social share buttons Caligari, Revista cultural

“Historia colectiva en primera persona 2”

Por María Florencia Sosa


(Para Pocho)

Susana manda un mensaje a nuestro grupo de WhatsApp al día siguiente del rodaje: “...un misterio. Me pregunto: ¿Qué rara conjunción astral se habrá juntado para amontonarlos en un grupo? Jajaja”.

Está muy contenta como todos sus compañeros del taller. Me doy cuenta no sólo por los mensajes que siguieron al rodaje, si no por el entusiasmo con el que se prepararon para la jornada de Domingo en el que les tocó filmar a la mayoría; y los días previos, aportando ideas, trabajando en las improvisaciones, probando vestuario, peinado y maquillaje.

El taller HCPP fue concebido para que adultos mayores pongan en funcionamiento su creatividad (la compartan y la expandan) y puedan participar del proceso de creación de un cortometraje. A principios de Mayo filmamos en dos jornadas la pieza audiovisual que cierra el segundo taller que comenzamos en Septiembre del año pasado. Y aunque el dicho popular dice que las segundas partes no son tan buenas, puedo reconocer que esta segunda experiencia nos encuentra mejor armados como equipo y eso dio paso a un experimento intergeneracional de gran riqueza. Los talleristas (me resulta medio gracioso decirles “alumnos”, aunque las más pícaras nos digan “profes”) son señoras y señores de arriba de 60 años de distintos barrios, que se acercan todos los Martes a Parque Patricios donde con mis compañeros, Sofía y Héctor, proponemos las cosas para hacer: escribimos, actuamos, miramos cortos y los debatimos, leemos, charlamos, tomamos mates, nos escuchamos. Así dicho parece una cosa bastante simple, pero estando ahí, se siente bastante extraordinario. Esta vez, adaptamos un cuento muy breve de Julio Cortázar. El corto ahora está en etapa de postproducción y se estrenará en Julio. Pensando en eso, y ante la imposibilidad que tengo en estos momentos de explicarme mejor, me acordé de un párrafo de otro cuento de don Julio (que se llama “Hay que ser realmente idiota para…”): “Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.”

Bueno, es un poco así. Yo también estoy contenta con lo que estamos haciendo, por estar aprendiendo y le doy gracias a no sé qué rara conjunción astral por cruzarme con estas personas en este momento.

En Junio vamos por la tercera. Información en el Facebook: Historia Colectiva en Primera Persona 

María Florencia Sosa

flososa@caligari.com

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