Liberté (2019), de Albert Serra

Una que sepamos todes ¿libertad o libertinaje?

Por Rocío Rivera.

Soy un libertino: he concebido todo lo concebible en ese género, pero qué duda cabe que no he hecho todo cuanto he imaginado ni nunca lo haré. Soy un libertino, pero no un animal o un asesino.

Marqués de Sade, 1782

Cuando pensamos en el concepto libertad son múltiples las asociaciones que se pueden hacer. Desde lo económico hasta los permisos de expresión son trastocados por cuál será la acepción de este concepto que regirá las formas y desenvolvimientos en tal o cual tema. Pero una esfera en la que el concepto libertad toma un lugar central, es en la sexualidad humana y aquí es donde Albert Serra con su nuevo film Liberté se toma la libertad -precisamente- de dar su acepción de dicha palabra. 

Centrándose unos siglos atrás, más precisamente en 1774, unos años antes de la revolución que pondrá las palabras libertad, fraternidad e igualdad como la forma política hegemónica a lo largo y ancho del mundo por centenares, el film se ancla en un bosque oscuro y misterioso. Ubicado diegéticamente de forma imprecisa, pero que se pude inferir se ubica entre Francia y Alemania, es el lugar donde un grupo de cortesanas y cortesanos, se encuentran para explorar, en las sombras de los arboles y en los interiores luminosos de los carruajes, las libertades sexuales de cada unx de lxs involucradxs.

Sin tapujos ni censuras, así como tampoco sin maltratos ni sometimientos, Liberté se muestra como un manifiesto acerca de la hipocresía de una Francia venida a menos, donde el conservadurismo sin conciencia social empobrecía al pueblo para mantener las apariencias de formas arcaicas y caducas, aunque el paso de la historia ya marcaba lo nuevo que se avecinaba: la libertad de gozar del poder de elección. Metafóricamente hablando, más allá que el marxismo años después discutirá al capitalismo incipiente como una forma de opresión y explotación que bien se reconoce, es verdad que el estancamiento social anterior al capitalismo como forma económica dominante era aún peor y más excluyente. Posteriormente, aunque siga siendo un sistema económico que se basa en la injusticia y en la diferencia de clase para perpetuar un orden desigual, también es verdad que podría permitir un movimiento intra clase social, que antes era hasta imposible de concebir. 

Aclarado esto, y aceptando que la economía no es mi fuerte, Liberte viene a representar, a través de un desplazamiento entre lo sexual y lo económico, el cambio de paradigma que se avecinaba a nivel mundial durante el siglo XVIII. Emplazándose en la explicitación de escenas sexuales que rozan lo grotesco, por lo burdo, brutal y escatológico de lo que se muestra y como se muestra -un felatio anal casi en primerísimo primer plano por ejemplo o una secuencia donde un personaje es orinado por diversas personas hasta lograr casi el orgasmo, entre otras hierbas- el film logra incomodar a lxs espectadorxs de forma tal que no se termina de entender si es un drama, una película erótica o un film pornográfico directamente.

Más allá de esto, bienvenida la ambigüedad que Liberté nos presenta, vale la aclaración acerca de que casi ningún personaje presenta el estereotipo de actor o actriz pornográfico, sino que los cuerpos erotizados y erotizantes del films no son hegemónicos, afirmando que el deseo no es algo universal ni que se pueda medir por estándares. Además, no hay prácticamente música ni diegética ni extra diegética que acompañe las secuencias presentadas, sino que solo se puede escuchar los sonidos proveniente del bosque que acobija la experimentación sexual que el film presenta y los sonidos guturales de lxs personajes. 

En un modesto homenaje a quien supo ser, precisamente, el referente de la libertad sexual y de las practicas no tradicionales, el polémico escritor Marqués de Sade (nacido casi 30 años antes de la temporalidad del film). Su producción literaria estuvo marcada por excesos y “perversiones” sexuales plasmadas en sus  novelas, cuentos y obras de teatro, consideradas inmorales y violentas en aquella época, Serra centra la mayor parte de las experimentaciones que el film desarrolla en el sadomasoquismo y el juego de roles dominante/sumisx, donde el dolor y el placer se mezclan. Polémico, chocante y altanero, el film parece centrarse en esta temática y mostrarla de una forma fetichista y escatológica, donde la masturbación está a la orden del día como la insatisfacción que lxs otrxs pueden generar en unx, porque justamente reproduce lo que por aquella época el propio Sade padecía: la hipocresía de un mundo que leía y disfrutaba sus historias pero al mismo tiempo las condenaba… la doble moral burguesa que reinará por el resto de la historia.

Polémico e incómodo, Liberté funciona como ejercicio de recepción cinematográfica al mejor estilo Virginie Despentes, porque toma al sexo y lo politiza, lo vuelve juego de poder, lo vuelve practica consciente y peor aún, lo vuelve práctica y búsqueda de placer sin estándares ni limites mientras exista consentimiento. Bienvenido el cine que incomoda y hace reflexionar aquello que la sociedad vela catalogándolo de tabú… por que si el arte no sirve también para incomodar, ¿no le estaría faltando algo?.

Titulo: Liberté

Año: 2019

País: Francia

Director: Albert Serra

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