social share buttons Caligari, Revista cultural

Diario del festival. Día 6. Romántico Italiano


Un error positivo. Romántico Italiano, de Adriano Salgado


Adriano Salgado va al festival de cine de Mar del Plata con la idea de hacer una ficción. Conoce a una chica venezolana o colombiana, él mismo duda de su nacionalidad pero la ayuda a realizar una entrevista a Camila Toker, actriz de películas de Juan Villegas, Celina Murga y Santiago Giralt, cuando la historia parece encadenar para un lugar, desencadena para otro totalmente diferente, que logra comenzar una nueva película. Camila se va y Adriano no se da cuenta porque estaba hablando por teléfono, ella sin darse cuenta se lleva el micrófono inalámbrico en su cuerpo, ahí empieza la persecución del director con su cámara buscando a la actriz, que estaba vez no estaba actuando, sino caminando por Mar del Plata como una turista cinéfila en época de festival. Adriano sale a buscarla en un taxi intentado verla y escucharla, ya que el micrófono sigue encendido pero la distancia es grande y la fuente emisora del director no puede recibir señales del micrófono, esto permite la búsqueda por la ciudad intentando adentrar primero a los cien metros que puede captar el aparato y después encontrarla a ella. Adriano va a los lugares que ella nombra como una especie de investigador, pero lo que primero empieza como una búsqueda de un objeto, termina siendo el golpe de suerte para llevar a cabo una idea. La decisión fue perfecta. En vez de pedirle a Camila el micrófono y explicarle lo ocurrido, el director prefiere tomar distancia y esconderse para seguir su recorrido y disfrutar de una tarde de sus vacaciones. Ella sentada en las escaleras mirando a unos jubilados bailar. Ella caminando siendo elogiada por su belleza. Ella tomando un helado siendo elogiada por su trabajo. Ella comprando recuerdos. Ella caminando por Mar del Plata. Y él… haciendo una película de todo esto. La decisión perfecta fue saber aprovechar el azar, el error que da fruto, un error positivo.

Adriano juega a ser un detective que decide solamente observar a través del ojo de la cámara sin que ella se de cuenta de que la está siguiendo, siendo documentada por su cámara en mano y logrando entrar de a poco en la intimidad turista de Camila, tanto cinéfila como social, ya que ella debate de películas en la plaza con otra chica, pero también cuenta sus borracheras a través de diferentes conversaciones telefónicas y se reconoce una aventura con otro turista, quizás, son sólo suposiciones ya que el escondite de Adriano es una especie de diario íntimo, pero de ambos, hay lugares que las puertas se le cierran a la cámara, la espera prevalece y son estos momentos, sin Camila, los que ilustran estas pequeñas vacaciones en la ciudad un día soleado. Vemos sombreros que fingen ser esas bolas que corre el viento en el lejano oeste. Vemos a viejos bailando más jóvenes que nunca. Vemos lo que Camila se está perdiendo mientras está haciendo algo. Vemos las puertas cerradas. Vemos pedacitos de realidad que parecen estar actuando en la ciudad del festival de cine mientras las películas están pasando en otro lado.


Juan Pablo Barbero

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