Entrevista a Mariano González, director de El cuidado de los otros

Por Mauro Lukasievicz

¿Desde dónde pensaste la película y cuál fue el detonante?

En realidad, no hay una respuesta de «esto nace de…». Seguramente tenga que ver con mi paternidad y con el vínculo que voy descubriendo con mi hijo. Más allá de eso, soy una persona que escribe bastante, mi cabeza está todo el tiempo funcionando e inventando ficciones, como en este caso. Creo que un disparador fue que, en su momento, a mi hijo Alfonso lo cuidaba una chica, y aunque eran situaciones muy diferentes a las de la película, de alguna manera la ficción mental me llevó a desarrollar la historia. Y después también voy descubriendo sobre qué quiero hablar, lo del cuidado de los otros, los vínculos entre niños y adultos, ese peligro constante que hay de parte del nene, pero también del adulto, la curiosidad de un niño. De ahí se fue armando la película.

Al ser papá, como contás, resulta más valioso aún que hayas decidido no juzgar a los personajes y no establecer criterios estrictos sobre lo que está bien o mal. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

No me gusta «completar» a los personajes, en el sentido de cómo toman decisiones, de cómo piensan, de cómo encaran una situación de imprevisto. Me gustan los personajes a los que les cuesta expresarse, que tienen cierta dificultad para saber qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Es un poco como yo veo la vida, observo la forma en que nos manejamos y veo qué es lo que me parece más interesante. Si bien hay decisiones que se toman en la película, no son determinantes.

Usaste la cámara para generar angustia, y por momentos las situaciones llegan incluso a volverse asfixiantes. ¿Por qué filmaste de esa forma?

Estarle al personaje con la cámara encima creo que genera más tensión. El latido del interior de ese personaje vibra más al estarle cerca. Me ayuda a que el personaje pueda estar en un lugar no tan resaltado, para que se note esa misma angustia. Yo siento que está vivo y que lo tiene, pero la cámara me ayuda a acompañar esa asfixia, es un recurso más para que el personaje no tenga demasiada expresión. El cine es muy sensible en ese sentido, con muy poco te podés pasar, hacer que la escena esté mal y que el personaje se corra de su lugar.

¿Cómo trabajaste los aspectos psicológicos de los personajes?

Lo trabajé por mi cuenta eso, lo único que hice para asesorarme fue con un toxicólogo importante del Clínicas. Una vez que yo ya había escrito el guión, hablé con él y me dijo que no estaba para nada lejos de lo que podía pasar con un niño que tomaba una droga. Eso al principio, después decidí que no se dijera de qué droga se trataba, no me parecía importante aclararlo. Además, iba a trabajar con un nene y no sabía si me iba a poder dar la interpretación justa para un tipo específico de droga.

Con El cuidado de los otros volvés a filmar un trabajo precarizado. ¿Lo pensaste de esa forma o se dio?

Puede ser, yo no lo veo tan precarizado, creo que son oficios y trabajos en los que las condiciones no son óptimas, pero tal vez pasa lo mismo en otros trabajos que uno no ve como precarizados, de otros sectores. Acá trabajo con la resina porque hay algo del grado de cuidado a la hora de trabajar con ese material, porque es muy tóxico. El cuidado de los otros va más allá de la persona que cuida al niño. Si bien es lo central para desarrollar la historia, después se cuenta un poco el cuidado de los otros en el trabajo. Me parece muy interesante, y me gustan muchos los oficios como forma de que los personajes muestren cómo conviven con el trabajo mientras atraviesan situaciones difíciles en sus vidas.

A juzgar por tu manera de filmar y cómo quedó el montaje, decidiste no mostrar nada de más. Muchas veces desciframos las situaciones por el contexto. No caíste en los lugares comunes.

Son decisiones que tomé precisamente para no caer en lugares comunes, ni en estereotipos de las situaciones. Meter la cámara cuando el nene está con un respirador es algo que no me gusta. Al no hacerlo me permito resguardar eso, dejar al espectador expectante, y finalmente eso no va a venir, va a venir a otra cosa. Intento escaparle a la expectativa, pero sin alejarme de la tensión.

En la película se te ve muy cómodo con el doble rol de actuar y dirigir. ¿Es así?

Actuar me gusta mucho, me formé como actor, pero me siento más cómodo dirigiendo. También me ayuda el equipo con el que trabajo, los actores y las actrices, me hacen sentir confiado. Creo que dirigir me gusta más, porque mi cabeza está en muchos lugares, que no es lo que pasa cuando actúo.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

Sí, estoy escribiendo, tengo un guión ya terminado, pero también me puse a escribir otra película sobre la vida de una mujer que se llama Amalia. Creo que, si todo sigue bien, voy a tener ganas de filmarla.

Título: El cuidado de los otros

Año: 2019

País: Argentina

Director: Mariano González

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