social share buttons Caligari, Revista cultural

“Ratón de laboratorio”

Por María Florencia Sosa


No sé bien por qué suelen emplearse algunos términos relacionados a la ciencia o a la salud para referirse a espacios ideados para el desarrollo de proyectos cinematográficos, o proyectos artísticos en general. Con “Siniestra”, proyecto de ópera prima, participamos este año de una clínica de obra y de un laboratorio de desarrollo de proyectos. Un amigo me pregunta, haciéndose el gracioso: ¿está enferma tu película?. Y pienso ¡no, todo lo contrario! está en una etapa vital y de ebullición, el momento ideal para examinarla a través del microscopio y analizar su construcción.

 

La vida en Buenos Aires a veces me sobrepasa, pero en Septiembre (del 16 al 19), tuve la gran fortuna de ser una de los diez participantes del LABEX_Argentina, laboratorio desarrollado en la ciudad de La Plata, en el marco del FESAALP (Festival de Cine Latinoamericano). Primera edición nacional del formato que su director, Bernabé Demozzi, lleva adelante hace cinco años en el festival Cine B de Chile. Así que tuve unos días para huir del caos de esta ciudad y mis obligaciones aquí, para sumergirme en unos soleados días platenses, jornadas de trabajo y encuentros con profesionales invitados que generosamente dialogaron sobre nuestras películas. Los diez participantes, jóvenes directores, guionistas y productores de todo el país que traen entre manos sus primeras o segundas películas. Las películas, una selección muy rica y diversa por parte de Bernabé y de Magalí Bayón, coordinadora general del laboratorio. Ellos, a lo largo de los días de trabajo, se volvieron algo así como nuestros cómplices, aportando sus miradas en cada encuentro, incentivando y dando lugar a la creación. Para mi estas situaciones son un gran voto de confianza, un estímulo.

Felisberto Hernández, en su "Explicación falsa de mis cuentos", dice: "En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado; no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea."

Mi película es recién una semilla, siento que estoy al acecho en una forma parecida a lo que tan bellamente Felisberto expone en su cuento. En el espacio del laboratorio, cada uno de nosotros como participantes, al acecho de su obra con gran cariño y empeño, supimos estar a la vez abiertos al intercambio y considero que todo influyó al enriquecimiento mutuo y al crecimiento de los proyectos. En los diferentes talleres, pude ir generando un acercamiento a aspectos que no tenía del todo desarrollados, y me sirvió como una forma de pensar desde dónde abordar ciertas áreas.

Los expositores que con gran dedicación se involucraron en este espacio fueron los realizadores Pablo Giorgelli, Juan Martin Hsu y Juan Hendel; los actores Manuel Vignau y Gisele Amantegui, los productores Constanza Sanz Palacios y Federico Eibuszyc; y el guionista Salvador Roselli.

Destaco la participación del realizador y productor chileno Luís Cifuentes, que fue parte del jurado de premiación, que cenó el último día con nosotros, nos llenó de preguntas queriendo saber más de nuestros proyectos, y fue uno de los que más nos alentó para continuar en este camino de crecimiento.
Y también, la constante asistencia y amabilidad de Victoria De Loof y Martina Giancaterino, parte del equipo LABEX.

Mis compañeros y sus proyectos, películas que espero ver pronto: Tatiana Mazú con “Caperucita Roja”; Nicolás Savignone con “Frente en Alto” y Santiago Carabante con “Karla con K”: tres documentales muy personales en cuanto a temáticas y tratamientos, sinceros y comprometidos con sus relatos. Las ficciones: Luciana Billoti con “Espejismo”, un verano familiar que deviene denso e insostenible a pesar de los esfuerzos por cuidar las apariencias; Sofia Bianco guionista de “Cuando los perros ladran”, drama tenso e intenso, construido con gran sutileza; Rodrigo Caprotti con “Bahía Blanca”, su director oriundo de la ciudad, adapta el libro homónimo de Martín Kohan. Carolina Cañazares, productora de “Los malditos están pidiendo”, gran e interesante desafío de género fantástico nacional; Juan Manuel Molina productor de “La fiebre”, algo así como una comedia de los Coen pero con originales giros en un paisaje autóctono. Y el ganador: Mariano Cocolo con “La casa desbordada”,  cuyo genial teaser lo dice todo:

 

 

María Florencia Sosa

flososa@caligari.com

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