Perdrix (2019), de Erwan Le Duc

“Solos, juntos”

Por Ivan Garcia.

Pierre es capitán de la gendarmería en un pequeño pueblo rural francés. Nunca pasa mucho de nada, y lo poco que pasa es tratado con poco interés. Su vida transcurre de forma monótona junto a su familia: vive con su hermano, su sobrina y su madre. El conflicto disparador surge cuando conoce a Juliette, una joven nómade que viaja en su auto hasta que este es robado en las cercanías del pueblo.

Le Duc propone en su primer largo una comedia romántica bastante predecible, pero disfrutable, con un humor algo ácido. Como es de esperarse Juliette representa en un sentido el opuesto de Pierre, lo que llevará a ambos a tener varios cruces y conflictos, con los que irán cambiando. Si él es rutinario y metódico, ella es espontánea y completamente impredecible al punto de parecer infantil por momentos, y de ser un riesgo para la paz del resto.

Lo interesante de sus personalidades es que ambos comparten un factor: la soledad. Los dos son muy solitarios, y abstraídos. Mantienen contacto con el mundo alrededor pero siempre marcando distancias, y no se interesan demasiado en una persona u otra. Esto lleva a Pierre a sentirse fracasado, o frustrado, como le dirán sus compañeros de trabajo. También su punto es común es lo que más les cuesta a ambos superar para abrirse al otro, por así decirlo. Y es lo que mejor plantea Perdrix.

El contrapunto de las individualidades protagónicas se da en su entorno, y cómo por un lado se desarrolla un evento en el que se hará un reconstrucción histórica de una batalla de la segunda guerra mundial, con fines educativos, mientras que por otra parte parece estar creciendo un movimiento de vándalos nudistas (con objetivos políticos vagos en torno a la desposesión material)

Los personajes secundarios que marcaran el ritmo de la acción dramática junto a Juliette y Pierre son sus familiares. Por un lado su hermano Julien y su sobrina Marion, padre e hija, que no se entienden y tienen pasiones completamente distintas, al punto de que ella evita el diálogo y todo el contacto posible mientras él se esfuerza por generar un vínculo pero siempre desde el punto de vista propio, hasta bordear lo ridículo. Su madre también pasa por un conflicto relacional/personal, pero en este caso con su esposo difunto, cuya presencia siguen sintiendo en el hogar, y que ella acompaña dedicándole cartas y acostándose con muchos hombres que le harán compañía pero no reemplazarán ese afecto ni lo que significa.

El acto final le da un toque algo almibarado a la película, que maneja por lo demás un tono más seco y de humor ácido, pero en líneas generales está justificado en el desarrollo de los personajes y sus cambios. Tanto Pierre como Julien terminan con lastimaduras, golpes que son marcas también de un cambio y aceptación conjuntos.

Más allá de que no quiebra ninguna expectativa dentro de su subgénero y tiene ciertos conflictos algo forzados, Perdrix es un gran primer paso para Le Ducl ⚫

Titulo: Perdrix

Año: 2019

País: Francia

Director: Erwan Le Duc

 

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