Tanya (2019), de Agustina Massa

“La estética de la ausencia”

Por Nicolás Noviello.

Tanya es la segunda película de Agustina Massa, su primer trabajo fue Beatriz Portinari (2013) en codirección con Fernando Krapp. Ambos films son documentales sobre una mujer y, aunque pareciera trabajar sobre el retrato, hay una enigmática búsqueda en conjurar la plasticidad de esas mujeres, una plasticidad estética de la que ambas decidieron rodearse durante sus vidas.

Nada sabemos sobre la vida de Tanya al iniciar el film y muy poco sabremos tras haberlo visto. Está claro que no se busca un documental tradicional que de información y pruebas, sin embargo (aunque en Beatriz Portinari se aclaraba la intención de querer romper con esta forma) no es excesiva la ruptura, es sutil y esto las hace interesantes. Tanya vive en Buenos Aires hace mucho tiempo pero es Ucraniana, se desenvuelve manejando ambos idiomas utilizando la lengua que mejor exprese lo que quiere comunicar y su presente está íntimamente relacionado, atreves de las noticias, con el presente político del país del Este europeo. A demás de esto y algunas pocas cosas más una ausencia atraviesa su vida y el documental, la de su hijo. A partir de todo esto, y con un gran cuidado y respeto (algo que no todos los documentales cumplen), Tanya trabaja sobre la interacción de su protagonista con el mundo, se mueve a través de una estética. Es decir, el film no trabaja sobre la estética sino sobre la relación entre Tanya y esa forma; aunque sea arriesgado conjeturar esto, las películas de Massa parecieran moverse en la ética y estética. 

El inicio con el tarot, las fotos digitales de su hijo convertidas en posters celestiales y collares que lleva consigo, la música y las tortas frutales son una forma de relacionarse con la ausencia, de hacer materialmente presente lo que quedó atrás. Argentina es un país con una gran pluralidad de culturas traídas por inmigrantes y lo que sin duda lxs une es un sentimiento nostálgico. Al ver la nueva película de Massa es posible, si unx conoce y simpatiza con ese cine, tener unas extrañas ganas de volver a ver alguna película de Aki Kaurismaki. Esto tiene una lógica, Tanya pareciera recuperar elementos de ese cine donde los objetos y la música tienen una relación física con los personajes. Aunque no es ficción, Tanya o su pareja Igor podrían pertenecer al hermoso mundo del director finlandés.

Hay en Tanya un contacto entre ficción y documental que no se encuentra en el guion o la estructura sino en la atención que la directora pone a la estética de sus personajes. Si se recuera al personaje de Aurora Venturini nunca se hallaba una “verdad” en el archivo donde el documental pudiese afirmarse, Aurora eran su propia ficción, por lo tanto Beatriz Portinari se centraba en sus escritos, su metafísica, sus objetos y sus intérpretes.

Enigmática película de Agustina Massa que, en el presente del cine argentino donde ficciones y documentales bucean las mismas aguas, presenta una sutileza más que atendible no solo para el cine, sino sobre todo porque regala a lxs espectadorxs una forma detenida de observar a lxs otrxs, una forma de cariño y respeto.

Titulo: Tanya

Año: 2019

País: Argentina

Director: Agustina Massa

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