“Mujeres a oscuras”

Abro mi primer crónica con una fuertísima anécdota de hace unos meses. Hicimos una proyección de mi último largometraje llamado A Oscuras (estrenado en Enero del 2019) y luego dimos una charla: Lula Bertoldi (compositora de la banda sonora), Guadalupe Docampo (una de las protagonistas del film), Carla Scatarelli (Guionista) y yo (que en este caso hice la Dirección y Producción del film). Esa charla estaba llena de estudiantes apasionados por el cine, y seres humanos con ganas de intercambiar miradas. La charla duró mucho tiempo, horas, y la conversación se hizo cada vez más fluida, y creo que cada una de nosotras palpitaba con orgullo este panel de mujeres. En un momento, me preguntan acerca de una secuencia del largometraje donde un personaje femenino es abusado y al salir de la situación, no tiene marcas, golpes, moretones… Está despeinada, tiene la ropa algo desalineada, el maquillaje corrido y los ojos derrotados. El porque de esas no marcas físicas era la motivación de esta pregunta. Mi decisión de no hacerle golpes, heridas recientes desde el maquillaje y efectos especiales, de no romper de manera notoria la ropa de esa mujer fue una decisión más que ideológica y pensada: Las mujeres cargamos en silencio abusos que no tienen marcas externas, pero que nos rompen por dentro. Las marcas de ese abuso no se van mas, por lo tanto no pueden simbolizarse con un moretón. Cuando una mujer denuncia ante cualquier comisaría violencia de género se le exigen pruebas contundentes en su cuerpo, como si eso evidenciara la fisura interna que su cuerpo soporta. Yo en este film, decidí que el dolor no tenga marcas externas.

Cuando terminé de expresar mi respuesta, sentí mucho calor en el rostro, y al mirar al público vi varias personas con los ojos llorosos. Yo también estaba algo emocionada, no pensé demasiado la respuesta, a pesar de sentir la respuesta con claridad y pensé: ¿ahora como levanto esta charla? Vino otra pregunta, y todes respiramos el aire que veníamos conteniendo. El conversatorio post función terminó y a la salida una joven de unos veinte años me pidió hablar en privado. Pensé que me daría apreciaciones del film, pero me dijo que era personal. Así que buscamos un lugar solitario. Me contó que semanas atrás un amigo al que le tenía plena confianza había abusado de ella, que no se lo había contado a nadie y que no sabia que hacer, pero que mi comentario la inspiró a hablar. Lo primero que hice fue abrazarla, después le recomendé que hablara de lo sucedido con su mamá, con una terapeuta, y denunciara ante la justicia. Al principio su respuesta fue negativa, años de amistad rodeaban el vínculo con el abusador. Le dije lo que pensaba: “Si no denuncias es probable que el siga cometiendo abusos, hacelo por vos y por otras mujeres”…

Quedamos en contacto, semanas después me contó que pensaba en la posibilidad de hacer un escrache, o de subir el caso a redes, le respondí que la decisión era muy personal, que no era yo la encargada de decirle que hacer. Ella me pidió que la aconsejara, así que decidí expresarle mi opinión: “El escrache, te va a llevar a un lugar de exposición. Las mujeres necesitamos que los abusadores sean tratados por la enfermedad que padecen y que se enfrenten a la justicia, que debe hacer lo que tiene pendiente: defender a las mujeres. Exigile a la justicia lo que tiene que hacer, con la ayuda de ABOFEM ( ABOGADAS FEMINISTAS), de NI UNA MENOS y/o de todos los espacios donde te sientas contenida y donde sea visibilizado el caso con el apoyo de los espacios encargados de eso. Justicia, eso nos deben a las mujeres. Yo sé, que fantaseamos con matar abusadores, colgarlos en la plaza, despedazarlos por el daño perpetrado sobre nuestros cuerpos generación tras generación. Pero si acaso lo hicieramos seríamos mas destructivas que el patriarcado. Tenemos la furia incontenible de daños que nos trascienden, pero si caemos en venganza, habremos caído en otra trampa machista… Volvimos a conmocionarnos, ella se asesoró con ABOFEM, habló con la madre del abusador, buscó contención terapéutica, y me contó que comenzó a sanar, con el acompañamiento de amigas, mujeres y ojalá la justicia. En estos tiempos cuando nuestro cine ha sido lastimado, desfinanciado, e invisibilizado, festejo que nuestras películas nos ayuden a intentar sanar, encontrarnos y empoderarnos⚫

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