Un film dramatique (2019), de Éric Baudelaire

Lxs centennials y la reflexión político-existencialista

Por Rocío Rivera.

Me convertí en un miembro de lo que en aquellos tiempos se consideraba una masonería.  La masonería de los cinéfilos, los llamados fanáticos del cine. Yo era uno de esos insaciables, de los que se sentaban lo más cerca posible de la pantalla. ¿Por qué nos sentábamos tan cerca? Quizá porque queríamos ser los primeros en recibir las imágenes cuando aún estaban frescas y nuevas, antes de atravesar las filas a nuestras espaldas, antes de que tuvieran que pasar de fila en fila, de espectador en espectador, hasta que gastadas, de segunda mano, con el tamaño de un sello de correos regresaran a la cabina del operador. Aunque quizá la pantalla actuara como pantalla, protegiéndonos del mundo.

The dreamers (2002), Bernardo Bertolucci

Si de algo se puede estar segurx es de que las próximas generaciones serán, sin duda -y eso espero- mejores que las que hoy en día manejan al mundo. La conciencia medioambiental, la deconstrucción feminista y la democratización de la producción de contenidos, ha generado generaciones dispuestas a discutir todo y más. Y la tecnología, bien utilizada, puede acompañar en la transformación de lxs niñxs en sujetxs políticxs activxs. En ese pasaje de la infancia a la dura conciencia de las injusticias del mundo adulto, la institución escuela y la interacción con lxs pares se vuelve fundamental para intercambiar y reflexionar sobre distintas esferas de la vida… y claramente la denominada en un principio “escuela de lxs pobrxs” -el cine- también participa del proceso. Una posibilidad de lo que puede resultar de la mezcla de estos tres elementos (escuela, centennials y cine) es el documental Un Film Dramatique, el nuevo film de Eric Baudelaire. 

Partiendo del hermoso ejercicio de reflexión acerca de la niñez, la adolescencia y los procesos creativos, este documental presenta el trabajo de un grupo de adolescentes de los suburbios parisinos durante cuatro años, presentando de forma espontánea, divertida y natural como es la reflexión desde la práctica cinematográfica, plasmando la misma en la creación de un objeto cultural que aborda las temáticas y problemáticas que afectan la cotidianeidad de sus vidas. En esta búsqueda individual y colectiva, estxs niñxs se permiten jugar, experimentar con las formas que una cámara de cine permite, reflexionar acerca de los géneros cinematográficos y sobre temáticas sociales que lxs afectan personalmente, tal como es la temática de la inmigración en Francia. Desde la primera persona, una de las integrantes de este grupo de estudiantxs, cuenta como es vivir, caminar por la calle, ir a comer con su familia siendo inmigrante de un país musulmán, región del mundo a la cual mundialmente se la ha estigmatizado y encasillado como el chivo expiatorio del terrorismo. De la misma forma, otro de lxs niñxs protagonista, proveniente su familia de un país africano, habilita el debate con un compañero acerca del concepto de origen y pertenencia, permitiendo una reflexión que se instala en el orden existencialista que excede la edad de lxs niñxs que la llevan adelante. 

Utilizando muchos primeros planos, cámara tanto fija como en mano, travellings y zooms fuertemente marcados, esta filmadora que va pasando de mano en mano de cada unx de lxs estudiantxs, lxs va acompañando en su camino a la escuela, en su estadía en la casa familiar o en el recorrido hacia diversas actividades extraescolares. Así, se puede comprender como la cámara funciona no sólo como un dispositivo capaz de registrar imágenes y secuencias, sino como puede ser también un facilitador de la palabra, siendo que lxs niñxs tanto si están solxs frente a la lente así como también si están siendo parte de las semi-entrevitas que complementan la narrativa del film, se encuentra con la libertad de “confesar” y permitirse hablar desde la sinceridad de quien está mostrándose tal cual es… porque, si todxs recordamos, la adolescencia es una etapa tan compleja y dura, donde aún estamos buscando, encontrando, perdiendo y cambiando nuestros intereses, gustos y lugares de pertenencia, entonces, algunas veces, la sinceridad termina siendo un arma de doble filo, donde todo lo que digas puede ser usado en tu contra … y eso duele. Pero siempre aparece el cine, y aquí la opinión de quien escribe no puede contenerse en los dedos que tipean, para acompañarnos, ayudarnos y permitirnos ser como somos, empatizar y distanciarnos, sin el miedo al qué dirán, de lxs personajes y emociones que las películas nos proponen, porque ese momento mágico, esos minutos, horas en las que el mundo diegético del film te pertenece y te permite sentirte menos solx o menos juzgado o menos mal… es único e irrepetible, y Un film dramatique sabe evidenciar este potencial cinéfilo de forma tierna, acertada y en una etapa etaria socialmente estigmatizada anclada en un momento histórico particular, donde la tecnología todo lo permite… o lo arruina⚫

Titulo: Un film dramatique

Año: 2019

País: Francia

Director: Éric Baudelaire

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *