El minero (Rudar , 2017), de Hanna Antonina Wojcik Slak

“No se puede enterrar el pasado”

Por Lucila Da Col.

Los intentos por acallar los horrores del pasado se disputan a diario allí donde los juegos de poder acaparan la escena. Poderes que a conciencia desconocen de moral y humanidad y cuya herramienta de represión principal es el olvido. En El minero de Hanna Slak se representa esta temática central suscribiendo el relato a una contienda donde la memoria y la supervivencia capitalista son el motor de conflicto en un universo que parece suspendido entre dos paralelos que desembocan en un presente conflictivo. Dos paralelos que enlazan una historia familiar de desarraigo y separación y un pasado histórico que vuelve de forma apabullante para enlazar ambas historias en una actualidad que demanda su atención.

La precarización laboral y las faltas de oportunidades llevan a Alija Bašić, un minero bosnio radicado en Eslovenia, a la inspección de una mina abandonada con los meros  fines de realizar el reporte necesario para sellar la mina por completo. El secreto oculto en dicha mina trae consigo los ecos de una guerra que nos resulta lejana en geografía pero cuyas consecuencias nos resultan tristemente familiares: desaparecidos sin nombre y rostro, fosas comunes de esqueletos y prendas viejas, autoridades que callan y optan por el olvido a la preservación de la historia. 

Uno de los temas que afrontan los países de la antigua Yugoslavia es la sensación permanente de crisis existencial debido a la larga transición del socialismo al capitalismo. Otro es la obsesión con el pasado reciente y no tan reciente, incluyendo conflictos armados, crímenes de guerra, tragedias nacionales y mitos nacionalistas. Asimismo, en Eslovenia se conjugan las generaciones de inmigrantes que viven en el país y que acudieron de las partes más meridionales de la antigua federación. Todos estos componentes del pasado se conjugan con las disputas del presente que se han globalizado y nos recuerdan los espantos actuales del desempleo, el descontento social, la persecución migratoria y la flagrante desigualdad económica.

En la conferencia Memorias y desmemorias de Eduardo Galeano (Cádiz, 2008) el escritor advertía sobre “los peligros de la memoria tergiversada, que puede servir a los poderosos para justificar la perpetuación de sus privilegios por derecho de herencia, otorga impunidad a los crímenes y proporciona coartadas presuntamente morales a sus discursos, perfeccionados por profesionales capaces de mentir con una admirable sinceridad”. Galeano puso nombre y apellidos a esos “manipuladores compulsivos: el elitismo, el racismo, el machismo y el militarismo, que nos quieren impedir ser y que también nos quieren impedir recordar”. Recordar, desentrañar y revitalizar el pasado es la faena a la que se entrega el minero, faena que lo emociona y sensibiliza, que lo aleja de su familia para volver a acercarlo con más fuerza y más cariño que nunca y que lo transforma en uno de esos héroes anónimos que nos enamora por su gallardía moderna y su lucha incesante por la memoria⚫

Titulo: Rudar (The Miner)

Año: 2017

País: Rusia

Director: Hanna Antonina Wojcik Slak

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