, para construir un relato tan sólido como histórico. La construcción de guion, absolutamente ficcional, se apropia de los elementos y acontecimientos del pasado para producir una imagen de dos épocas, el pasado y el presente entrelazados narrativamente. 

Toda representación de época es una metáfora sobre el presente de producción de la película. En especial este relato que entremezcla los turbulentos años 70 con un Estado dominado por fuerzas conservadoras en el presente. Cabe destacar que fue filmada antes del estallido social de 2019 en Chile, pero éste la resignifica positivamente. En parte surge como cierta respuesta del pueblo ante sus rancias instituciones estatales y mediáticas que pudo representar Araña. 

Más allá de la clara crítica social, la película se centra en la historia de tres jóvenes fascistas que se involucran en el derrocamiento a Allende dentro de la agrupación Patria y Libertad, sus triángulos amorosos y sus vidas llenas de violencia. A su vez, nos muestra su presente más de cuarenta años luego. Casi como si mostrara los tres posibles destinos de la juventud conservadora: La depresión, la violencia extrema y el poder. Justo, Gerardo e Inés respectivamente. 

La construcción de personajes es asombrosa, arraigada en sus particularidades y contradicciones logra elaborar una tridimensionalidad que se potencia por la interacción entre ellos. Quizás, más notorio en los momentos del pasado que en el presente narrativo. Se podría pensar que hay cierta desconexión entre el Justo del pasado, eléctrico y violento, con el señor alcohólico depresivo del presente. Esto no quiere decir que no se sostenga su función dramática, pero deja un vacío notorio en la dinámica triangular tan bien construida para las escenas de los años setenta. Otro análisis que se puede hacer de estos individuos es que los tres presentan acciones de locura. Si bien sirve a la trama, puede caer en el peligro de colocar a los movimientos fascistas dentro de ese espectro en vez de comprenderlos como personas que emergen de la sociedad normalmente, y el peligro que esto conlleva. Aun así, Wood maneja bien el tono con el que los aborda. 

La representación temporal es interesante. Toma dos historias en momentos distintos conectándolas audiovisualmente por elementos de composición o temáticas narrativas. Sin embargo, no arriesga mucho en la propuesta ya que ambos relatos tienen un formato clásico y están ordenadas cronológicamente. No juega con la memoria y el pasado, tan solo se limita a contarlas consecutivamente. 

La composición de Araña es interesante por más de que no sea una propuesta demasiado creativa. La elección de primeros planos con muy poca profundidad de campo concentra la atención de las expresiones de los actores adentrándose en su subjetividad. A su vez, la variedad de espacios que aborda ayuda a construir un contexto interesante para que sus personajes se desenvuelvan. La iluminación juega con los claroscuros normales del cine de suspenso. Todos estos elementos están correctamente colocados para poder reconstruir una época optimizando el presupuesto sin que se note demasiado. 

Quizás lo más logrado en términos audiovisuales sea el sonido. Por un lado, la música es empática y acertada, utilizada de una manera muy canónica. Por otro, la construcción sonora logra situarnos de manera eficaz en la historia, haciéndose de capas muy bien interconectadas para representar el contexto donde sucede la acción. Es el elemento técnico que, a simple vista, propone juegos más lúcidos en la película aportando a producir una experiencia inmersiva. 

Todos estos elementos técnicos están puestos en función de construir un contexto sólido para los personajes. No solo para involucrarnos con la historia, sino que funciona como una metáfora de cómo el fascismo de nuestra sociedad está bien anclado en su entorno. Los actos de violencia y el poder que ejercen los sectores conservadores suceden, también, por un contexto que los alimenta. No son delirantes ensimismados. Son consumidores de relatos y narrativas que proponen los medios de comunicación y otros actores sociales. Esto está muy bien instaurado por la película, tanto en su historia como en su construcción audiovisual. Es necesario mostrar cómo el ambiente define a los personajes. En las películas y en nuestro día a día⚫

Titulo: Araña

Año: 2019

País: Chile

Director: Andrés Wood

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