social share buttons Caligari, Revista cultural

Diario del festival. Día 2. Searching for Meritxell - Ossos


Searching. Searching for Meritxell, De Burnin' Percebes

Hay películas desorientadas. Las cuales parece que buscan engañarte para fingir su propio engaño. Películas que vislumbran de a ratos por un pequeño chispazo en algo tan de mentira como una novela televisiva. Este film español juega a cada rato con los artificios del cine, pero no juega como siendo consciente, sino más bien como una película de alumno inocente que está aprendiendo a usar el cine. Cuando se finge ser un film independiente sin ser consciente de lo que es ser independiente y se está más atado que nunca. Año 2016. El cine debe cambiar de vocabulario. Unos testículos de mentira. Sexo oral desagradable porque la película quiere ser tan moralmente agradable que censura el sexo, sintió la necesidad de agregar escenas sexuales por el sólo hecho de que mostrar sexo en cine es agradable. Pero esta película no muestra nada. No se trata de el hecho de querer ver sexo en cine, sino de respetarlo. Hay que saber filmar el sexo, sino no conviene arriesgarse. La película vive constantemente de los estereotipos, una película que finge interesarse por la homosexualidad, no te muestra cuerpos, sino sólo una charla gay estereotipo. Las pequeñas elipsis censuran. Por ejemplo la escena en la que la joven y la madre juguetean en la cocina lo erótico se vuelve implícito con las risas y esos cuerpos que parecen desearse, la escena es una de las mas interesantes porque es de las menos clásicas en una película que está desorientada, el tiempo que dura la escena deja que las mujeres en escena logren crear un clima realmente interesante, hasta que corta la escena y el chiste cierra cuando aparecen la madre y la joven juntas en la pantalla de la computadora. Repito la palabra escena porque las escenas ya se repitieron varias veces. La cámara en mano ya trae aparejada cierta rebeldía, anti-sistema y tanta palabrería, pero la cámara en mano no hace punk a una película que ya cae destinada a la telenovela. En pocos momentos parece necesaria la cámara en mano, la película técnicamente no sorprende porque parece estar sujeta todo el tiempo a la historia que está contando.

Los momentos en los que la película parece encontrarse son pocos. Cuando mezcla los formatos cibernéticos se vuelve interesante, porque la película parece buscar una forma, cuando se utiliza la cámara web, cuando aparece ese caballo en las nubes que le habla directamente a Juan, creo que con esas pequeñas cosas la película pudo explorar nuevos horizontes que no son los que vemos a menudo en tantas otras películas. Explorar y explotar. Una letra te da pie a la otra. Los títulos iniciales me gustaron más que la película, porque junto con los títulos y esos pequeños momentos que rescaté anteriormente, se encontraba una película más interesante. Porque la película está desorientada porque no se la juega por nada, el personaje es a veces divertido, como cuando cae a la fiesta ya tan contada pero lo divertido es que no lo conozca nadie y esté ahí drogándose. Pero esos pequeños gags vuelven a tornarse aburridos cuando la película quiere ser moderna pero se vuelve clásica y cuando quiere ser clásica se vuelve una telenovela.

El personaje perdido en un laberinto… la poesía se tapa la cara.

 

 

Huesos de osos. Ossos, De Pedro Costa

OSSOS. Desde el título pensé que ya ni la lengua en cierto punto puede con la imagen. La palabra “Ossos” en portugués al oírla en español nos dice otra cosa totalmente diferente al título de la película. No escuché a nadie al nombrármela que logre en mi cabeza que esa doble letra que diferencia dos cosas tan distintas pueda ubicarme en lo que representa. Ossos es de esas películas que la gente prefiere no traducir, todos me hablan de Ossos y nadie de huesos. Pocos títulos logran ganarle a la traducción. Ossos desde el título me confundió otra vez, porque como no diferencio al decir Ossos que osos, al verla por segunda vez me hice nuevamente la pregunta sobre por qué podía llamarse así. Me costaba entender como dos palabras que la oía de la misma manera podía hacer tanta diferencia una letra. Los osos para mí son fuertes; los huesos ya no tienen carne y se pudren. Son sólo huesos, pensé, pero le voy a seguir diciendo Ossos.

 No logrando dejar atrás la idea del título, intenté que eso me sirviera como estandarte al ver la película. Son sólo huesos, pensé, y vi cuerpos enteros, llenos de carne, carne triste, carne de mundo, carne de vida, los ojos que ven están rodeados de carne, sino no verían, sólo se apoyarían en un punto en el techo, quizás en una mancha. Los ojos que ven son importantes para la historia, porque en la mirada se desarma el lenguaje. La fuerza se debilita. El animal muere… son sólo huesos. Y los huesos de la realidad forman el lenguaje de Pedro Costa, una lengua híbrida, por la existencia de un catálogo, y nuestros ojos documentan en la duración de los planos que el peso de lo real se libera abriendo la hornalla de la cocina dejando salir el gas. Son sólo huesos, pensé, porque cada vez veía menos a mis osos y más a sus ossos.

Los cuerpos en el suelo: en la calle, en la cama, en el piso de un hospital, los momentos en los que los cuerpos caen eran los que mas me confundían para seguir mi idea, porque cuando caían eran mas personas que nunca, pero después en pie seguían igual, el peso de los ojos, el peso de la piel, el peso del bebé, el peso del hambre, el peso de la realidad y eso me devolvía el camino, porque los cuerpos se descomponen en elipsis, cansados de ser fuertes y son sólo huesos, pensé. Ossos es la historia del después de la descomposición de un posible amor, una historia de amor descompuesta, porque el amor se descompone con los cuerpos antes de ser sólo huesos.

Voy a intentar olvidar todo esto y dejarle de nuevo el trabajo al lenguaje. Cuando vuelva a ver Ossos quiero volver a equivocarme.
Entonces…
S.

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

Contacto