Todo comenzó por el fin (2019), de Luis Ospina

La cinefilia de mi vida

Por Rocío Rivera.

Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable.  Nunca dejes de ser niño, aunque tengas los ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes. A mi qué. Jamás ahorres. Nunca te vuelvas una persona seria. Haz de la irreflexión y de la contradicción tu norma de conducta. Elimina las treguas recoge tu hogar en el daño, el exceso y la tembladera. Todo es tuyo. A todo tienes derecho y cóbralo caro. 

¡Que viva la música! (1977) Andrés Caicedo

¿Qué cosa mejor que ver la vida de unx cinefilx hecha cine? ¿qué mejor que vivir del séptimo arte? Con el cine se come, se cura y se educa diría el gran gran gran Luis Ospina y lo deja más que claro en Todo comenzó por el fin, su anteúltima realización antes de su muerte en septiembre del presente año.

Y que decir… que decir de ese colosal documental de tres horas y media donde el punk rock de las décadas de 1960 y 1970 se yerguen en la fundación del denominado caliwood, un grupo de cineastas colombianos que coparon la escena en esas décadas y que tuvieron una militancia cinéfila y política activa hasta entrados los años 90’s.  Para caracterizar, dar a conocer la estética, los objetivos y fundamentos de todo este movimiento, Ospina no se detiene en su obra, sino que lejos de eso, se explaya capítulo a capítulo de este libro acerca de la historia del cine de su país, en cada unx de lxs referentes de la misma, centrándose principalmente en dos figuras más que interesantes y que son la columna vertebral del film: Andrés Caicedo[1] y Carlos Mayolo[2].

Deteniéndose tanto en la producción artística como en el aspecto personal de cada uno de estos personajes, Ospina va realizando una radiografía completa del origen, desarrollo y fin de la vida de ambos artistas. A través de entrevistas hechas para este documental, fragmentos de reortajes realizados anteriormente y recuperados por el film, así como también a través de la propia obra de Caicedo y Mayolo, la película reconstruye y posiciona política, ideológica, artística e históricamente la producción de estos dos cineastas. Interesantísimas historias de vida, de búsqueda estética y de fundamentación poética la de ambos personajes, quienes se instalan como gestores, propulsores y creadores, junto con Ospina, de este este grupo de Cali que hizo mecha en la historia del cine de Colombia, así como también a nivel mundial, ya que fue el propio Mayolo quien participó en la famosa Aguirre la cólera de Dios, de Werner Herzog (1972).

No se necesario irnos hasta Morrisson, Lennon, Hunter S. Thompson o Bokowski (claramente recomendables y necesarios de leer) para encontrar desborde, experimentación, actitud contestataria y rebelde desde la propia producción artística, dado que el mismo  Caicedo tiene de los más lindos, profundos, sentimentales y mejores producciones de la cultura del reviente que tanto atrajo y estimuló a la producción artística de las mencionadas décadas a nivel mundial y particularmente, como muestra el film, en caliwood. Lástima su corta producción artística, ya que este artista se suicidó a la edad de 25 años.  De igual manera Mayolo responde a esta construccion de la figura del artista con excesos, abusos, etc., ya que a éste director su adicción a diversas sustancia lo acompañó a lo largo de su vida y de su creación artística.

Mas allá de este dato punk rock que caracterizó a este grupo, es real también que estaban políticamente posicionados e ideológicamente enmarcados en el mayo francés (que en Colombia llegó para principios de los 70’s) y estaban dispuestos a poner al cine, a su capacidad de llegada y de representación, al servicio de la explicitación de las injusticias sociales de su país, habilitando la generación de contenidos de calidad y para reflexionar meta-cinematográficamente sobre cómo se ha representado, utilizado y lucrado con la vulnerable situación colombiana, no solo por colegas compatriotas sino también de otras partes del mundo. Interesantes ejercicios de reflexión intra y extra cinematográfica han sabido construir y presentar al mundo las producciones de cortos y largometrajes de caliwood, la cual es tanto narrada por sus propixs protagonistas en Todo empezó por el fin así como también por fragmentos de diversas producciones de este grupo que son mostradas a lo largo del documental (fundamentalmente Agarrando Pueblo de 1978).

Atravesado por todo esta historia de formación, trabajo comunitario y experimentación artística, Ospina se da el lujo también de (re)presentar no solo su historia, participación y aporte en este colectivo de cineastas, sino hasta de utilizar al dispositivo cine como una forma de transitar su enfermedad, tratamiento, crisis y finalmente, su cura. Se trata de la propia afección de Ospina, un cáncer estomacal devenido luego de diversos y numerosos padecimientos de diferentes índoles. Este último procedimiento médico es mostrado explicita y crudamente por la cámara, a veces obscena, a veces testigo, a veces intrusa, a veces oculta… logrando registrar las diversas etapas del tratamiento (diagnostico, procedimiento, reposo, operación, cura, etc). Si la vida es cine, se muestra todo, lo bueno, lo malo, lo bello, lo triste, lo gracioso y lo doloroso… si la vida es cine, claro que tenía que ser Ospina su referente, él lo ha hecho carne, mostración y creación⚫

[1] Libros como ¡Que viva la música! (1977) o El atravesado (1978)

[2] Películas como Carne de tu carne (1983) o cortometrajes como Cali, cálido, calidoscopio (1985)

Titulo: Todo comenzó por el fin

Año: 2019

País: Colombia

Director: Luis Ospina

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