Jessica Forever (2018), de Caroline Poggi y Jonathan Vinel

“Entre la forma y el contenido”

Por Javier Grinstein.

La Sinopsis de la página de MyFrenchFilmFestival reza: Jessica es una reina, pero también podría ser un caballero, una madre, una maga, una diosa o una estrella.  Jessica es, sobre todo, la que salvó a todos esos niños perdidos, esos jóvenes solitarios, huérfanos y perseguidos, que nunca conocieron el amor y que se convirtieron en monstruos. Juntos forman una familia y buscan crear un mundo en el que tendrán derecho a seguir vivos.  Al igual que en esta presentación, lo que más resalta en el debut en largometrajes de Caroline Poggi y Jonathan Vinel, es la vaguedad. Y en esto tenemos que ser firmes en la distinción que se nos enseña en las clases de Pensamiento Científico entre vaguedad y ambigüedad. 

Entre el amplio abismo que podemos encontrar en películas que mantienen la alegoría como forma narrativa predominante como puede ser Mother de Arronofsky o Enemy de Villeneuve (por dar casos más bien conocidos); y el cuento clásico que puede estar minado de valores simbólicos pero que nos presenta una temática definida y un universo detrás de ella; Jessica Forever se ubica en un incómodo intermedio. 

Es, en principio, una distopía actual con estética Grindhouse. La protagonista es una Juana de Arco con celular y vestida como Lara Croft. Su ejército es un grupo de hombres, “huérfanos”, armados hasta los dientes con la última tecnología disponible. El universo es igual que el nuestro, salvo por la presencia de un supuesto estado que impone su fuerza a través de un enjambre de drones asesinos. En el planteo, Jessica es la madre de estos machos marginados y perseguidos. Hasta ese momento es una sencilla alegoría, en un tono más innovador. La narración nos muestra, en clave didáctica, como el grupo integra a un nuevo integrante a su peculiar modo de vida. 

Pero en el instante en que otra narración optaría por profundizar en las condiciones de ese universo; en el pasado (y los detonantes de las motivaciones) de nuestros personajes, Jessica Forever, decide crear vaguedad. Porque cambia el rumbo de los eventos y deja todos los baches que nos plantó en el comienzo. 

Sus huérfanos son hombres que tienen un pasado oscuro. Sabemos que han cometido las peores atrocidades y las siguen cometiendo pero ella, Jessica, al borde de lo mítico, es siempre misericordiosa y protectora. Sabemos que acceden a todos las posibilidades que les ofrece el mercado (aunque no sabemos de donde sacan los recursos). Sabemos que son capaces de amor, de arrepentimiento, de persistir en el gusto de la sangre, de la envidia. La que no es capaz es la narración de hilvanar la cadena de sentidos. Entonces nos queda el trabajo de construir ese sentido a nosotros, pero, ¿a partir de qué? 

¿Nos estará hablando de las formas del sistema de privar al pobre de justicia? ¿No estará hablando de la corrección política? ¿Nos estará hablando de los valores del mercado? ¿de los estados contemporáneos? ¿Cómo saberlo? 

Dejo abierta una última hipótesis, quizás es todo lo contrario, es algo más bien específico, algo que esas potente imágenes que construye la narración en su metraje une y, que nos deja afuera a los que no tenemos ese saber. En principio es difícil conjeturar qué opina Jessica Forever porque no sabemos de qué habla. 

Funciona como enigma, a la manera de Mulholland Drive o 2001: A Space Odyssey pero en este caso también tendremos que incluir en la ecuación a resolver lo que esas otras nos ofrecen con solidez⚫

Titulo: Jessica Forever

Año: 2018

País: Francia

Director: Caroline Poggi y Jonathan Vinel

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